17
Jul 10

Ahaztezina (lo que no se puede olvidar)

DSC03707Todos los pueblos deberían guardar un especial recuerdo a esas personas, que desarrollaron facetas desconocidas, en ámbitos como la creatividad, el conocimiento, lo social, etc. Sabemos que con el tipo de vida que llevamos, cada vez nos basamos más en la instantaneidad de nuestra existencia. Solo existe lo que tiene lugar ahora mismo, puesto que lo ocurrido hace solo un mes deja de tener presencia en nuestras vidas. Eso nos obliga a permanecer siempre atentos a cualquier cambio que se produzca a nuestro alrededor, pero a la vez, nos permite dejar caer en el olvido cosas que han sido resultado del esfuerzo y la entrega de mucha gente, que han dedicado sus vidas para enriquecer, de muchas maneras, nuestra existencia. Hace unos días leía un artículo, en este mismo diario, dedicado a la labor que viene realizando la Fundación José Miguel de Barandiaran y la inauguración del Museo Barandiaran en la localidad Gipuzkoana de Ataun. Tomemos como ejemplo a On Joxe Miel. Nació en 1889 y ya en 1914 se ordenó sacerdote. En 1916 encontró varios dólmenes en la sierra de Aralar y desde ahí hasta 1991, fecha de su fallecimiento, Joxe Miel llevó a cabo una labor increíble en torno a nuestra cultura, nuestro pasado y sobre todo nuestra esencia como pueblo. ¿Cuantos de nuestros jóvenes conocen esto? ¿Cuantos de nosotros conocemos su obra y la magnitud de la misma? Y como este ejemplo ¿Cuantos más? Tenemos la obligación de recoger y hacer accesible a todos el legado que hemos heredado de personajes tan fascinantes como Aita Barandiaran y muchos otros. No podemos permitirnos perder mensajes tan increíbles por la desidia y el desinterés, que en muchos ámbitos de nuestra sociedad esta creciendo. Quiero dedicar esta columna a todas las personas que, ya sea en fundaciones, museos, etc. trabajan y luchan por hacer que nuestro recuerdo no quede difuminado en la niebla del tiempo y que gran parte del conocimiento creado, rescatado e investigado por estos verdaderos héroes, no quede en el olvido y podamos todos, los que estamos y los que vendrán, disfrutar y hacer uso del mismo.

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14
Jul 10

Bidean (en marcha)

KEPA-14Los que me conocen saben que me gustan los contrastes y las emociones intensas. Este último año he vivido experiencias alucinantes. Ha sido un período de vivencias únicas que por suerte he podido compartir con mi familia. A lo largo de nuestra vida, las etapas se suceden y el inexorable paso del tiempo marca, de manera dictatorial, el inicio y el final de las mismas. Terminado en parte, mi experiencia fuera de Euskadi y de vuelta a casa, comienzan a llegar las fechas de los conciertos. Citas ineludibles que ya echaba de menos acompañado por los músicos de mi banda. Después de 2400 kilómetros en 3 días, 2 conciertos y muchos momentos de risas, reflexión y complicidad, ya estamos llegando. Estoy a punto de vislumbrar el “conocido” cartel verde que pone: “BIZKAIA” y que anuncia que ya estamos de vuelta. Un fin de semana de esos que hacen “afición”. El viernes concierto en Girona y el sábado en la localidad cacereña de Miajadas. Dos lugares distintos, alejados el uno del otro pero en los que he podido comprobar como la música en directo, la compañía de mi banda y el contacto con el publico son ingredientes a cuya ausencia difícilmente se acostumbra uno. Difícil poder explicar que se siente cuando escucho mi música con el acompañamiento de mis músicos. Los teclados, la txalaparta, el bajo, la batería, la alboka, percusiones… todos unidos llevando los ritmos y las melodías a puertos desconocidos. Ha sido increíble volver a experimentar mis temas junto a mi banda que hace grande lo que uno humildemente ha sabido componer. Fascinante volver a probar de esta manera la droga del directo. Una curiosa composición de lugar, sonidos y silencios que como todo en la vida, tiene una extraña bipolaridad, pues por un lado te acerca a lo sublime y a momentos te clava a la tierra para descubrir que muchas veces en lo simple, en lo sencillo, está la verdadera esencia de lo anhelado. La música compartida, los hoteles, la carretera, las luces, los vatios, el sudor, el público, los nervios, la noche y por supuesto, la luna… ¿nos acompañáis? Estáis invitados.

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