Disculpen las molestias, nos están asesinando

 

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Imagen de la concentración de ayer en la Puerta del Sol

Hay cinco mujeres que llevan ya catorce días en huelga de hambre en protesta por la violencia machista. La iniciaron el 8 de febrero. Eran 8. Una de ellas se encuentra ahora hospitalizada y  tres tuvieron que abandonar por motivos personales.

Con 16 mujeres asesinadas en lo que va de año, centenares de mujeres les han mostrado su apoyo en una multitudinaria concentración en la Puerta del Sol. Sin embargo, su lucha, su huelga y su sufrimiento esta encontrado poco eco en los medios de comunicación.

Ayer, personas de todas las edades se acercaban a la cita para reclamar una vez más que la violencia machista sea una cuestión de estado y para hacer visible un importantísimo problema para el que, de momento, nadie ha encontrado una solución.

Tanto las mujeres en huelga de hambre como algunas de las asistentes a la protesta decidían romper su silencio y reivindicar la necesidad de acabar con esta lacra. Una lacra, por cierto, que va mucho más allá de la violencia física. Como contaba una joven de 19 años, víctima de este tipo de  violencia, “la violencia de género de hombre a mujeres no solo mata, sino que provoca suicidios, y eso hay que visibilizarlo”.

Y mujeres mayores, como Pilar, de 70 años, que aseguraba :”Nos hemos cansado de minutos de silencio, queremos mostrarles nuestra rabia y nuestra indignación porque el Gobierno no está reaccionando, se caracteriza por la inacción”,

“De mayor quiero estar viva”, “Disculpen las molestias, nos están asesinando” o “ni una menos” fueron algunas de las proclamas de una concentración que llegaba en el día en el que cuatro mujeres, sí cuatro, fueron asesinadas por sus parejas o ex parejas en España.

¿Es o no una cuestión de Estado?

Todo mi apoyo a esas cinco mujeres que siguen en huelga de hambre y que desde la Puerta del Sol de Madrid nos representan a todas.

La brecha

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22 de febrero, día contra la brecha salarial. Es una brecha que duele como una herida sangrante. De media, las mujeres cobran seis mil euros menos al año por hacer un trabajo de igual valor que los hombres.

Hoy he moderado una mesa redonda con jóvenes políticos. Todos eran hombres. Hemos hablado de la diferencia salarial entre hombres y mujeres y los cuatro se han mostrado indignados al conocer datos cómo que las mujeres tenemos que trabajar bastantes más días que los hombres para conseguir el mismo dinero. O que un hombre y una mujer que desarrollan el mismo trabajo, el mismito, no cobran lo mismo.

Sin embargo, cuando les he preguntado si en el día a día de sus formaciones políticas el tema está sobre la mesa, las respuestas se han vuelto ambiguas y divagantes. Traducido, es algo de lo que hablan los sindicatos y los institutos de promoción de la mujer y las asociaciones de mujeres.

Poco más que añadir. Otra constatación de que los asuntos de mujeres, léase violencia, discriminación por sexo, desigualdad, brecha o lo que sea, no están en la agenda ni entre las prioridades de quienes nos gobiernan.

Toca seguir denunciando.

 

Yo sólo quería un pijama

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Yo solo quería comprarme un pijama pero, una vez con el en la bolsa, me he dado cuenta de que he comprado mucho más. No solo he adquirido una prenda confortable, no. Ahora tengo un pijama con el que además de cómoda voy a estar guapa y sexy. Así, como lo lees.

No me había dado cuenta hasta que sentada en el metro, leí la inscripción de la bolsa en el que me habían metido el famoso pijama: pretty, confortable & sexy. Osea que comprando simplemente ropa para dormir me convertía en una mujer bonita y sexy. Me quedé bastante sorprendida al ver que a las grandes cadenas textiles les importa bien poco que no queramos utilizarlo todo y en todo momento para seducir. Yo quería un pijama para dormir. Sentirme bien, sí, pero no necesariamente sexy.

¿Alguno de vosotros ha visto impreso en la bolsa de una tienda de ropa interior masculina un mensaje que diga que con esas prendas va a ser “handsome”, el equivalente a pretty?. ¿O sexy? He preguntado y no, ninguno lo ha visto.

Como curiosa que soy he hecho una búsqueda en google para saber que se dice de las mujeres sexis. Los titulares que me he encontrado son así:

Diez consejos infalibles para ser sexy.

Cinco razones por las que las mujeres deben usar ropa interior sexy.

Diez cualidades que nos hacen sexis.

Qué debo hacer para ser una mujer sexy.

Cómo ser sexy: seis consejos que te harán irresistible.

Razones por las que las mujeres con gafas son sexis.

Etcétera, etcétera, etcétera.

Se deduce de esto que quienes piensan en nosotras y escriben para nosotras lo hacen con la firme creencia de que nuestro deseo es ser sexis en todo momento y para todas las personas.

Pues no. Yo solo quería un pijama.

 

 

Viento y gaviotas

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No, no va de política la cosa aunque por el título de este post pudiera parecerlo. No hablaré de las gaviotas (o de los charranes, quién sabe) que simbolizan en España una manera de regular la vida de la ciudadanía o una forma de pensar, aunque bien mirado no hay nada de lo que hacemos en nuestro día a día que no tenga que ver con la política.

Desde pequeña me has fascinado los faros. Puede que sea porque he crecido cerca de uno y su presencia ha guiado muchas veces mis pasos y mis pensamientos. El mío, el de Ereaga, me ha visto crecer. A mí y a mi familia. Era una niña cuando jugaba a ser farera, a vivir en esa torre redonda, a tener una vida sin esquinas. Imaginaba cómo serían las habitaciones en las que dormían las familias fareras, o torreras, que también se llaman así. Soñaba con el viento, con escuchar las olas del mar, con oler a salitre cada mañana. Hoy, muchos años después, ese faro sigue guiando mis pasos. Recorro sus 1.090 metros casi todos los días y cuando corro una maratón, en ese momento duro de llegar al kilómetro 40, imagino que estoy en el faro y que tengo que recorrerlo ida y vuelta y estoy en la meta.

Pero los y las fareras tienen los días contados. Es un oficio en vías de extinción y dentro de quince años se jubilará el último  y el oficio desaparecerá. Ya no se pueden convocar oposiciones para el cuerpo técnico marítimo porque así lo ha decidido el Ministerio de Fomento. Los faros activos serán controlados de manera digital y los no activos se privatizarán y se convertirán en hoteles.

Una vez que se jubilen los actuales funcionarios, el oficio desaparecerá para siempre y quedará sólo en nuestra memoria.

Dicen los fareros que en pocos lugares se puede sentir de una manera tan evidente y provocadora la presencia de los cuatro elementos. Esos vientos, esos sonidos de las ventanas temblando, esos ecos que se escuchan en las torres, esos sonidos tan de faro, esa ausencia de sonido humano… Viento y gaviotas. Dulce despertar.

No es el primer oficio que se pierde con los nuevos tiempos. Seguro que no será el último, pero hoy me ha pillado nostálgica el día y he recordado la pena con la que un farero me contaba que viendo el panorama abandonó su torre y se fue a trabajar a una oficina. No ha habido un día en el que no se haya arrepentido de su decisión. O el momento en el que la última farera echaba la persiana a su torre y lloraba con desconsuelo.

El faro seguirá ahí pero ya no habrá nadie dentro. Una máquina guiará a los barcos. Eso sí, mis pasos los dirigirá la torre.

Hay un documental fantástico sobre la vida de los y las fareras. Se titula “Luz de mar”. Echadle un vistazo si podéis.

Sáhara Maratón: Recorridos

Hoy toca contar cuáles han sido los recorridos y los lugares por los que hemos preparado la maratón del Sáhara.

Ya no queda nada. Estamos a poco más de una semana. Ojalá lo disfrutemos tanto cómo hemos disfrutado de todos los kilómetros de preparación.

¡Mirad que sitio más chulo para entrenar! Seguiremos informando.