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Jul 10

Bidean (en marcha)

KEPA-14Los que me conocen saben que me gustan los contrastes y las emociones intensas. Este último año he vivido experiencias alucinantes. Ha sido un período de vivencias únicas que por suerte he podido compartir con mi familia. A lo largo de nuestra vida, las etapas se suceden y el inexorable paso del tiempo marca, de manera dictatorial, el inicio y el final de las mismas. Terminado en parte, mi experiencia fuera de Euskadi y de vuelta a casa, comienzan a llegar las fechas de los conciertos. Citas ineludibles que ya echaba de menos acompañado por los músicos de mi banda. Después de 2400 kilómetros en 3 días, 2 conciertos y muchos momentos de risas, reflexión y complicidad, ya estamos llegando. Estoy a punto de vislumbrar el “conocido” cartel verde que pone: “BIZKAIA” y que anuncia que ya estamos de vuelta. Un fin de semana de esos que hacen “afición”. El viernes concierto en Girona y el sábado en la localidad cacereña de Miajadas. Dos lugares distintos, alejados el uno del otro pero en los que he podido comprobar como la música en directo, la compañía de mi banda y el contacto con el publico son ingredientes a cuya ausencia difícilmente se acostumbra uno. Difícil poder explicar que se siente cuando escucho mi música con el acompañamiento de mis músicos. Los teclados, la txalaparta, el bajo, la batería, la alboka, percusiones… todos unidos llevando los ritmos y las melodías a puertos desconocidos. Ha sido increíble volver a experimentar mis temas junto a mi banda que hace grande lo que uno humildemente ha sabido componer. Fascinante volver a probar de esta manera la droga del directo. Una curiosa composición de lugar, sonidos y silencios que como todo en la vida, tiene una extraña bipolaridad, pues por un lado te acerca a lo sublime y a momentos te clava a la tierra para descubrir que muchas veces en lo simple, en lo sencillo, está la verdadera esencia de lo anhelado. La música compartida, los hoteles, la carretera, las luces, los vatios, el sudor, el público, los nervios, la noche y por supuesto, la luna… ¿nos acompañáis? Estáis invitados.

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