Europe is not different

Ayer se hacía público uno de esos informes que contienen datos contradictorios: el eurobarómetro sobre la igualdad de género. Sí, este no es un problema única y exclusivamente de España sino que los veintiocho padecen situaciones similares en lo que, por ejemplo, a brecha salarias se refiere. Por cierto que según las estimaciones sindicales, las mujeres llevamos ya unos cuantos días trabajando gratis. Para nosotras se ha detenido ya la calculadora y no se pondrá en marcha hasta el 2018. Para ellos no, para ellos sigue corriendo.

La Comisión Europea cifra la diferencia en el salario medio bruto por hora que ganan los hombres y el que ganan las mujeres en el desempeño de un mismo trabajo en el 16,3% —del 14,9% en España—. Un abismo que nueve de cada diez europeos califica de “inaceptable” y del que son conscientes en una gran mayoría de los casos. Además, cuatro de cada cinco consultados afirman que la igualdad de género “les importa personalmente”.

Sin embargo aparecen otras opiniones no tan favorables a superar barreras: el 44% de los europeos piensa que el rol más importante de la mujer es cuidar de la casa y la familia. No es una opinión exclusivamente masculina. Lo creen el 44% de las mujeres y el 43% de los hombres. El mismo porcentaje estima que el papel más importante del hombre es ganar dinero. La existencia de visiones contradictorias con el apoyo a la igualdad se extiende a otros ámbitos: solo uno de cada tres hombres aprueba que sus congéneres se declare abiertamente feminista. Y menos de la mitad de ellos ve bien que se reproche a un amigo que haga una broma machista. Eso sí, el 88% ve aceptable que un hombre llore.

Parece sencillo admitir que existe una importante brecha salarial cuando organismos reconocidos nos ponen los datos encima de la mesa. Eso sí, Europa sigue mirando la vida con ojos de otra época: ellos a ganar dinero y ellas a casa. No me he equivocado de eurobarómetro, no. Es el de 2017.

 

La manada somos nosotras

Arranca una semana en la que la violencia de género va a ser protagonista. Lo va a ser porque el próximo sábado día 25 se celebra el Día Internacional contra la Violencia de Género y desde hoy mismo hay cientos de actos programados para que a nadie se le escape tan señalado día.

Desde luego no es este un día cuestionable. No hay que preguntarse por su utilidad o su necesidad, más cuando entramos en una semana clave en el juicio que se sigue contra “la manada”. En los próximos días escucharemos a las acusaciones y a la fiscal en una jornada que definitivamente, y contrariamente a lo previsto, se celebrará como audiencia pública.

Desde que comenzara el juicio han sido muchas las cosas que han cambiado. Nos ha preocupado especialmente que se admita un informe elaborado por unos detectives contratados por la defensa de los acusados sobre la vida de la joven presuntamente violada. A todos/as nos pilló por sorpresa, no solo la existencia del informe sino que se admitiese. Sin embargo, la interpretación de los expertos asegura que si eres abogado defensor y no te admiten una prueba ya tienes motivo de recurso por denegación. El abogado Javier de la Cueva asegura que los jueces suelen admitir este tipo de pruebas para evitar esos recursos aunque posteriormente no se tengan en cuenta.

Los y las ciudadanas no tenemos la suficiente cultura jurídica como para interpretar todos esos gesto. Lo que movimientos como ese provocan es una reacción inmediata de estupor y de repulsa. Más cuando las conversaciones de whastapp mantenidas por los acusados no han sido admitidas como prueba, por ejemplo.

Esperaremos a ver lo que sucede esta semana en un juicio que ha removido por dentro a hombres y mujeres que se han solidarizado con la víctima en una campaña imparable como la que el pasado viernes recorrió docenas de ciudades de España al grito de #LaManadaSomosNosotras. Esto ya no hay quien lo pare. Ni esto ni el juicio paralelo que han intentado montar quienes desean ver libres a los presuntos violadores. Ha sido una jugada sucia cuyo objetivo no era otro que presentar a la joven agredida como culpable y responsable de los actos cometidos por los integrantes de “la manada”.

