Las cloacas de las redes

Me conmovió el sábado por la tarde la noticia de la muerte de Iván Fandiño. Llegué a entrevistarle alguna vez en sus comienzos. La empatía que provoca ser de la misma tierra, que fuese el torero vasco, nos acerca al dolor que hoy pueden sentir sus familiares y amigos.

En el momento de conocer su fallecimiento, alguien que estaba conmigo apuntó a “riesgos laborales” como justificación de su muerte. Claro, estaba en el ejercicio de su profesión y, como cualquiera, estaba sometido a unos riesgos que a veces pueden llevarnos a la muerte. Y  a otra cosa.

Además de recordar aquella entrevista de sus comienzos, inmediatamente pensé en lo que iba a suceder en las redes sociales. Sí, la afición y los compañeros de Fandiño se volcaron con sus mensajes de apoyo al entorno del torero pero de inmediato surgieron quienes mostraron su alegría porque esta vez las tornas habían cambiado. Era el toro quien mataba al torero y no a la inversa.

“Pagan entradas para ver morir y ven morir. Siempre al toro, alguna vez al torero. La es digna de psicópatas. Muere

“Hermoso. Ojalá haya sufrido mucho esa mierda de persona. Deben morir todos los toreros y los espectadores de esa masacre”

“Pues que haya sufrido mucho ese hijo de cien mil putas y que arda en el infierno por matar tanto toro”

“Vaya, ha muerto un asesino, por lo visto llamado Iván Fandiño”

“Leo sobre un matador que acaba de fallecer en el hospital. Envío mis bendiciones al toro”

Etc, etc, etc.

Dejamos de lado si la tauromaquia es un arte o no, si el toreo con muerte del animal debiera revisarse o no y nos centramos en si las redes deben de convertirse en lo que se convierten cada vez que sucede algo similar a lo que le ha ocurrido a Fandiño, en cloaca. Todo lo bueno que tienen estos nuevos medios de comunicación y de comunicarse con el mundo se viene abajo cuando leemos mensajes como los que hemos apuntado aquí.

Poco tiene que ver eso con la libertad de expresión. No todo vale. No todo puede escribirse ni con tu nombre por delante ni escondido en un nick que, a priori, no se sabe con quien se identifica. Mi libertad de expresión termina en el momento en el que insulto y falto al respeto gravemente a otra persona.

Mientras no aprendamos esto, las redes, este valiosísimo invento, se convertirán en eso, en cloacas para desalmados.

 

6 comentarios en “Las cloacas de las redes”

  1. Efectivamente; esto no tiene nada que ver con la tauromaquia. Personalmente creo que es algo en vías de extinción y es bueno que así sea; me parece totalmente simplista creer que el aficionado es un ser cruel y sádico que va a ver sufrir al toro de la misma forma que un aficionado al boxeo (ya, ya sé que que los boxeadores eligen libremente subir al ring y el toro no) no es un ser sádico que va a ver sangrar a los púgiles, pero las razones que puedan esgrimir los aficionados y el atractivo que puedan encontrar en el toreo (y alguno, más allá del sadismo, encontrarían gente como Lorca, Hemingway, Orson Welles, Sabina, Calamaro…y miles de aficionados de pie no necesariamente crueles paletos; yo conozco a algunos y es gente normal) no justifica a estas alturas el maltrato objetivo al que se somete al animal.

    Pero es que…no se trata del debate toros sí- toros no.

    Se trata de algo mucho más elemental. Uno no tiene por qué sentir esta muerte; le puede ser indiferente o incluso puede pensar que ese riesgo le iba en el sueldo. Pero ante la tragedia de una familia…si a uno no le pide el cuerpo mostrar solidaridad ni apoyo ni mucho menos dedicar elogios al difunto porque no le cree merecedor de ello…uno se calle; guarda silencio y ya.
    Pero es que eso es algo elemental que no han enseñado a todos nuestros padres. Las cosas que se han leído después de la muerte de fandiño (o las que se leyeron tras la muerte de Bimba Bosé..) constituyen algo muy preocupante. Porque no son cuatro gatos. Son cientos y cientos de mensajes y comentarios nauseabundos. Y por encima de mala educación, cutrez, ordinariez, incultura…denotan…maldad. Puta y llana maldad. Odio.
    Es cierto; las rrss son un cloaca en las que se vierte lo peor. Pero eso es el síntoma; lo peor es que esa maldad existe en demasiada gente.

