¿Para qué sirven los pechos?

El verano es un buen momento para para dedicarles tiempo a los libros. No solo para leer esos que se nos han ido acumulando a lo largo de la temporada sino también para curiosear por las estanterías de las bibliotecas y librerías.

Hacer ese ejercicio nos depara sorpresas no siempre agradables. Descubrimos, y no solo al fondo de la balda sino en primera fila del lineal, libros que debieran haber sido retirados por su contenido. No, no soy la inquisición y no me gustan las hogueras pero una simple revisión de algunos volúmenes nos lleva a ejemplares de esos que tienen mucho tirón por su llamativo título y que esconden auténticas barbaridades.

Paseando entre libros me encontré, por ejemplo, con el titulado “Perversiones sexuales”. Imaginándome su contenido lo abrí por el sumario y ahí, en el capítulo 18 me encontré con “La homosexualidad”. No es necesario reproducir el texto para que todo el mundo imagine la forma en que se trata esta opción sexual.

Viene esto a cuento de la importancia que tienen los libros como fuentes de información, generadores de opinión y análisis de esto o lo otro. Dejar en la estantería de una librería un libro como el citado le confiere una autoridad de la que debería ser despojado por la cantidad de errores, datos e interpretaciones malintencionadas que contiene.

Algo parecido a sucedido en el Reino Unido con Growing Up for Boys (Creciendo para chicos) escrito por Alex Frith . Son una serie de consejos dirigidos a  adolescentes sobre como sobrevivir a la pubertad y como mantenerse felices y confiados durante los cambios físicos, psicológicos y emocionales.

La polémica ha surgido gracias a un escritor que encontró en el interior del libro la explicación que se da sobre la funcionalidad de los pechos femeninos. Fritch comienza la página así: “¿Para qué sirven los pechos?“, y prosigue: “Las niñas tienen senos por dos razones. Una para dar leche a los bebés. La otra es para hacer a la chica más adulta y atractiva. En general, no importa qué tamaño o forma tengan cuando una chica termina su pubertad, pueden hacer ambas cosas”.

Los ojos como platos se te quedan. Un libro dirigido a “material sensible” como son los niños y niñas vendiendo estereotipos de género de forma injustificable.

 

Todo esto relacionado con aspectos sexuales, pero no son lo únicos temas que te sorprenden. Uno de los libros que yo he leído este verano y que se ha llevado el premio en la última edición del Premio de Novela de Logroño, presentaba a uno de los protagonista como un hombre capaz de conducir borracho sin problemas. Apuntaba además que “hay personas que cuando se ponen al volante se les colocan las ideas y son capaces de conducir sin dificultad por muy cogorzas que estén”.

Hay que tener cuidado con lo que se publica, con lo que se escribe y con lo que se premia. Todo está en los libros, sí, pero el contenido de algunos es cuestionable.

Eso sí, ¡vivan los libros!

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *