No se salva ni el dalái lama

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“La posibilidad de una dalái lama mujer es muy alta para los años venideros”,  y, bromeando, agregó que ésta deberá ser, no obstante, “muy atractiva”.

Esta frase recogida en la última aparición pública del dalái lama en una región de la India ha sido publicada profusamente en distintos medios de comunicación este fin de semana. Sin embargo, se ha destacado solo su primera parte, aquella en la que abre la posibilidad de que su sucesora sea una mujer, mientras que se ha obviado la segunda, esa en la que pide una “sucesora atractiva”.

Puede que alguien piense eso de “ya esta la picajosa esta buscando donde no hay”, pero las bromas que llegan desde las altas instancias y personalidades no hacen sino afianzar a aquellos que las lanzan desde otros ámbitos y que encuentran en palabras como las del dalái lama el refrendo que necesitan para seguir considerando que a las mujeres les queda un largo camino para llegar a la meta. Y que pueden ir olvidándose de alcanzarla si no son “atractivas”.

A los ojos de los tibetanos, el Dalai Lama lo es todo. Es el gobernador temporal y también la cabeza espiritual del Tíbet. De los tibetanos y de aquellas personas que siguen sus dogmas.

Esas mismas palabras lanzadas, por ejemplo, por el papa de Roma o por Donal Trump hubieran traído consigo una riada de mensajes y respuestas. El dalái lama nos pilla más lejos, pero su afirmación, desgraciadamente, le acerca al resto de culturas y religiones que siguen teniendo a la mujer en segundo plano. O en tercero, cuarto o quinto si no son atractivas.

El experto en budismo Oleg Cherne asegura que Buda enseñó que el sexo no tiene ninguna importancia en el camino hacia la obtención de la Libertad. La mujer-santa, Arahat, o la mujer dedicada a la obtención de la santidad no puede ser considerada de ninguna manera como menos válida que el hombre-santo o el hombre-seguidor de Buda. Según su enseñanza, no existe una diferencia práctica entre los sexos. El hombre y la mujer son iguales en su dependencia uno de otro, a la que deben superar. Tienen los mismos derechos y las mismas responsabilidades en su colaboración.

Que el dalái lama considere que la mujer puede alcanzar su posición supondría un paso hacia la igualdad también en una religión con cada vez más seguidores, cerca de 200 millones en todo el mundo.  Sin embargo, su “broma”, el apunte machista que vuelve a valorar a la mujer por su atractivo y no por su capacidad, le hace colocarse al mismo nivel que aquellos que continúan tirando de ellas hacia abajo mientras ellas saltan y saltan intentando romper el techo de cristal.

El budismo es de las mayores religiones de la humanidad en número de seguidores. Su líder también quiere que si les guía una mujer, sea atractiva.

 

 

 

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