Cerrado por vacaciones

Sí, a mi también me ha llegado el momento vacacional. Tres semanas. Enteras y verdaderas.

Como hay estudios para todo, me he fijado en este de la investigadora Jessica de Bloom. Junto con su equipo de la Universidad de Tampere (Finlandia), demostró que, a partir del segundo día de descanso, la salud mejora y aumentan los niveles de energía. Y que el pico de bienestar máximo se alcanza el octavo día de vacaciones. A partir de ahí, que sumemos más tiempo de ocio nos afecta poco. Asegura que el efecto saludable de las vacaciones es idéntico si duran ocho días que si duran quince.

Yo, por si acaso, me retiro tres semanitas salvo que las irrefrenables ganas de contar y de poner el dedo en la llaga me haga volver antes y me levanten de la tumbona.

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