Sorprendente paro juvenil

Hoy he leído que en la CAV hay, dependiendo de las fuentes, entre 14.600 y 18.000 personas de entre 16 y 25 años en paro. En Lanbide hay apuntadas 14.367. De esas personas, 6.705 (43’6%) sólo han cursado, como mucho, estudios primarios. Hay también 3.259 (22’7%) jóvenes parados sin más formación que la secundaria obligatoria. Otros 1.403 (9’8%) no han pasado del bachillerato. Con formación profesional hay 2.945 (20’5%) jóvenes en paro. Y son 1.055 (7’3%) los universitarios en ese intervalo de edad que no tienen trabajo. [Notesé que esos porcentajes no son tasas de paro.]

En un primer momento me ha sorprendido que los universitarios fuesen tan pocos. Luego he reparado en el hecho de que la mayoría de los universitarios de ese intervalo de edades no es laboralmente activo, ya que todavía está estudiando. Así y todo, me ha sorprendido que haya en paro más titulados de FP que titulados universitarios.

He acudido a la página web de Lanbide y he visto que en el 4º trimestre de 2010, el 15’6% de los parados tiene FP y el 10% tiene estudios universitarios. Y lo cierto es que me ha sorprendido. Ahora no dispongo del dato, pero en la población hay más universitarios que titulados de FP, por lo que esas cifras quieren decir que el paro se ha cebado más con los que han cursado formación profesional que con los que han adquirido un título universitario.

Lustros oyendo decir que nada como la FP para encontrar trabajo, y encontrarse ahora con esto. En fin….

¿Estamos hoy peor que hace diez años?

La crisis económica, como materia de información, me está dando bastante que pensar. Los medios ofrecen, por lo general, el punto de vista más negativo, más cuanto más alejados del partido gobernante se encuentren. O eso me parece a mí, al menos.

Ocurre que las cosas están mal, pero no lo están tanto como se dice. Está claro que la crisis va por barrios. Hay quien las está pasando canutas. Y hay quien no se ha enterado. Pero si nos atenemos a datos concretos, no creo que objetivamente estemos mucho peor que hace diez años, por ejemplo; y para qué hablar de la década de los noventa!

La tasa de paro es hoy inferior a la de hace diez años, al menos en la CAV, y nadie hubiera dicho en 2010 que la situación era mala. Según Eustat, en 2000 la tasa de paro era del 13’7% y en 2010 (3º trimestre) ha sido de 9’0%. Ahora será algo más alta, pero desde luego no es del 13’7%. Y si bien puede ocurrir que parte de la diferencia se deba a cuestiones metodológicas, no toda se debe a ese factor. Seguramente influye el hecho de que en 2010 las perspectivas eran buenas y ahora no lo son. Pero sea como fuere, estábamos mejor en 2010 que diez años antes.

Pero es posible que la diferente percepción se deba a otro factor. Resulta que en 2000, el paro masculino era de 9’5%, el mismo que el de 2010. Pero el femenino era del 19’9% y ¡atención!, hoy es del 8’4%. Así pues, hay una mayor tasa de paro entre los hombres que entre las mujeres, y es la de los hombres la situación que ha empeorado con relación a los años inmediatamente anteriores. ¿No será esa la razón por la que tenemos una perspectiva tan negativa y pesimista de la situación en que nos encontramos?

El nuevo éxodo irlandés

Cada trabajador irlandés debe 32.500 €. Esa cantidad, multiplicada por el número de trabajadores irlandeses es lo que va a tener que devolver la República de Irlanda a quienes le presten lo que necesita para salir del agujero en el que se ha metido. Lo de los 32.500 € sería en el supuesto de que en Irlanda haya la misma cantidad de gente que hay ahora, pero parece ser que va a haber alguno menos. Hay muchísimos jóvenes irlandeses, sobre todo los que cuentan con un buen nivel de formación, que se van a ir de Irlanda en los próximos años.

Según el Instituto Nacional de Ciencias Sociales, hasta el año 2014 abandonarán el país unas 250.000 personas. Recordemos que son cuatro millones las personas que viven en Irlanda. Una pérdida de población de esa magnitud tendrá, muy posiblemente, efectos negativos sobre el crecimiento. Pero en este caso, además, perderá un capital humano muy valioso, dado el alto nivel formativo de quienes emigrarán.

Los gobiernos de Canadá, Australia y Nueva Zelanda han empezado a organizar ferias en Dublín para ofrecer empleo a los jóvenes irlandeses. A esos países les viene de perlas contar con personas bien preparadas, anglófonas y…. ¡blancas! Y para los jóvenes irlandeses la oportunidad es magnífica: un buen futuro por delante en otro país de su órbita cultural y no tener que afrontar la pesada losa de la deuda colectiva que atenaza al suyo. A nadie le gusta irse de su casa y de su país, eso está claro, pero Irlanda tiene una larga tradición migratoria; todavía en el siglo pasado se produjeron grandes migraciones en los cincuenta y en los ochenta.

Es conveniente estar al tanto de lo que pasa en el mundo. En una Europa en la que a los estados ya no les es dado devaluar sus monedas cuando se empobrecen, la emigración aparece como válvula de escape. España lo tiene complicado. Incluso si finalmente no se cumplen algunos de los más negros pronósticos, le costará años levantar cabeza, y eso, si se hacen las cosas bien. El paro se mantendrá alto durante unos cuantos años y muchos serán los que no dudarán en buscar un lugar mejor para vivir. Otros lo hicieron antes.