Secesión (I)

Si los habitantes de una porción del territorio de un país desean que esa porción y quienes allí viven dejen de pertenecer a ese país y constituirse en estado independiente, deben poder decidirlo así, que su decisión sea considerada, y que, cumpliendo una serie de requisitos, pueda ser llevada a la práctica. Y a ese respecto da igual que esa porción sea el municipio de Alcobendas o una comunidad autónoma como, por ejemplo, Andalucía.

A los nacionalistas que aspiran a la independencia del que consideran su país se les acusa de manipular la historia, de inventar tradiciones, de defender concepciones esencialistas y de cometer otros pecados aún más graves. Y no seré yo quien diga que no los cometen, pero de similar gravedad son los de quienes quieren impedir que aquéllos puedan llevar a la práctica sus propósitos. Inventan tradiciones y escriben la historia con la misma desenvoltura e intención, aunque con muchos más medios. Y tienen la tendencia a esgrimir la Constitución como argumento definitivo en contra. Pero como señalase Juan Aranzadi en El escudo de Arquíloco, el contenido de la Carta Magna es, al menos, tan esencialista como los presupuestos de los nacionalismos periféricos. La Constitución considera al pueblo español como único sujeto de decisión, como sujeto soberano porque, aunque no lo exprese de forma explícita (resultaría, por lo demás, ridículo), atribuye a la nación española un carácter orgánico, con una esencia independiente incluso de los ciudadanos que la conforman, de sus deseos y de sus querencias y proyectos. Quienes se remiten a la Constitución hacen, en el fondo, lo mismo que los nacionalistas a cuyas aspiraciones se oponen. La diferencia, que no es pequeña, es que unos tienen la ley de su lado y los otros no, pero sabido es que las leyes son obras humanas y por lo tanto, mutables.

Sí, llevar a la práctica proyectos secesionistas debería ser posible y, si me apuran, hasta sencillo, aunque no necesariamente fácil. Por un elemental principio democrático la voluntad mayoritaria de quienes habitan en un territorio debería poder llevarse a efecto. Pero no de cualquier manera, claro está. Porque una secesión, como un divorcio o separación matrimonial, ha de cumplir unos requisitos y atenerse a unas normas. La Corte Suprema del Canadá dictó hace ya años una sentencia a ese respecto que bien podría servir de modelo. Estableció, en primer lugar, que debía ser posible que una de sus provincias se separase del resto del país. Pero añadió que para ello había que celebrar un referéndum con una pregunta clara al respecto. Y que, tras el referéndum, las autoridades de la provincia secesionista y el gobierno del Canadá debían negociar las condiciones de la separación, porque, como en los matrimonios que se rompen, un periodo anterior de vida en común genera obligaciones de diferentes tipos para ambos cónyuges, y esas obligaciones no desaparecen al separarse. Hablamos, sobre todo, de asuntos con implicaciones económicas.

En el caso catalán que es el que, como ya habrán adivinado, ahora me ocupa, otro gallo habría cantado hoy si las cosas se hubieran planteado como se hizo en el Quebec años atrás, o el pasado año en Escocia. Pero a la vista está que, por un quítame allá esas esencias, no ha sido así. Y se ha llegado al punto un tanto absurdo en el que unos declararán la independencia aunque los votantes partidarios no lleguen ni a la mitad o la superen por muy poco, y los otros advierten de todos los males del infierno si llega a ocurrir algo que, por otra parte, aseguran que es imposible que ocurra.

…………………………………………….

La segunda parte, aquí.

3 comentarios en “Secesión (I)”

  1. Pero hay “MATRIMONIOS OBLIGADOS”, como es el caso de Euskal Herria con el Estado español, que todos sabemos fue logrado por la fuerza de las armas…y ya lo dice el refrán: no hay nada más pesado en la vida que la unión de dos personas que no se quieren…por lo tanto hablar de obligaciones hacia el “cónjuge INVASOR” considero erróneo… al menos en pleno siglo XXI.

  2. Perdona Yosu, Ilumíname. ¿Me puedes dar alguna referencia de ocupación militar de España al Estado Vasco?. Es que por mucho que leo libros de historia de una y otra tendencia no acabo de encontrarlo. Gracias

  3. “… da igual que esa porción sea el municipio de Alcobendas o und comunidad autónoma…”

    A mi me parece un criterio de aplicacion dudosa

    Puede que un razonamiento similar llevase a la creacion de Irlanda del Norte.

    Es mas, si fuese aceptado como principio universal podria llevar a la formacion de ciudades independientes en lugares con un interior pobre, o a los lugares donde se encuentre cualquier riqueza natural como, por ejemplo, petroleo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *