El equilibrio

 

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– Santi ¿tú sabes conducir?, le pregunta Aisetu a Santi mientras comemos en nuestra jaima de Smara.

– Claro ¿y tú?, responde el joven.

– Nooooooooo, dice Aisetu, ¡yo soy una chica!

Me mira y me pregunta a mí si yo se conducir. Le respondo que sí, que aunque no lo uso mucho se conducir y tengo un coche. Los ojos se le abren como platos y piensa que no puede ser. Una mujer no puede conducir.

Este es uno de los motivos por los que tenemos que seguir celebrando el Día de la Mujer. Hoy son muchas/os los que opinan que no es necesario este día, que ya se habla bastante de las mujeres y se preguntan cuándo se celebra el día del hombre. Yo no suelo entrar en ese debate porque me parece estéril y no andamos cómo para perder el tiempo en intentar convencer a nadie. A los hechos me remito.

Que en una parte del mundo, en el caso que yo he comentado en África, haya una niña de 12 años que cree a pies juntillas que ella nunca va a poder conducir un coche por su condición de mujer es una razón más que poderosa para seguir celebrando este día.

Hace unos días, quienes participan en el blog “Micromachismos” lanzaron un vídeo en el que varias mujeres respondían a preguntas como: ¿te han juzgado por tu aspecto en lugar de por lo que decías?¿te han preguntado que dónde estaba el jefe cuando la jefa eres tú?¿te han cuestionado por no querer tener hijos?

En Micromachismos se publican historias sobre el machismo cotidiano con el que conviven las mujeres cada día y  la publicidad y los contenidos informativos sexistas. Han logrado así muchas cosas. Por ejemplo, el Ministerio de Asuntos Exteriores cambió  la expresión “hombres de negocios” por “personas en viajes de negocios”. Además, una marca de ropa se comprometió a eliminar de sus etiquetas un mensaje para que las madres lavaran la ropa. Pero sobre todo, han contribuido a romper el silencio sobre el machismo del día a día.

Hace muy poco impartí una charla sobre las ventajas de llevar una vida activa y saludable. A priori el público iba a ser mayoritariamente masculino aunque fueron muchas las mujeres que acudieron. Pues bien, cuando la organización del acto me preguntó por el enfoque de mi charla le dije que además de los beneficios del deporte iba a hablar en clave femenina porque a las mujeres nos queda mucho camino por recorrer en ese terreno, en la puesta en marcha de una vida en la que la actividad física sea importante. Torció el gesto y me dijo que lo de la mujer…. que sobre todo iba a dirigirme a hombres así que mejor “no hables como mujer”.  Imposible, le contesté. No se hablar de otra manera. Soy mujer y quiero hablar como tal. Llegó la charla y me dirigí sobre todo a las mujeres. Era una nueva oportunidad de que ellos escuchasen cómo vivimos y sentimos nosotras el deporte y ellas supieran que es una muy buena forma de empoderarse.

Equilibrio. He titulado así este post  porque el equilibrio es ese delicado balance que está en dos extremos. Ahí estamos unos y otras. De momento nuestras posiciones no están equilibradas, ni mucho menos. Se trata de seguir trabajando para lograrlo. Cuando el equilibrio se rompe se provocan alteraciones graves y persistentes. Llegar a ese punto justo de la balanza es el reto y es el motivo por el que hoy voy a celebrar el Día de la Mujer.

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