Pussy, coño

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” A las mujeres hay que agarrarlas por su coño”. Sí , suena más suave lo de “pussy” pero como este texto está escrito en castellano y ese es su significado, así va.

Esa frase pronunciada por el ya presidente de los EEUU, Donald Trump, se ha convertido en una de las más plasmadas durante la Marcha de las Mujeres, #womensmarch. No solo el país que ahora lidera Trump fue escenario de la movilización. Allá se convocaron más de 600 pero el resto del mundo también se ha volcado para decir NO a un líder que se prepara para aplicar la ideología con violencia sexista, racista, homófoba y xenófoba, que defendió durante la campaña.

La marcha surgió de un grupo de mujeres que no podían creer que un candidatos que había sido acusado de acoso sexual por varias mujeres y pronunciado comentarios denigrantes sobre este género, ganase las elecciones.

El sábado, miles y miles de mujeres de todo el mundo salieron a la calle, cogieron sus pancartas, se colocaron el gorro de “pussy cat” (gatito) y demostraron que su fuerza es imparable.

El manifiesto de la convocatoria promovida por organizaciones feministas y de defensa de los derechos humanos de Cataluña subrayaba que no podemos permanecer “indiferentes” al ver como “el nuevo presidente de la primera potencia mundial ataca a las mujeres en sus discursos”. “No podemos permanecer en silencio cuando tiene la intención de nombrar juez de la Corte Suprema a William Pryor, un juez que considera que el aborto es ‘la peor abominación en la historia del derecho'”, denuncia. Critican también que el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, “promueve abiertamente las ideas creacionistas y su principal asesor, Steve Bannonn, publica una página web misógina con mensajes racistas de odio”.

Ante estas “señales peligrosas”, es imposible no solidarizarse con las mujeres que han salido a la calle a decir NO. Sobran los motivos.

Un empujón más

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Sólo nos falta vender 16 camisetas para poder fabricar un segundo lote cuya recaudación  se convertirá en medicinas que llevaremos a la Farmacia Central de los campamentos de refugiados del Sáhara.

Las camisetas se hacen en un portal que acoge causas solidarias y requiere un pedido mínimo para poder hacer nuevas ediciones. Pues eso, estamos a falta de que compreis 16 camisetas nada más para poder llevar otras tantas cajas de medicinas allá donde se necesitan.

Os dejo el enlace a través del cual podéis gestionar la compra. Hacerlo supondrá colaborar con una iniciativa que puede suavizar las duras condiciones de vida en las que se vive en un campamento de refugiados. Hay muchos niños y niñas que necesitan tratamientos y, como el conflicto lleva abierto 40 años, empieza a haber personas mayores que tienen los mismo problemas de salud que aquí pero sin la infraestructura ni los medios adecuados para tratarlos.

Son 10 euros a cambio de una camiseta técnica de gran calidad y del agradecimiento infinito de quienes apenas tienen nada. Si tú, como dice el texto de la camiseta en euskera y castellano, también eres de los y las que corren para ser libres, ayúdanos.

¡Echadnos una manita con ese último empujón!

Este es el enlace:

https://www.crowdence.com/tecnica-sahara-marathon-2017

Las mejores prostitutas del mundo

Vladimir Putin

Ahora ya sabemos quienes son las mejores prostitutas del mundo. Lo sabemos porque nos lo ha dicho el presidente de su país, Vladímir Putin. El ruso ha calificado a las mujeres que se dedican a la prostitución en Rusia como de “chicas con baja responsabilidad social, aunque, sin duda, son las mejores del mundo”. Y se queda tan pancho.

Esto lo ha dicho en una rueda de prensa en la que se le peguntó sobre una visita a Moscú de Donald Trump en noviembre de 2013. La prensa citó un vídeo de carácter sexual en el que supuestamente había prostitutas implicadas. Con sarcasmo, Putin comentó que Trump, quien llegó a conocer a las concursantes que participaron en Miss Universo, podría escoger mejor compañía que prostitutas rusas, aunque aseveró que las rusas “también son las mejores del mundo”. “¿Trump habría llegado y habría ido corriendo a buscar prostitutas moscovitas?”, preguntó. Duda de que esto fuera así porque el nuevo presidente estadounidense “se relacionaba con las mujeres más bellas del mundo”.

Utilizar vídeos de contenido sexual para atacar a un candidato político, o de cualquier otro signo, deja bien clara la catadura moral de quien los usa. Cosifica a la mujer y la convierte en un mero objeto con el que menoscabar la imagen del contrario.

Independientemente de esto, la reflexión que nos suscitan las palabras de Putin y los supuestos escándalos de Trump nos coloca delante de los dos mandatarios políticos más poderosos del mundo. Ambos son conocidos, entre otras muchas cosas, por sus opiniones acerca de las mujeres, por su relación con la prostitución que en muchas ocasiones está mezclada con la trata de personas y por la nula importancia que conceden a lo que ellos, me atrevo a decir, llamarán “el sexo contrario”.

A lo largo de su vida, Trump nos ha estremecido con frases como estas:

.. “Las mujeres son, en esencia, objetos estéticamente agradables”.

.. “Las mujeres en televisión tienen que usar su sex appeal”.

.. “El acoso sexual a las mujeres en el ejército es totalmente esperable”.

.. “Si una mujer quiere ser periodista debe ser sensual”.

