Carreras para mujeres

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Ayer, algo más de 500 mujeres nos colocamos en la línea de salida de la Emakumeen Martxa, una iniciativa puesta en marcha con un doble objetivo: recaudar fondos y destinarlos a la Asociación Clara Campoamor, defensora de los derechos de la mujer, y animar a las mujeres a la práctica de ejercicio físico.

Siempre hay quien pregunta porqué organizar eventos dirigidos exclusivamente a mujeres. La explicación es bien sencilla; lo que se quiere promover es el deporte entre las mujeres, especialmente entre las más jóvenes. Está probado que ellas, en torno a los 16 años, abandonan el deporte por múltiples razones. Lo que yo voy comprobando es que desde que se alejan de la actividad física hasta que la retoman pasan unos 20 años. O algunos más. De hecho, no solo en la carrera de ayer sino en prácticamente todas, la edad media de las mujeres participantes ronda los 35/40 años.

¿Qué sucede en todos esos años en los que no hacemos deporte? Pues que nos emparejamos, tenemos hijos, cuidamos de nuestros mayores y nos olvidamos de nosotras mismas. Decimos aquello de “no me da la vida” y dejamos de ser mujeres en toda la amplitud de la palabra para ser esposas, madres, hijas… Cuidamos a los demás pero no nos cuidamos a nosotras mismas.

En marchas como la de ayer voy viendo cada vez a más mujeres que se dedican un rato al día, o varias veces por semana, y que lo hacen en forma de deporte. Eso es lo que pretenden estas carreras, que volvamos a ser nosotras mismas y nos empoderemos a través del ejercicio.

Escuché una conversación a lo largo del recorrido que definía muy bien el día a día de estas mujeres de mediana edad que han decidido calzarse las zapatillas. Decía una de ellas: “si yo he conseguido estar aquí hoy es más por lo que corro para llevar a mis hijos de un sitio a otro que por lo que realmente entreno”. Es el caso de muchas. Lo bueno es que poco a poco cada vez le damos más importancia al autocuidado.

Hay muchas mujeres que, sobre todo por vergüenza, jamás de apuntarían a una carrera en la que predominan los hombres. Es una barrera que nos imponemos nosotras mismas y que nos frena a la hora de hacer cosas que historicamente han estado reservadas a los hombres. Por suerte vamos avanzando en este terreno y en las carreras de 10 kms casi estamos a la par hombres y mujeres en cuanto a participación.

No, no es una carrera excluyente. De hecho ninguna lo es. Se organizan pensando en las mujeres, pero a los hombres que se inscriben nadie les dice que no pueden participar. De hecho hubo varios en el recorrido de la Emakumeen Martxa. Y se agradece el apoyo, claro que sí.

No conozco ninguna carrera organizada por mujeres en la que no se permita que participen hombres, pero si al contrario. De hecho hay alguna en Euskadi. Cuando terminen mis conversaciones con la directiva sobre el porqué de este hecho os lo cuento.

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Gracias Miguel Ángel

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Ayer tres de las grandes del fútbol se despedían del su Club, el Athletic. Rueda de prensa, emoción, sentimiento en cada gesto y cada mirada. Presentes, periodistas deportivos que, en la mayoría de los casos a título personal, van cada día dando un paso más en favor de la igualdad en el mundo del deporte. Hombres casi todos que ponen negro sobre blanco el valor de unas mujeres que no viven del deporte exclusivamente pero que lo viven de la misma manera que quienes sí lo hacen.
Hay muchos nombres en Euskadi de compañeros de profesión que no dejan al deporte femenino para cuando hay un hueco en su página, o para el último minuto de su crónica o la última imagen de su reportaje. Podría nombrar a muchos pero no quiero dejarme a ninguno. Ayer uno de ellos me emocionó y por eso quiero traer a este post sus palabras. Sin duda salieron del corazón. Reconoce la indiferencia habitual de los medios hacia el deporte femenino pero al mismo tiempo nos pone en valor. Me he sentido tremendamente orgullosa de ser nombrada en ese post, aún sin merecerlo. Son muy grandes todas las mujeres que en él se citan y yo solo soy una corredora apasionada a la que le gusta contar y, sí, milita en la igualdad.
Gracias por decirlo, Miguel Ángel Puente.
“Tengo que decirlo. No me lo puedo guardar. Uno ve la rueda de prensa de despedida que han dado hoy Irune, Eli e Iraia y no puede evitar que se le encoja el corazón. He de reconocer que incluso he llegado a derramar un par de lágrimas. Emociona ver tanto sentimiento a flor de piel. Sí, he dicho bien: SENTIMIENTO. Una palabra que de tan manida, ha perdido buena parte de su significado.
Ellas, como otras tantas, no han ganado un puñetero real, se han dejado siempre la piel defendiendo nuestra camiseta ―teniendo que atender además a sus quehaceres profesionales y ante la indiferencia casi generalizada o, lo que es peor, ante el vergonzoso postureo de unos cuantos que pasan de vosotras igual, pero se permiten repartir lecciones― y hoy nos han dado ejemplo de lo que de verdad es sentir unos colores.
Gracias por todo y por tanto. Gracias por ser pioneras, por abrir el camino a otras muchas, por defender con tesón estos colores, por llevar los valores de este Club allá por donde habéis ido y por todo vuestro trabajo y sacrificio. Ojalá algún día el fútbol femenino sea capaz de generar tanto como lo que dais y, sobre todo, que todos seamos capaces de verlo y reconocerlo.
Decía no hace mucho en Twitter que hoy las niñas quieren ser como vosotras y seguir vuestro ejemplo. Yo quiero dar un paso más allá: me gustaría que los niños y no tan niños también quisieran ser como vosotras. Porque, sí. Yo quiero ser como Iraia, Eli, Irune, Nerea Onaindia, Ainhoa u otras muchas…
Pero, no sólo en futbol. También quiero ser como Rakel Mateo, como Maialen Chourraut, como Eli Pinedo, como Joane Somarriba o como Ibone Belaustegigoitia, primera vasca en participar en unos juegos olímpicos (Londres, 1948). Incluso como mi compañera Begoña Beristain, a la que admiro profesional y deportivamente, sin competir en la élite, es un ejemplo de superación y tesón cada vez que afronta una carrera popular, su gran pasión.
Son tantas y tantas las mujeres a seguir su ejemplo, que no me cabrían en este texto. Chapeau por vosotras. Y gracias por mantener viva la llama de la ilusión, a pesar de nuestra indiferencia”.