Mostrar imágenes subidas a las redes sociales por la víctima como sinónimo de inocencia de los acusados porque la chica sigue llevando una vida “normal”, sin aislarse ni encerrarse de por vida, es retorcido y cruel. Creo que también quienes han optado por ese tipo de defensa se merecen un castigo.

Semana clave para el juicio de “la manada”. Semana clave para la libertad de las mujeres.

 

Ana Orantes, 20 años

Puede que los y las lectoras más jóvenes de este blog no recuerden a Ana Orantes. Quizá ni siquiera sepan quien fue y lo que le sucedió. Por eso, cuando se cumplen 20 años de su asesinato, quiero traer su historia hasta aquí. Lo hago porque su caso supuso algunos cambios en el tratamiento hacia las mujeres víctimas de violencia de género y, algo muy importante, provocó que nos olvidáramos de términos como “crimen pasional” o ” arrebato” para designar a los asesinatos que tenían lugar dentro de la propia pareja. ASESINATO. Esa es la palabra que debemos utilizar cuando un hombre mata a una mujer con la que tiene un vínculo sentimental. Se decía entonces “la quería tanto tanto que la mató”. Y cosas parecidas.

El de Ana Orantes, su asesinato, puso sobre la mesa una violencia que hasta entonces estaba escondida detrás de los muros de las casas. De eso no se hablaba. Se sabía. Fulano da unas paliza bestiales a Mengana, pero se ocultaba. Nadie debía meterse en eso porque eran “asuntos de pareja”.

Pero sucede que Ana Orantes, una granadina de 60 años, se presenta hace 20 años en un programa de televisión y la periodista Irma Soriano la entrevista. Ana dejó un mensaje en el contestador del programa diciendo que quería contar su historia y denunciar cómo desde que se casó, a los 19 años, recibió palizas, insultos, agresiones y todo tipo de vejaciones. Y lo contó con pelos y señales. Su maltratador no perdonó este acto de rebeldía por parte de quien siempre trató como su posesión, y, a los pocos días, la prendió fuego en su propio domicilio, situado, tras una resolución judicial, en el mismo edificio que el de él. Murió, claro.

La reacción social a la terrible muerte de Ana no se hizo esperar. La sociedad empezó a despertar de ese letargo en que andaba sumida desde la noche de los tiempos y empezaron a escucharse las primeras voces de condena a la violencia machista como tal, mucho más allá del tan traído y llevado crimen pasional. Cambió el tratamiento de estos hechos que, de inmediato, pasaron de ocupar las páginas de sucesos a las de sociedad, de ocupar una columna en mitad de una página a copar titulares. Y, sobre todo, de tratarlos como hechos aislados a considerarlos fruto de una problema social.

La propia legislación siguió el pulso de la sociedad y, en diciembre de 2004, por unanimidad, se aprobaba la ley integral de medidas contra la violencia de género. Ya antes, en el año 2003, la legislación dotaba a los operadores jurídicos de uno de los instrumentos más útiles hasta hoy para luchar contra el maltrato: la pena y la medida cautelar de alejamiento y prohibición de comunicación. Lo que popularmente se conoce como orden de alejamiento.

Nos queda un larguísimo camino por recorrer, mujeres siguen siendo asesinadas y cada ocho horas se produce una violación en España. El trabajo que tenemos por delante es enorme pero hoy, 17 de noviembre, es el día de recordar a una mujer que con su valentía nos hizo salir del letargo. Le costó la vida y le debemos mucho.

Ana Orantes se merece que hoy la recordemos y la admiremos. Hizo visible un problema que, 20 años después, sigue presente en nuestro entorno. No dejemos nunca de ayudar a todas estas mujeres que sufren en silencio y en su propia casa. Hay que darles herramientas para salir de ese agujero que, incluso, les cuesta la vida.

Es estremecedor escuchar su historia. Aquí os la dejo.

ENTREVISTA DE IRMA SORIANO A ANA ORANTES

¿Cómo ves el periodismo?