.. “Angelina Jolie ha salido con demasiados hombres como para ser atractiva”

Hay un sin fin de frases como esta dichas por Trump. Pero tampoco están lejos las que ha pronunciado Putin, además de la boutade de hoy de asegurar que en su país tienen a las mejores prostitutas del mundo. Proclama sentencias cómo que “un hombre verdadero siempre debe insistir, y una mujer verdadera debe resistir”. Por no hablar de su última propuesta, la de suavizar la penas a los castigados por violencia de género. Propone que queden fuera de la legislación penal y que sean meras “faltas administrativas”. Total, “si pegas a tu mujer solo una vez al año, basta con una multa”. Lo doloroso del caso, además, es que ha sido una mujer, Elena Mizulína, quien ha elaborado este anteproyecto que defiendo su presidente.

En fin, que en estas manos estamos. Las de los rusos y las de los americanos. Y Europa desgajándose. Eso sí, por este continente también tenemos algunos presidentes muy parecidos a los que hoy protagonizan este post.

Que nos cojan confesados/as.

 

Portugués a la intemperie

 

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En esos momentos en los que te pones a soñar qué harías si te tocase la lotería suelo pensar que no soy demasiado ambiciosa con las cosas materiales porque lo que realmente quiero es no pasar hambre ni frío. Dejando de la lado la salud, primordial, y el amor, me conformo con tener lo suficiente para poder pagar la electricidad o el gas que caliente mi casa y la compra de alimentos “normales”.

Pensaba en esto después de charlar durante un buen rato con un “sin techo” que se ha instalado desde hace varias semanas en una campa cercana a mi casa por la que paseo casi a diario con mi perro Pantxo. En alguna ocasión hemos cruzado alguna palabra, he visto cómo hace fuego con palos y asa trozos de pollo y cómo lleva todas sus pertenencias en unas bolsas que son todo lo que tiene.

Hoy, alertada como todos/as por el anuncio de frío polar hasta la medianoche del jueves al viernes con temperaturas que podrían llegar incluso a los 10 grados bajo cero, he ido a buscar al portugués. No se cómo se llama, sólo que es portugués y que lleva varios años rodando por el Europa.

Allí me lo he encontrado, en la campa de todos los días. Hoy no asaba muslos de pollo. Hoy, en una lata grande de esas que suelen contener aceitunas, estaba preparando una sopa. “Llevo muchos días sin comer sopa” me ha dicho. “Y hace frío”. Yo le he dicho que me había acercado hasta allí con la intención de verle, de hablar con él y de contarle que para esta noche están anunciadas temperaturas gélidas. Le he propuesto activar el mecanismo necesario para que pase la noche en un albergue y no en un cajero como lo viene haciendo desde Navidad. Dice que la noche a la intemperie es muy dura y que por eso, por la noche, se refugia ahí, donde está el dinero que él no tiene.

Ha sido escuchar la palabra “albergue” y ponerse en alerta. Como si le hubiese propuesto ir a la cárcel. Dice que él necesita un trabajo, que pasar la noche en un albergue no es la solución. Le he dado la razón, claro, pero también he intentado hacerle ver que el frío puede acabar con él y que existe la forma de no helarse de noche y seguir con su vida. No ha habido manera. Me ha agradecido mi preocupación por él pero huye de los albergues cómo de la peste. Tiene miedo a que le roben. Cuando me ha dicho esto he pensado “¿a que le roben qué?¡Si no tiene nada!”. Nada es para mi su bolsa llena de cachivaches que ha ido recogiendo de los contenedores, su lata de aceitunas para hacer sopa o la banqueta en la que se sienta a ver pasar el día. Para mí es nada. Para él es su mundo. Su mundo y su libertad.

Quiere un trabajo y sueña con salir de Europa porque, dice, el viejo continente no es un buen refugio. No le falta razón.

Mañana volveré para saber dónde ha pasado la noche. Hoy me ha invitado a sopa. Mañana la llevaré yo.

Política vacacional

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Olvidadas como tenía ya las vacaciones navideñas, me vuelven a la memoria al escuchar en los informativos algo así como “los parlamentarios retoman su actividad tras el parón de Navidad”. Me he quedado parada y pensando en sí había oído bien y en qué fecha estamos. 16 de enero. ¿16 de enero y aún de parón navideño? Pues sí que les duran las vacaciones, pienso.

En alguna ocasión he hablado de esto con algún político y me ha aclarado que un Parlamento inactivo no significa que los y las parlamentarias estén de vacaciones. Hay mucho trabajo de despacho, reuniones, etc. Y yo me lo creo porque no tengo motivo para dudar de su palabra, pero tendrán que reconocer que a los ojos de la ciudadanía no suena demasiado bien que se retome la actividad el 16 de enero. Casi estamos pensando más en las vacaciones de Semana Santa que en lo que pasó en las navidades.

Esto en el Parlamento Vasco porque si nos vamos al hemiciclo de España vemos que quienes ocupan los escaños no los volverán a ocupar hasta el día 31 de enero. Así lo acordaron el pasado 27 de diciembre con los votos de todas las formaciones presentes en la Cámara. 40 días libres. 40. Ni en el Congreso ni en el Senado habrá sesiones.

Claro que también los y las diputadas y senadores han trabajado en este tiempo, han preparado los congresos de sus partidos, por ejemplo, o la Conferencia de Presidentes Autonómicos que comienza hoy. No todo es actividad en las salas principales pero sí, acordar por el motivo que sea no tener sesiones hasta casi entrado el mes de febrero suena mal.

El artículo 73 de la Constitución dice en su primer apartado:

“Las Cámaras se reunirán anualmente en dos períodos ordinarios de sesiones: el primero, de septiembre a diciembre, y el segundo de febrero a junio”.

Traducido significa tres meses de vacaciones -enero, julio y agosto- completos. Por comparar, el triple de lo que marca el Estatuto de los Trabajadores que reconoce 30 días naturales de descanso en su artículo 38.