Se nos va la pinza

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Tiene razón el juez de menores de Granada, Emilio Calatayud. Se nos va la pinza.  Deberíamos alabarle también cuando se refiere a cosas como con la que acaba de increpar nuestras conciencias y no solo cuando impone condenas de trabajos sociales a jóvenes que han cometido un delito.

Calatayud ha dado la voz de alarma respecto a la celebración de las comuniones, con su fiesta, sus trajes y vestidos, su restaurante con barra libre, sus regalos cada vez más costosos, etc, etc, etc.

“Lo que antaño era un chocolate con churros y un relojito hoy es un almuerzo master chef, un viaje a Eurodisney y el móvil de última generación. Y eso, como mínimo”. No le falta razón.

Empezamos a ver ya en nuestros pueblos y ciudades a niños y niñas vestidas como si fuesen a casarse. Hemos trasladado directamente la moda nupcial a las comuniones, actos que, en la mayoría de los casos, se celebran más como acto social que religioso. No se cuántos de los niños y niñas que durante este mes de mayo comulgarán por primera vez, volverán a poner los pies en una iglesia. Que es cierto que cada uno celebra las cosas como quiere, sí, pero hay otras opciones más allá de la religiosa para juntar a la familia y hacer una fiesta.

Dice el juez que al paso que vamos habrá familias que pidan créditos para pagar el festejo. Llega tarde a esto Calatayud. Ya se hace.

Los datos son de infarto: El gasto medio por familia para esta celebración se acerca a los 3.000 euros. El banquete es el principal gasto seguido de los atuendos de niños, niñas e invitados. El sector de las comuniones mueve en España más de 600 millones de euros.

Ver los comentarios que ha suscitado la entrada del juez en su página de Facebook nos da una idea de lo que se cuece en este mes de mayo: “Ya se piden créditos, y se falta a clase para las pruebas del vestido, del peinado, fotógrafo, la manicura de las niñas a las que incluso se les colocan uñas de porcelana”, “por no hablar de la competitividad en festejos de los papis y mamis para ver quién la lía más parda”; “recogidos complicadísimos, coche de caballo para traer y llevar a los niños a la iglesia, o si acaso una limusina…”.

Yo aún recuerdo mi libro de comunión, mi reloj y mi estilográfica Parker como regalo. Y mi vestido rosa de flores, que no era ni nuevo. Entiendo que han pasado muchos años y que los tiempos cambian, pero tiene razón el juez, se nos va la pinza. Hacemos ostentación en circunstancias que no lo requieren. ¿De verdad es necesario contratar a una compañía teatral para entretener a los niños y niñas tras el banquete? ¿Es obligatorio que haya viaje de comunión como si de una luna de miel se tratara?

Mesura, eso es lo que nos pide un juez al que alabamos cuando condena a aprobar un curso de corte de pelo a un adolescente que robó en una peluquería. O cuando condenaba a un joven aficionado al dibujo a narrar a través de un cómic de quince páginas los motivos por los que había sido sentenciado.

¿Vemos cordura en sus sentencias? Pues también la veo yo en su reflexión sobre las comuniones.

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Maricón, bollera, travesti

lesbiana

 

Leer un titular como el que encabeza la imagen de este post, extraído de un medio de comunicación generalista, nos hace pensar que no hemos avanzado nada. Hay que seguir insitiendo, sí, nada de arrojar la toalla, pero hay veces que te da por pensar que los cambios son tan tan lentos que no llegaré a ver un mundo sin etiquetas en el que no se haga un uso malintencionado del lenguaje.

Porque lo que leemos ahí, “Davidson, la lesbiana”, no tiene nada que ver con la información y si mucho con el propósito de desprestigiar a una candidata política. Me da igual de que signo sean sus siglas políticas; el caso es que a través de un titular quiere que los y las lectoras se queden única y exclusivamente con su condición sexual. Y si eres una lesbiana, ¡a saber qué buscarás tú en el poder y la política! (Entiéndase la ironía, claro).

