Gorditas y flacuchas

Se ha desatado toda una oleada de solidaridad con las personas gordas. No lo digo con tono despectivo, simplemente me acojo a una de las acepciones que el diccionario de la RAE da para esa palabra: de abundantes carnes. Tampoco utilizaría “flaca” en mal tono porque no es otra cosa que una persona “de pocas carnes”.

Sucede que la modelo Alexandra Gibb, una joven de 27 años y muchos kilos de más, reivindica sus curvas a través de las redes sociales y desfila en importantes pasarelas de moda. Nada que objetar. “Creo que las curvas deben ser valoradas. Es bueno finalmente comenzar a ver anuncios en la televisión, en periódicos y de modelos que tienen más talla”, dice.

Sin embargo me llama la atención la diferencia que se establece entre las gordas y las flacas. Las primeras despiertan simpatía y el público se lanza a secundar su reivindicación de hacer visibles las curvas mientras que las segundas, las flacas, suscitan pena e incluso asco en ocasiones. Tanto hueso, tanta cara de enferma, pellejo sobre esqueleto.

Pues ni lo uno ni lo otro. Ver la reacción que ha provocado Alexandra Gibb con sus fotografías me ha llevado al otro extremo y a preguntarme porqué jaleamos algo tan poco saludable como la obesidad mientras denunciamos algo tan poco saludable como la flaqueza.

Un cuerpo sano es el que debieran mostrarnos en las pasarelas. Nada de extremos. Tan peligroso es pesar 50 kilos y medir 180 centímetros como pesar 120 para esa misma altura. Tan sencillo como calcular tu peso ideal con una sencilla fórmula matemática. El IMC se calcula dividiendo el peso en kilogramos entre el cubo de la estatura en metros (IMC = m/h2). Un coeficiente inferior a 18 indica un defícit de masa, uno de 18-25 es la norma, uno de 25-30 significa que la persona debe bajar de peso, mientras uno superior a 30 muestra que sufre de obesidad.

Efectivamente, nadie debería avergonzarse de mostrar su cuerpo. Son las propias marcas las que han de promover maniquíes sanos, modelos a los que imitar por su cuerpo saludable. Somos muy de extremos y, en este caso, lo importante es quedarse en el medio.

Las gordas son gorditas y las flacas son flacuchas o esmirriadas. Si queremos una población sana promovamos un estilo de vida saludable y mostremos hombres y mujeres sanos y reales. Solo así estaremos dando un buen ejemplo.

Un comentario sobre “Gorditas y flacuchas”

  1. Han pasado mas de 50 años en que la actriz y modelo Twigy impuso en la moda la delgadez extrema y la “obesidad” satirizó sobre todo el cuerpo femenino, han sido años donde un cuerpo con alguna carne de mas era y es considerado apestoso lo mismo que ahora un fumador.
    Esta moda es culpable de muchos casos de anorexia por los anuncios bombardeo de productos adelgazantes con imagenes de modelos jovenes y ya de por si muy delgadas.
    En los anteriores campeonatos mundiales de atletismo una atleta de lanzamiento de peso realizó un calentamiento que asombró a mas de un espectador yo incluido.
    En la calle vemos cuerpos de todo tipo que es lo que hay, lo importante es estar conforme con uno mismo, cuidar nuestra salud y mente y no menospreciar al “diferente ese” que muchas veces nos da grandes sorpresas.
    El exito actual de las modelos de talla grande radica en eso mismo.

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