Las mujeres no somos vasijas.

Campaña-No-somos-vasija

Imaginemos que una pareja ha contratado los servicios de una mujer para que actúe como vientre de alquiler y que, llegado el parto, nacen dos niños, uno de los cuales tiene Síndrome de Down. La pareja rechaza a este bebé.

Imaginemos a una mujer famosa que espera el nacimiento de un niño que se está gestando en un útero ajeno, pero que durante el embarazo se divorcia y ya no quiere al bebé.

O imaginemos que a una madre gestante le piden, una vez que nace la criatura, que le amamante. En ese momento, la madre biológica decide que no quiere deshacerse de su hijo. Un tribunal de Tennessee reconoció, aplicando las leyes de adopción, que como no había ratificado su renuncia después del parto, la que había hecho durante el embarazo quedaba invalidada, así que tanto la madre como los padres legales tienen los mismos derechos sobre el niño.

Estas son solo algunas de las miles de historias dramáticas que se esconden tras la tragedia de los vientres de alquiler. Es una tragedia porque es la aventura de mujeres que contratan a distancia a otras mujeres, pobres en su mayoría, para cumplir su deseo de ser madres. Esas mujeres pobres son usadas como contenedores de niños que serán posteriormente vendidos, con lo que, lejos de ser algo altruista, es algo que parte de la necesidad y la desigualdad.

En la India, donde los vientres de alquiler son legales y están regulados, las empresas cobran entre 25.000 y 45.000 dólares a los padres potenciales, pero las mujeres gestantes no reciben más de 8.000 por embarazo. Si éste fracasa, no se cobra.  Así que por todo el país han surgido complejos donde viven las madres de alquiler durante el embarazo. En el segundo mes se separa a la mujer de su familia y se la lleva a un complejo en el que diez o 15 embarazadas comen y duermen en la misma habitación. Se le exige que lleve a uno de sus hijos para que al estar pendiente de él no preste atención al que está creciéndole dentro. Es lo que podríamos llamar una “granja humana”.

Un grupo de mujeres españolas han puesto en marcha la campaña “No somos vasijas”. Se suma a la campaña internacional “Stop Subrogación now” y busca erradicar la práctica del vientre de alquiler y frenar cualquier tipo de iniciativa para regularizarlo. Denuncian los intentos de dulcificar esta operación amparándose en el altruismo y la generosidad cuando, tras la contratación de mujeres como contenedores de bebés, se esconde la mercantilización, el tráfico y los embarazos comprados a la carta. El alquiler de úteros tiene consecuencias físicas, éticas y políticas. Hay tras este supuesto acto de amor una explotación de la madre gestante y del niño, que se convierte en un producto más de consumo.

Quienes firman el manifiesto “No somos vasijas” aseguran que no es un derecho tener hijos. Todas podemos tenerlos, si se dan las condiciones adecuadas. También existe un “derecho a la salud” y no por ello es legal que alguien se compre un riñón, un ojo o un corazón cuando lo necesita.

“No somos vasijas” aboga por frenar la presión de determinados lobbys que no hacen sino alentar la presión y el control ejercido sobre mujeres empobrecidas que no ven otra salida a su situación que comerciar con su capacidad reproductiva.

Las firmantes nos piden a los medios de comunicación y a quienes nos dedicamos a contar, que no demos una visión sesgada del asunto que predisponga a favor de la regulación de la práctica de los vientres de alquiler.

Total, que yo también me sumo al “No somos vasijas”.

 

 

 

4 comentarios sobre “Las mujeres no somos vasijas.”

  1. La realidad que expones sobre la gestación subrogada es muy sesgada. Te refieres a casos que sucedieron en países sin regulación (en concreto los dos primeros casos en Tailandia) o donde la regulación es vaga y confusa (Tenessee). La gestación subrogada es una Técnica de Reproducción Asistida y así la reconocen la American Society for Reproductive Medicine, Society for Reproduction and Fertility, Société Européenne de Gynécologie o la Sociedad Española de Fertilidad, incluso la propia ley 14/2006 en su artículo 10, al nombrarla entre el resto de TRAs.

    En tu artículo obvias la posición del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo que, en repetidas ocasiones, hace referencia a la necesidad de que los Estados Miembros regulen esta práctica.

