Pienso luego estorbo

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¿Os imaginais una sociedad de pensamiento único en la que la población no pueda hacerse preguntas ni tener capacidad de reflexión crítica ni de formarse en es eso que se llama ciudadanía para poder ejercer todos sus derechos? Sería el chollo de los gobernantes, o al menos de aquellos que abominan de la pluralidad y de los múltiples beneficios que aportan los y las ciudadanas que piensan por si mismas, que escuchan distintos análisis y puntos de vista y terminan por formarse su propia opinión.  Sin embargo esto es algo que se aprende, algo en lo que te formas. Hay quien te enseña a tener ese espíritu crítico.

Yo recuerdo a mi profesor de filosofía en el instituto. Goyo Acero, un hombre cuya ideología yo no compartía pero que me enseñó a mirar la vida de otra manera y, sobre todo, a no creerme nada al primer vistazo. Me enseñó a dudar, a ir un poco más allá en el análisis hasta formar mi propio criterio. Y le estoy muy agradecida, por cierto.

Hay un grupo de docentes que están recabando firmas para presentarlas ante el Ministerio de Educación solicitando que la asignatura de filosofía, eliminada del curriculum de segundo de bachillerato por la famosa Ley Wert, se convierta en obligatoria. Aseguran que la educación no solo sirve para formar a la gente para los puestos de trabajo,  sino que sirve para formar ciudadanos comprometidos. La filosofía es un arma para pensar, para hacerse preguntas, y para reflexionar sobre la sociedad que tenemos.

Nos quejamos de que a nuestros jóvenes les cuesta interpretar y llegar a conclusiones. Hay que ponerle remedio a esto; solo una sociedad que cuente con el conocimiento necesario para entender los cambios basándose en la reflexión previa será la sociedad que nos pueda hacer avanzar y caminar hacia un mundo más justo e igualitario.

Cada vez damos menos importancia a asuntos como la música, el arte, la literatura, la filosofía, etc, y no debemos olvidar que son el alimento del espíritu. Todos los que quieran realmente responder a la condición de persona necesitan de las humanidades.

No queremos vivir como alienados. Queremos pensar, analizar, criticar, ir más allá. Por eso hay que apoyar campañas como la de “Pienso luego estorbo”, porque queremos ser libres.

 

Un comentario en “Pienso luego estorbo”

  1. Pues qué quieres que te diga, en 2º de bachillerato se da “historia de la filosofía”, es decir, autores y sus puntos de vista, de enseñar pensamiento crítico, cero patatero. Desde que me tocó estudiarla me pareció una de las cosas más inútiles que había estudiado, más allá de aprender las teorías filosóficas de Platón, Descartes, Kant o Marx, y ni siquiera completas (de Marx, por ejemplo, “El manifiesto comunista” no entraba).

    En fin, que me parece muy bien enseñar pensamiento crítico y a razonar si lo que les cuenten es posible, probable o cierto; pero de ahí a justificar con eso la obligatoriedad de aprenderme las teorías sobre la comunicación de Wittgenstein, va un salto muy grande, y en mi opinión, a una piscina sin agua.

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