Juana Rivas y la televisión

Sin duda, la mujer de la que más hemos hablado durante todo este verano ha sido Juana Rivas, la mujer que desafió a la justicia al no entregar a sus hijos a su padre cuando debía hacerlo. Toda una ola de solidaridad inundó a la ciudadanía que consideraba, yo incluida, que su órdago era una manera de llamar la atención de la población sobre tantos casos como el suyo. Hablamos de mujeres que, con sentencias por violencia de género sobre las espaldas de sus parejas, tienen que permitir que los maltratadores compartan tiempo con los menores. Y eso que la ley española considera también víctimas a los niños y niñas que han vivido esas situaciones de violencia.

El caso es que una vez entregados los niños a su padre, Juana ha pasado por un plató de televisión para contar su historia y eso ha levantado una enorme polvareda. La acusación más escuchada ha tenido que ver con los posibles miles de euros que la mujer ha cobrado por conceder esa entrevista a Ana Rosa Quintana.

Me extraña que todo esto se ponga en cuestión cuando hace exactamente cinco días, el diario El País entrevistaba al padre de los niños quien, por cierto, ha denunciado a políticos y periodistas españoles por difamación. Sorprende además que se diga que no hay ninguna prueba que justifique la acción de Juana Rivas “más allá de una condena judicial en el 2009”. No se si lo que quieren es un cadáver sobre la mesa como prueba definitiva.

El caso se está enrevesando hasta el infinito. Corremos el peligro de caer en el “y tú más” que no solo no nos lleva a ningún sitio sino que acaba por restar valor a la pelea de tantísimas mujeres que con sus acciones pretenden denunciar situaciones injustas.

Ir a un plató de televisión, previo pago, no parece que es la forma más adecuada de visibilizar un problema grave. El uso de los medios de comunicación es lícito siempre y cuando se haga solo como altavoz y como forma de visibilizar el drama diario que sufren las familias en las que se convive con la violencia.

Los cheques, si es que existen, desvirtuan la acción.

 

Un comentario en “Juana Rivas y la televisión”

  1. Buenos días,

    No queremos un cadáver sobre la mesa como usted dice en su artículo, queremos que se cuente la verdad. La sentencia del 2009 a la que hace referencia, no es de violencia machista, es de violencia doméstica, es decir, Juana sufrió agresiones de Francesco, si, pero Francesco también las recibió de Juana (que esto último parece que no interesa que se cuente).

    El problema aquí es que los medios de comunicación han hecho un juicio paralelo y han dictado sentencia, en la que se ha tachado de maltratador a Francesco, se ha realizado una campaña de acoso y derribo en lo que estuvo en España y se la siguen haciendo desde en Italia, sin tener ninguna prueba, solo en base a las ocurrencias que tiene la señora Juana, que cada semana es una nueva.

    Y todo esto porque vivimos en una sociedad en la que si una mujer denuncia a un hombre, el hombre no tiene derecho a la presunción de inocencia, automáticamente es culpable (en este caso la suerte de Francesco ha sido que Juana haya actuado al margen de la Ley). Y para más inri, los medios de comunicación realizan su particular juicio, pudiendo destrozar la vida y sin ningún tipo de responsabilidad (hay una sentencia contra Telecinco obligándoles a rectificar, ya que se demostró la inocencia del marido en una denuncia de violencia machista).

    Hay algo que está fallando, en mi opinión es una Ley de Violencia de Género injusta que elimina la presunción de inocencia y otros derechos de los hombres y que los medios de comunicación tengan carta blanca para realizar su particular juicio mediático.

    Un saludo,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*