    Asimismo, das el mal ejemplo de India que, como todos conocemos, está vetada para los españoles desde hace años, por las trabas administrativas que conlleva. Igualmente olvidas que es una práctica regulada en países europeos como Bélgica, Holanda, UK y Grecia (pronto también Finlandia) y hay otro grupo de países que tienen políticas tolerantes al respecto, como Chequia y Chipre. En total, son 12 los países de la UE que regulan y permiten la gestación subrogada (13 a partir de 2016 con Finlandia). El mal ejemplo de India donde, insisto, los Españoles no participamos, no es la referencia.

    Finalmente, decir que las gestantes aportan el proceso de gestación y en la mayoría de los países se exige que no sea la madre biológica de la criatura. Esto es, el material genético lo aportan los padres de intención o donantes, en caso de que éstos no pudieran hacerlo.

    Las gestantes no son vasijas, son mujeres de una generosidad inmensa. Por una sociedad más inclusiva, GESTACIÓN SUBROGADA YA!

  2. Querida Veterana,

    Es importante informarse bien e informar de manera responsable. Por ello, me veo en la obligación de responder a su escrito.

    Tal y como indica el comentario anterior, la India no es una opción desde 2012. Le recomiendo que lea la página del Ministerio de Exteriores (apartado “Notas importantes”):
    http://www.exteriores.gob.es/Portal/es/ServiciosAlCiudadano/SiViajasAlExtranjero/Paginas/DetalleRecomendacion.aspx?IdP=86

    Por tanto, aunque quisiéramos (y no queremos) no podríamos participar de las atrocidades y vulneraciones de derechos que ustedes denuncian. En cualquier caso, si ustedes conocen “miles de historias dramáticas”, violaciones de derechos y situaciones de vejación para las gestantes, le pido que actúen de manera responsable y las denuncien allí donde corresponda. No obstante, me parece absoluntamente irresponsable pretender hacer una equiparación entre la Técnica de Reproducción Asistida y su mala praxis en un país determinado. Hay muchos países de la UE que la permiten y no existe ninguna vulneración de derechos como la que usted apunta. Asimismo, aprovecho para corregir el comentario anterior de Unai, que indica que la gestación subrogada altruista será legal en Finlandia a partir de 2016; el país que lo regulará es Islandia y no Finlandia. En cualquier caso, un país más de la UE que lo regula y, precisamente, el motivo de que lo hicieran fue que dos de sus ciudadanos quedaron atrapados en un limbo burocrático en la India con sus hijos nacidos por gestación subrogada.

    Asimismo, quiero indicarle que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo se ha pronunciado varias veces al respecto y ha ordenado la inscripción de los nacidos por gestación subrogada en los países correspondientes. Sin embargo, España y Francia siguen desoyendo las órdenes del TEDH condenando a estos niños a un limbo jurídico y privándolos de las mismas coberturas sociales que el resto.

    Finalmente, decirle que yo no pido que una mujer anónima ponga su útero a mi disposición. En mi caso personal, hay mujeres de mi entorno cercano que están dispuestas a gestar a mis hijos. Son mujeres económicamente autónomas y que toman esta decisión de forma libre y voluntaria. No obstante, la ley española nos condena a la mayor de las incertidumbres jurídicas al declarar el contrato nulo y amenazándonos con una potencial pena de 5 años de cárcel. Esto hace que el sistema nos prive a mí y a mis hijos de las coberturas sanitarias que cualquier otro ciudadano del país recibe de manera gratuita (seguimiento del embarazo, alumbramiento, incubadoras…), obligándonos a asumir un coste inmenso y depositar nuestra confianza en personas desconocidas.

    ¿Quieren evitar que las agencias se lucren con la gestación subrogada? Pues regulemos el papel que deben jugar las agencias y el nivel de beneficio que pudieran obtener de cada proceso. ¿Quieren evitar que personas con medios económicos se aprovechen de las mujeres en una situación económica delicada? Pues establézcase un nivel mínimo de ingresos anual para poder optar a ser gestante para garantizar su independencia económica. ¿No quieren que personas de otros países vengan a España a realizar el proceso? Pues establezcan un requisito de residencia de varios años en el país. ¿Quieren evitar que la maternidad sea un negocio? Pues limitemos la compensación resarcitoria que se pueda dar a la gestante (que podría ser incluso 0 si así lo acordáramos, cosa con la que yo no estaría de acuerdo).

    En cualquier caso, tengamos un debate serio y responsable.

    Un saludo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>