Conclusiones catalanas

Aunque sea evidente conviene insistir en que las elecciones catalanas las ha ganado Junts pel Sí, y las ha ganado muy holgadamente (39,5% de los votos). Sin embargo, los partidos que forman esa candidatura se han dejado en el camino parte de los apoyos que tuvieron en 2012 (44,4%), aunque la mitad de esa pérdida porcentual corresponde a Unio Democrática de Catalunya (2,5%). La Candidatura d’Unitat Popular ha mejorado considerablemente con respecto a las elecciones anteriores. Pasan del 3,5% de 2012 al 8,2% de ahora. El resultado es muy bueno, pero insuficiente para alcanzar uno de sus principales objetivos. Y es que, tras haber planteado las elecciones como un plebiscito y no haber obtenido los partidarios de la independencia más votos que los cosechados por los demás partidos, la opción independentista ha salido perdedora de los comicios.

Ciudadanos, con el 17,9% de los votos (del 7,6% de 2012), es el único partido que tiene buenas razones para estar satisfecho. Ha subido mucho, tanto en términos porcentuales como absolutos; triplican, casi, el número de escaños; son la principal referencia “constitucionalista” en el Parlament. Y lo que en este momento es para ellos quizás más importante: han logrado un excelente trampolín para las elecciones generales de finales de otoño.

El Partido de los Socialistas de Cataluña ha perdido apoyos: del 14,4% de 2012 ha pasado al 12,7% ahora. Ellos están satisfechos, por lo visto, ya que no han sufrido un batacazo como el que auguraban las encuestas. Pero ha sido una bajada que sigue a varias bajadas anteriores y consecutivas, además. Escalón a escalón, pueden acabar llegando al fondo. La coalición de izquierdas Catalunya sí ques Pot, por su parte, también ha salido magullada, pues han tenido peor resultado (8,9%) que el que obtuvieron en su día (9,9%) sin la adherencia de Podemos. Mal pintan las cartas de las generales para la izquierda populista.

Y el Partido Popular ha naufragado estrepitosamente: del 13% de 2012 ha bajado al 8,5%. Lo peor para el PP no es sólo que ha estado a punto de ser el último partido con representación en el Parlament, sino que ha sido superado muy ampliamente por quien es su principal amenaza en España. Antes de las catalanas Ciudadanos era un problema para los populares, pues podría socavar su apoyo lo suficiente como para impedir que obtuviese en las generales la mayoría absoluta o una mayoría suficiente para gobernar con facilidad. Pero ahora esa amenaza es mayor y, de hecho, puede llegar a evitar que el PP gobierne. Además, para Ciudadanos podría resultar más fructífero dejar que el PP se cueza en la salsa de la oposición que apoyarlo en el gobierno. Si lo apoyase se haría corresponsable de su gestión y perdería la posibilidad de sustituirlo a corto plazo.

Sea como fuere, un servidor ha extraído algunas conclusiones: 1. Cataluña tiene ahora dos grandes problemas: uno es que va a ser dificilísimo gobernar, y el otro es que el nudo gordiano de su autogobierno sigue como estaba. 2. Los independentistas han perdido este plebiscito, pero están a milímetros de ganarlo, y la insatisfacción con el actual status quo es más que evidente, también en una parte importante del electorado de las opciones no independentistas. 3. Antes o después tendrá que haber un referéndum; lo contrario es democráticamente inaceptable y acabará saliendo muy caro a todos, tirios y troyanos. 4. Se impone negociar, y en una negociación genuina se sabe cómo se entra, pero no se sabe por dónde irá ni a dónde conducirá.

6 comentarios en “Conclusiones catalanas”

  1. Los datos son los datos y no hay dudas sobre su limpieza. Las autonómicas catalanas del 27 S han dado esos resultados.
    El conglomerado secesionista entorno al SI (a la independencia de Cataluña) y los de las CUP tendrán copado el Legislativo autonómico.
    La sociedad catalana aparece fuertemente fraccionada y enfrentada.
    No hay una amplia mayoría social en ningún sentido.
    Gobernar para todos, si hubiera voluntad de hacerlo (cosa harto dudosa) va a ser tarea ímproba desde el respeto a la legalidad constitucional vigente.
    Legislar desde el Parlamento autonómico saltandose la legalidad para imponer la opción secesionista a todos los catalanes y alterar, sin tenerles en cuenta, las condiciones de vida del resto de los españoles, además de antidemocratico e ilegal, nos lleva directamente a la confrontación civil.
    No me gusta la expectativa, pero no voy a rehuir la confrontación, si la provocan.
    El Gobierno de la Nación va a seguir teniendo mi apoyo para mantener la vigencia de la primacía de la ley en todo el territorio del Estado.
    No es la identidad personal, sencilla o múltiple, lo que va a ventilarse si no sí prima el sistema democrático o el golpe de Estado, más o menos camuflado, para organizar nuestra convivencia.