¿Cómo va una tortillera, bollera, come coños, machorra, camionera, tijeritas, come almejas, marimacho, a tener la cabeza lo suficientemente amueblada para dirigir un país? Lo mismo podríamos decir de un travesti o de un maricón, bujarra, sarasa, marica, trolo, pluma…. Al fin y al cabo todos parecemos saber que las personas homosexuales solo se preocupan de su imagen, de ligar, de ir al gimnasio, de seguir Eurovisión, de la decoración de su casa, de viajar a todo lujo, etc, etc, etc. (Ironía dos, sí)

Es importante que las personas LGTB tengan visibilidad en los medios de comunicación, siempre y cuando ellos y ellas lo hayan decidido. Nada aporta decir “Davidson, la lesbiana” porque estamos hablando de política y no de orientación sexual. Si fuese heterosexual nos extrañaría mucho leer “Davidson, la heterosexual”. Ni lo imaginamos.

Hoy es el día contra la homofobia así que es la jornada ideal para poner sobre la mesa la importancia que tenemos no solo los medios de comunicación sino todas las personas, a la hora de romper con la discriminación o los mensajes negativos que se lanzan cada día. Es nuestra responsabilidad educar en respeto, igualdad y tolerancia. Cada vez que se nos ocurra un chiste, una frase aparentemente ingeniosa o un comentario con tintes homófobos, desterrémoslo de nuestra cabeza. Y cuando lo escuchemos, seamos valientes y digámosle a quien lo pronuncia que eso es HOMOFOBIA.

Solo así podremos avanzar.

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Muerte digna

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“Soy Luis de Marcos y reivindico el derecho a poder morir dignamente. Hoy soy yo, pero mañana podrías ser tú”. Así se presenta este madrileño de 50 años que lleva una década luchando contra la esclerosis múltiple primaria progresiva. Su situación se ha agravado en los últimos meses y ha iniciado una campaña en Facebook para tener una muerte digna.

Cuenta en la página que ha abierto en la red social para dar a conocer su situación y reivindicar su deseo de tener una muerte digna que “los dolores insoportables” le hacen desear “abandonar este mundo ya, antes del tiempo que marca la Naturaleza y, por desgracia, la legislación española”. Asegura que no le permiten acceder a la sedación extrema, que es la única que le puede sacar de la tortura que esta viviendo.

Luis tan solo puede mover el cuello y la cabeza y tiene dificultades para hablar y respirar. Ve inhumano que se obligue a personas como él, conscientes de sí mismos, a alargar la agonía.

No es fácil el tema. Se mezclan ahí los debates éticos, morales y físicos. ¿Cuando llega el momento de acceder o incluso prescribir a un/a paciente que su momento ha llegado?

Os dejo la carta de presentación de Luis y su petición para quienes se decidan a apoyarla. Quienes hemos tenido al lado, muy cerca, a una persona cuyo fin ha sido propuesto por los médicos y apoyado por los/as cuidadoras sabemos que morir dignamente debería ser un derecho. Ver la agonía en los ojos de otra persona en su día a día te hace darle la vuelta a todos tus argumentos.

“Para los que no me conocéis soy Luis de Marcos y voy a morir.
Los dolores insoportables de la enfermedad que me ha tocado, me hacen desear abandonar este mundo ya, antes del tiempo que la Naturaleza y, por desgracia, la legislación española me han asignado.

Las leyes actuales me obligan a pasar por un calvario que ni quiero ni puedo aguantar, ya que no permiten acceder a la sedación extrema que es la única que me puede sacar de la tortura que estoy viviendo.

El actual protocolo no tiene en cuenta mi criterio, a pesar de estar en pleno uso de razón. Se opta, en cambio, por parámetros ajenos a mí que deciden someterme a un ensañamiento terapéutico cruel. Todos los que pasamos por esta situación sabemos que dependemos del grado de sensibilización del médico que nos toque.

Ni Ramón Sampedro, ni José Luis Sagüés, ni José Antonio Arrabal han conseguido mover un ápice las crueles leyes vigentes en España. Los salvajes demostraban más piedad con sus deshauciados.

Los políticos , con sus peleas infantiles, con sus hipócritas intereses, su desidia contagiosa y sus privilegios insoportables, han conseguido que en los últimos 40 años miles de enfermos desahuciados hayan tenido que pasar por la tesitura de sufrir hasta la extenuación y cometer o hacer cometer delitos, arriesgándose a sufrir envenenamientos y cárceles para sus colaboradores. Agonía sobre agonía, en definitiva.

La eutanasia es la salida compasiva a un drama indeseado, la sedación extrema decidida por el enfermo es lo mínimo exigible a una sociedad civilizada.
¿Cuántos más, como yo, tendrán que morir de esta manera hasta que las leyes protejan a enfermos desahuciados?

*No os olvidéis de compartir, es de vital importancia para todos los que estamos en esta situación”.

Pinchando aquí podéis apoyarle.

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