Tuntunak

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Como decíamos la semana pasada, lo invisible trasciende muchas veces a lo evidente. Desayunando un café muy rápido por la mañana, escucho una noticia que me deja asombrado: un alcalde subvenciona con 180.000 euros a la empresa que gestiona la plaza de toros de su ciudad mientras, al mismo tiempo, plantea cerrar la Escuela Municipal de Música porque económicamente, según el mismo edil, “es una ruina”. No voy a entrar a valorar ni quién es el alcalde, ni el color político del mismo, ni nada que se le parezca, puesto que no es eso lo que en verdad me interesa. En realidad lo que es verdaderamente preocupante es cómo tratamos a la cultura y más en época de crisis. Cuando hay dinero, la cultura es un bien común al que no se puede renunciar y, al mismo tiempo, es algo que se “usa” en beneficio del color dominante en su momento, mientras que cuando la economía comienza a fallar, la misma, se convierte en mero adorno totalmente prescindible y hasta con tintes superfluos e innecesarios. Mucho se podría discutir sobre qué es verdaderamente “cultura”. Ciñéndonos a la noticia, una corrida de toros también se dice que es cultura, pero creo que dentro de los diferentes tipos de “culturas” existentes hay una que para mí es fundamental, muy por encima de las demás, y es la “cultura” del aprendizaje, de la formación, en definitiva la de la creación. Cerrar un centro de aprendizaje cultural, sea cual sea la disciplina, por falta de dinero es algo duro y debería de ser una muy mala noticia. Pero cerrarlo cuando al mismo tiempo se destinan otras partidas a eventos y fiestas creo que es inaceptable. Lo triste no es este caso en concreto, sino que es una forma de actuar generalizada en nuestra sociedad, en la que no nos damos cuenta que de la misma forma que nosotros como individuos decimos que “somos lo que comemos”, nuestra sociedad “es lo que cultiva”, y ese cultivo junto con su futura cosecha es lo que llamo cultura. Quizás la verdadera crisis no venga motivada por la falta de dinero sino por el uso que le damos al mismo y el resultado que queremos obtener… porque una sociedad de tontos no sirve ni para los ricos.

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