La conciencia y el estómago

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El caso del bombero vizcaíno que el pasado 13 de marzo se negó a ejercer de retén en un cargamento de armas en el Puerto de Bilbao ha llegado a las Juntas Generales de Bizkaia.

Por resumir el tema, Ignacio, bombero, aludió a su conciencia para no custodiar 4.000 toneladas de explosivos, bombas y detonadores con destino a Yemen. Intuía él, con buen criterio, que esas armas podrían ser utilizadas para matar en una guerra, la de Yemen, en la que ya han muerto más de 10.000 civiles y tres millones de personas se han visto forzadas a huir.

La negativa de Ignacio por motivos de conciencia ha provocado que se haya abierto un expediente disciplinario por “incumplimiento de funciones”. La sanción será, de cumplirse, de suspensión de empleo y sueldo durante cuatro años.

El caso saltó a las redes sociales y a los medios de comunicación. Pronto se planteó una petición en change.org en la que se solicitaba a la Diputación Foral de Bizkaia que se archive sin efectos o se anule el expediente que actualmente está tramitando contra Ignacio.

El bombero asegura que su único “delito” ha sido acogerse a su derecho a la objeción de conciencia. Dice que ni desobedeció órdenes ni incumplió con su tarea. Lo que hizo fue notificar a su superior su objeción y fue sustituido por otra persona.

A día de hoy, la petición de apoyo a Ignacio en change.org ha sido firmada por más de 165.000 personas.

En Juntas Generales, la responsable foral de Administración ha asegurado que únicamente cumplen con la normativa al tiempo que el bombero afirma que volvería a apelar a su conciencia si se volviese a dar una situación similar.

El caso es que en incontables ocasiones esquivamos a  nuestros principios porque tenemos obligaciones económicas que nos impiden ejercer las clausulas de conciencia.  Ignacio tiene dos hijos pequeños y necesita el trabajo tanto como cualquier otro. El caso es que, en esta ocasión, su conciencia fue más poderosa que su estómago.

Seguramente habrá quien le tache de Quijote del siglo XXI. A veces necesitamos de estos Quijotes para azuzar nuestras propias conciencias.

Un comentario en “La conciencia y el estómago”

  1. El destino, era la dictadura misógina de Arabia Saudí.
    De las más terribles de este mundo.
    Arabia Saudí, amigo de la monarquía borbónica de España Saudí.

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