Bidaiari

Viajar es una de las pasiones que todo ser humano atesora. Por placer, por trabajo e incluso por asuntos personales, lo cierto es que, sea cual sea el motivo, existe una especie de sensación de oxigenación mental que se experimenta en el transcurso de los mismos. Salir de casa y sentir de nuevo ese desconectar de lugares, quehaceres y personas de la vida cotidiana para pasar a experimentar el encuentro con gentes y ambientes diferentes, es algo que siempre me ha puesto la carne de gallina. La semana pasada con motivo del 150 aniversario de la fundación Sociedad Cultural José Reyes Martín llevamos a cabo un concierto junto a la Banda de Música del mismo nombre viajando una vez más a la isla de Tenerife. El concierto tuvo lugar el 25 de noviembre en la iglesia San Luis Obispo con motivo del tradicional concierto de Santa Cecilia. La banda de Granadilla de Abona dirigida por Pedro González Flores es otro ejemplo más de como con tesón, fuerza y, sobre todo, buena gente se pueden hacer grandes cosas. Pero lo que más me llamó la atención es la disparidad de edades, tendencias, etc., que guardaban los integrantes de la banda y lo diferente y único que suena tocar con ellos. Algo parecido a lo que Tenerife alberga para los turistas, pues la abrupta orografía y la variedad de climas de los que se viste la isla dan como resultado multitud de paisajes y formas. Todo un lujo encontrar un lugar que albergue semejante variedad en los tiempos que corren. Pero si hay algo que con el paso del tiempo he aprendido es que ninguna montaña, ni amanecer ni si quiera ningún mar, va a darte una felicidad más allá de su efímera actuación momentánea. De vuelta a casa, en el avión, recuerdo un grupo de guipuzcoanos que me preguntaban, en el vuelo de ida, por mi destino y que se alegraban por ser el mismo que ellos tenían. ¡Qué casualidad! Solo otro ser humano es capaz de hacer saltar el resorte de lo sublime en nuestro interior. Y es que, muchas veces, el verdadero viaje no siempre es hacia fuera, a veces nuestro destino está en el interior, donde nacen los deseos.

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1 comment

  1. Eso nos pasa a la mayoria de gentes que viajamos,pero hay gente a la que viajar no les gusta nada de nada que su oxigenacion la reciben con otras aficiones.A parte esto,si que es cierto que el verdadero viaje el mas apasionante el que trasciende todo lo imaginable y lo inimaginable es el que hacemos hacia nuestro interior.
    Pocos son los que se atreven,pero los que lo hacen ya no dan marcha atras y ya no vuelven a ser los mismos.
    Aupa y salud!!!!!

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