El sueño de Alex

Alpinismo-Monte_Everest-Deportes_186993662_26134472_1024x576

Cuando ayer supe que Alex Txikon se ha visto obligado a abandonar su reto de ascender al Everest en invierno y sin oxígeno sentí como si parte de ese reto hubiese sido mío. Lo he seguido casi minuto a minuto, sobre todo porque su responsable de prensa en Euskadi, Gontzal Saez, ha hecho un trabajo extraordinario para mantenernos informados en todo momento. Grancias Gontzal!

Cada paso adelante de Txikon ha sido un paso adelante de quienes le seguimos. Cada vuelta atrás, la vuelta de todos. Alex ha tenido la capacidad de encandilarnos y hacernos sentir como propio un reto que seguramente nunca nos planteemos, pero que a más de uno y de una le habrá dado fuerza para marcarse los suyos propios.

Tenemos en el cerebro unos neuronas denominadas espejo que son las que nos animan y motivan para seguir los desafíos de otras personas. Y no solo a seguirlas sino a copiarlas. No digo que todos nos vayamos ahora a plantear tamaña aventura, pero la actitud de quienes pelean contra viento y marea para alcanzar sus sueños provoca un efecto motivador en los demás que nos da alas para perseguir los nuestros.  No es malo eso de copiar por mucho que el término tenga algo de negativo. Copiar, imitar, semejar o seguir lo que han hecho  otros invita a ponernos nuestros propios retos. Soy de las que vivo en un reto permanente, salto de uno a otro y lo cierto es que eso me mantiene viva.

Hay quien jamás se ha propuesto hacer algo extraordinario para él o ella. Viven en su confort. No es malo eso si les hace felices, pero salir de esa zona de vez en cuando aviva la existencia.

Puedo imaginar cómo se siente ahora Alex Txikon. Feliz y liberado por haber tomado la decisión de no intentar el ascenso definitivo que podía costarle la vida y triste pero resignado al no haber conseguido, de momento, su reto. Espero tener la oportunidad de preguntárselo pero estoy casi segura de que en ningún caso siente esto como un fracaso. Decía Michael Jordan que el éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo. Dudo que Txikon haya perdido un ápice de su entusiasmo por tener que finalizar su aventura si conseguir el objetivo. Y tampoco dudo de que vaya a intentarlo de nuevo.

Hoy quería agradecer a Txikon su inspiración, motivación, su impacto y su generosidad al compartir con nosotros/as su aventura. Es un ejemplo de vida plena, comprometida y alejada de los parámetros que se consideran exitosos. Esta vez no ha salido como esperaba. Solo eso. El fracaso hubiera sido volver a casa al primer problema. ¡Y mira que los ha habido!

Esto no ha acabado aún. Estoy segura.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*