Hoy he recibido la visita de un estudiante de periodismo, Jonima Ballesteros. Quería hacerme una entrevista sobre mi experiencia en la maratón de Nueva York. Hablando hablando hemos llegado a lo que a los dos nos apasiona, el periodismo. Una de sus preguntas ha sido muy clara y directa: ¿cómo ves el periodismo?

Recuerdo que cuando yo empecé a trabajar en un medio de comunicación la pregunta que siempre se hacia estaba referida a la crisis del teatro. Hoy, treinta años después, seguimos hablando de eso pero hemos añadido a la lista de temas la crisis del periodismo.

Vivimos tan rápido que a penas nos paramos a pensar en si estamos haciendo bien nuestro trabajo o nos estamos dejando llevar por la “fast information” y por el “Low cost” informativo. Mucho pero de mala calidad. Y sabemos que la abundancia de cosas malas no puede tener buen final.

La pregunta de Jonima me ha hecho volver a pensar en nuestra forma de trabajar y en las posibilidades que tenemos de contar como queremos. Mi respuesta a la cuestión sobre la situación del periodismo ha sido: muy malita, la cosa está muy malita.

Le he contado que me preocupa mucho la falta de libertad a la hora de informar y las consecuencias que eso tiene. La primera, la ciudadanía es ahora más manipulable que nunca. Parece que la abundancia de medios nos hace más libres, que todo el mundo puede contar lo que quiere y como quiere. Sin embargo, ¿cuántos de estos medios informan con rigor y con objetividad, sin ataduras, haciendo un periodismo limpio? No me viene ningún nombre a la cabeza.

El poder necesita lanzar sus mensajes y no duda en utilizar todos los medios a su alcance para hacerlo. Esto no es nuevo. Es tan viejo como el propio periodismo. Sin embargo, nunca como ahora han conseguido que nos sintamos libres sin serlo. Podemos elegir entre cientos de opciones pero ninguna nos ofrece la posibilidad de saber lo que pasa y darnos las claves para que hagamos nuestro propio análisis. Lo dicho, mucha información y poca calidad.

Por no hablar de las redes sociales y el periodismo ciudadano. Alguien publica algo en Facebook, por ejemplo, y miles de personas lo dan por bueno. “Lo he visto en FB”, dicen, y ya es suficiente. Filtrar, esa es la palabra y lo que tenemos que hacer cuando nos trasladan historias que no nos suenan demasiado bien.

Hay que hacer una gran labor educativa con todo esto, enseñar a discernir el grano de la paja y lo que no es real de lo que sí lo es.

Podría estar hablando de la crisis del periodismo durante mucho tiempo. Estas son solo algunas de las reflexiones que me han surgido a bote pronto tras la pregunta de ese futuro periodista inquieto que quería saber cómo veo yo el periodismo actual.

Por cierto, el próximo lunes se entregan los Premios de Periodismo que otorga la Asociación y el Colegio de Periodistas Vascos. Enhorabuena a los y las premiadas. Yo tuve la suerte de serlo en el año 2015. Es un orgullo tremendo tener este reconocimiento.

Estos son los premiados este año:

 Ane Irazabal, ‘Premio Periodistas Vascos’

Gervasio Sánchez, ‘Premio José María Portell a la Libertad de Expresión’

Mariano Ferrer e Iñaki Iriarte, ‘Premio a la Trayectoria Profesional’

 Euskal Herriko Bertsolari Txapelketa, ‘Premio al Personaje/Institución Social’

Mikel Iturralderen ‘Treneando’ bloga, ‘Premio Periodismo Digital’

Lo vivido en NY

Como son muchos los lectores y lectoras que siguen este blog a través de la blogosfera de Deia y no por las redes sociales, algunos me han preguntado por lo vivido en la maratón de Nueva York. No, no lo había contado aún en Veterana B, pero lo mejor es que os deje este enlace en el que dejé la crónica de lo visto, vivido y sentido la misma noche de la maratón.

Espero que lo viváis con tanta emoción como yo.

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