    Los resultados del 27 S los veo como un enérgico revulsivo para la conciencia cívica de nuestra ciudadanía de cara a las elecciones generales del próximo 20 D. ¿Aceptamos los ciudadanos españoles, o no, que una parte puede imponerse políticamente al todo en un sistema democratico como el que organizamos tras el franquismo?

    La respuesta de las urnas, en breve.

    Salud y saludos.

  2. Francia es pilar fundador del proyecto europeo. Y en lo económico, en lo científico, en lo militar y en lo cultural tiene un considerable peso.
    Que el Presidente de la República francesa haya utilizado como lo ha hecho hace nada la contundente expresión “el nacionalismo es la guerra”, deja muy claro el grado de complicidad o de aceptacion que los nacionalismos, también el exacerbado nacionalismo catalán puedes aspirar a tener en el concierto de miembros de la UE.
    Trasladar el conocimiento de esa realidad a los miles y miles de nuestros compatriotas que sostenen las banderas y exhibiciones de masas de nuestro cuatribarrado nacionalismo me parece prioritario.

  3. Le noto irónico…

    Me gusta pensar que puedo vivir entre ciudadanos libres e iguales y en eso estoy. El que cada cual se sienta más o menos nostálgico recordando los acentos de su infancia, los paisajes que le son más familiares o costumbres de su terruño, por ejemplo, me parece comprensible y secundario.
    Que la unión hace la fuerza me parece una obviedad a no olvidar.
    ¡Ya ve usted!

  4. El nacionalismo, siempre es el de los otros, ya lo decían en una canción :” no somos los extranjeros,los extranjeros son otros”.
    Los nacionalistas españoles, no se sienten nacionalistas ,son lo que tiene que ser uno y punto, o se atribuyen los adjetivos: demócratas, ciudadanos libres etc, como si los demás no lo fueran… no hay la mínima conciencia de ello.

    Saludos, Sr Pérez

    1. No sé hablar por los nacionalistas, ya lo hará cada uno de ellos con si le apetece.
      De lo que si hablo es de los riesgos que generan hoy los nacionalismos y de la inutilidad básica del nacionalismo catalán, que es el que me incordia de más cerca. Y esa inutilidad para lo que dicen pretender, que no es otra cosa que la creación de un nuevo Estado sin el cual, proclaman, no será posible alcanzar las metas de progreso económico, social y cultural a que aspiramos los ciudadanos de Cataluña, me resulta insoportable porque no sólo nos lleva a dilapidar esfuerzos intelectuales y recursos económicos, es que nos dirige hacia la confrontación civil.
      Como recordaba hace poco Eugeni Gay, ex de tantas cosas notables en España, desde la Vicepresidencia del Tribunal Constitucional, a la Presidencia del Consejo General de la Abogacía Española, pasando por el Colegio de Abogados de Barcelona, el IDHC (Instituto de Derechos Humanos de Cataluña del que es fundador) y un buen número de prestigiosas organizaciones jurídicas europeas, como recordaba, Cataluña ya ha pasado por 4 guerras civiles y un buen número de pronunciamientos y golpes de Estado a causa de esta misma cuestión. Y añado yo:
      No necesitamos, ni en Cataluña ni en el resto de España, una nueva confrontación civil. Menos aún cuando ni hay un gran acuerdo social entre nosotros para esa aventura de la secesión si no todo lo contrario.
      Ni la existencia de lengua propia, otra de mis lenguas, ni la existencia de una notable literatura en catalán, ni la de un conjunto de costumbres especialmente arraigadas en este territorio justifican a mis ojos la secesión.
      Y me opongo a ella frontalmente.
      Que usted llegue a concluir de todo ello que soy un “nacionalista español” me parece sumamente infundado, tanto como deducir que si una persona emigra a Canadá y obtiene allí la ciudadanía, deviene por ello un “nacionalista canadiense”.
      Son días agitados, no sólo en España, a cuenta de los nacionalismos, tan hábiles en la manipulación sentimental y del pasado histórico, pero me interesa y mucho, no sólo contribuir a desbaratar las aventuras secesionistas si no sostener los esfuerzos para que el proyecto europeo se fortalezca y salga hacia adelante. Y en la actual UE, ni hay un sólo pueblo, ni una sola lengua, ni una única religión, ni un pasado carente de violentos enfrentamientos, pero lo que si hay, desde los fundadores del proyecto, es la decisión -que comparto- de superar aquel pasado mediante gobierno democráticos que aúnen esfuerzos en las nuevas instituciones.

      Salud y saludos.

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