Liu Xiaobo

Debo el haber escrito este post a un comentario de Io a la entrada anterior que dediqué a Mario Vargas Llosa. Liu Xiaobo es el disidente chino a quien le ha sido concedido el Premio Nobel de la Paz. El caso es que este año no tengo nada que objetar a estos premios, que son los que más polémica suelen generar. Ya expliqué la semana pasada semana que me alegró mucho el de Vargas Llosa. Este también me ha alegrado.

Liu Xiaobo es uno de los firmantes de la “Carta 08”, una declaración en la que, tras repasar los hitos más señalados de la historia de China, se analiza la actual situación de los derechos humanos en ese país. Tras ese análisis se declaran los principios que comparten los firmantes (libertad, derechos humanos, igualdad, republicanismo y democracia) y se formula una propuesta que supondría, caso de llevarse a la práctica, una verdadera revolución democrática en China.

Quien esté interesado, puede encontrar aquí el texto íntegro de la “Carta 08”.

Chinos

Hoy iba a escribir de la manifestación, de los eslóganes, de la lectura del comunicado final, del disgusto que se llevaron algunos, del cabreo con que se fueron otros, del mal trago de alguno que otro en Kilometroak y claro está, de la unidad abertzale. Pero he pensado que mejor no me repito. Así que he decidido escribir de chinos, que aunque los haya visitado el Lehendakari, están muy lejos. ¿O no?

El caso es ese, que quizás no estén tan lejos. El viernes pasado, en la tertulia de Onda Vasca, hablando del putsch de Quito, Juanjo Álvarez comentó, como de pasada, que en Ecuador hay cada vez más chinos. Yo no lo sabía pero resulta que el gobierno chino ha comprado muchas tierras allí y ha enviado a agricultores chinos a cultivarlas. La observación se me me quedó en el desván del cerebro y hoy la he recuperado. También he recordado la novela “El Chino”, de Henning Mankell, en la que trata de la nueva colonización de África por una potencia extranjera, la República Popular China, claro está.

En África están teniendo éxito. Están estimulando el crecimiento económico de las zonas en las que se implantan. En Ecuador, seguramente, harán algo parecido. Y lo propio harán en otros lugares. Los chinos necesitan alimentos y también lugares en los que colocar los excedentes de población. Así pues, matan dos pájaros de un tiro. Porque pueden: tienen capital.

Y aquí viene el dato que me ha hecho recordar hoy estas cosas. Alguno de los periódicos que he leído informa hoy de que los chinos van a comprar deuda griega y que estarían dispuestos a comprar deuda de cualquier país europeo en apuros. Afirman que lo hacen para apoyar a la Unión Europea, cosa que quizás sea cierta, en parte. Pero aunque sea cierto que lo hacen para ayudar, de lo que no hay duda es de lo que ello significa. China será el año que viene la segunda potencia económica mundial. Crece a tasas anuales asombrosas. Empieza a haber universidades chinas entre las 100 mejores del mundo (española no hay ninguna), y su investigación está empezando a codearse con la de los paises punteros. Dentro de unos pocos años China no se limitará a fabricar barato para vender en el mundo. Fabricará productos innovadores y de calidad, y también los venderá en el mundo. Y son más de 1.000 millones de seres humanos.

Y mientras tanto, una parte importante de Europa sigue echando la siesta y algunos más que echarse la siesta parecen haber perdido el conocimiento. Que nos sea leve.