Hitzen Musika

 

Pido la Paz y la Palabra, lema del Festival Internacional de Poesia y título de una poesía de Blas de Otero.

Os habéis fijado qué atmósfera tan especial rodea a los escenarios en los auditorios y teatros? El silencio, los sonidos amplificados, la rivalidad entre luces y sombras,… sin olvidar toda la energía que durante años se ha ido impregnando en todos los rincones de la sala. El pasado sábado visitamos el Palacio Euskalduna de Bilbao con motivo de la celebración del Festival Internacional de Poesía. El acto consistió en la lectura de poesías de diversos autores con el acompañamiento cómplice de la música interpretada en momentos muy puntuales por José Luis Canal, Luis Delgado, Germán Díaz y yo mismo. Álex Angulo, Aitana Sánchez Gijón, Elena Irureta, Juan Echanove, Almudena Cacho y Miren Gaztañaga se sucedían en el recitar de cantidad de poemas que mantuvieron absorto a un público que abarrotaba el auditorio. Creo que la literatura nunca ha sido valorada en su justa medida; y menos aún la poesía que, por un motivo u otro, solo ha ido captando el interés de sectores muy específicos de la sociedad. Pero ¡que curioso!, sentado junto a mis compañeros músicos reparo en que nadie bosteza, no se escuchan cuchicheos, el silencio es atronador… Es decir, la poesía, la música de las palabras, ha captado el interés de todo el público. Para mí, poesía es contar una historia llena de sentimientos con el mínimo de palabras y el máximo de emociones. Hay un gran desconocimiento a nivel general de la poesía, de su riqueza, de su sabiduría. Es admirable leer o escuchar las palabras de autores que sintetizan en breves textos el conocimiento adquirido en 2 o 3 vidas. La poesía es muchas veces voz de canciones y hasta denuncia de injusticias, una de las más intensas y apasionadas formas de expresar el sentir humano. Y, en contra de lo que se cree, algo que atenaza al público a sus asientos, si se llega a él de manera humilde, cercana y verdadera. Vendría bien acercar más la poesía al pueblo, ahora que domina el desconcierto y la ignorancia; pues, como decía Walt Whitman, “…si todos los pensamientos de todos los hombres, de todos los tiempos no son tan tuyos como míos, entonces no son nada…”. ¿Os dice algo?

 

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