  2. “Dejamos de lado si la tauromaquia es un arte o no, si el toreo con muerte del animal debiera revisarse o no …”

    Pues mal vamos, si esto no lo tenemos claro.

    A usted le conmueve la muerte del torero. A muchos, sin alegrarnos, nos deja fríos; él eligió estar allí, al contrario de los miles de toros que son llevados a las plazas para el disfrute de sicópatas.

    1. Pero yo es que creo que no se trata de que haya que conmoverse. Ni pasa nada por el hecho de que uno se queda frío, que no le importe nada.
      Cada uno está en su derecho de sentir lo que quiera. Y…sí, incluso de alegrarse si le da por ahí (aunque no lo veo muy normal).

      Pero si a uno esta muerte le causa indiferencia por los motivos que sean…pues…eso….que se muestre indiferente y no lo comente, que no lo dedique un minuto. Nadie obligaa dar las condolencias ni elogiar al torero. Se calla uno y punto. Lo que es detestable es la actitud de quienes publican comentarios públicos en redes sociales regodeándose, insultando al fallecido, etc. A mí eso me parece malsano (y no lo digo por tí; que has dado tu opinión, sin más).

      Yo puedo tener enemigos, gente que me ha hecho ésto o lo otro (o que yo lo crea así) y que en mi foro interno creo que son lo peor, mala gente y que se merecen todos los males. Pero si sufre una desgracia personal o familiar…me callo. Sería a lo mejor hipócrita echarle flores y tengo todo el derecho del mundo a no ir al funeral a no decir ni media palabra de condolencia ni apoyo. A ser frío y distante. Pero no a regodearme, no a hacer sangre, no a perturbar el duelo de sus seres queridos o su dolor si ha sufrido una desgracia familiar.
      Y creo que eso hace….15 años (pongamos) no hacía falta explicarlo; lo entendíamos todos.
      ¿qué ha pasado?

  3. No me gustan las corridas ni ver matar al toro. Me encanta ver al animal con toda su fuerza y majestuosidad entre olivos como los vi una vez en Huelva.
    Pero de ahí a alegrarse o no compadecerse por un ser humano que pierde la vida…no sé…estamos perdiendo toda sensibilidad, empatía,…velais mucho por los animales, pero muy poco por otro que simos las personas.
    Espero que con el tiempo las corridas desaparezcan, pq al igual q nos dispararía ver como matan y torturan a un perro, si lo hicieran igual en un coso, los toros se verán asi…mientras para muchas personas es su cultura, su forma de vida, lo han mamado con naturalidad y normalidad desde la cuna y son formas de vida, de pensar q no son fáciles de cambiar de un día para otro.
    Por ello el respeto mutuo, diálogo y tiempo serán muy necesarios.
    Mientras tanto el pésame a una família que ha perdido a un hijo, hermano,…

  4. Las secciones de comentarios bajo las noticias en el DEIA (a decir verdad, en todos los periodicos, pero a mi el que me duele es este) son un buen ejemplo de cloaca.

  5. Totalmente de acuerdo. Soy antitaurino, lo soy porque empatizo con el ser vivo que sufre hasta el punto de ponerme en su lugar e intentar sentir lo que él puede sentir ante la brutalidad que ejercen sobre sus carnes, solo para el ¿disfrute? de otros ¿seres humanos?. No entiendo como puede alguien disfrutar con la muerte y tortura de un animal pero, por supuesto, tampoco entiendo que alguien pueda disfrutar con la muerte de otro ser humano (aunq éste haya demostrado poca humanidad torturando hasta la muerte a otros seres vivos).

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