Visto para sentencia

Mis conocimientos jurídicos no dan para hacer una valoración experta de los vivido en las dos últimas jornadas del juicio contra la manada. Sin embargo, creo que toda la ciudadanía tiene una opinión formada sobre lo escuchado y sobre el deseo que coincide plenamente con el de los acusados: que se cumpla la ley.

Esas fueron las palabras de los cinco. Con ligeras variaciones todos apuntaron a su inocencia y pidieron justicia. Justicia. Exactamente lo mismo que pedimos quienes con admiración hemos escuchado a Elena Sarasate, la juez que relató en su informe final las vejaciones a las que habrían sometido los cinco de ‘La Manada’ a la joven madrileña.

Ahora solo nos queda esperar y decidir si nuestra balanza se inclina por creer las palabras de la fiscal asegurando que a diferencia de los cinco acusados, quienes reconocieron que no era la primera vez que mantenían relaciones orgiásticas y en grupo, sin preservativos, porque les gustaba esta práctica, la joven, al contrario «nunca había mantenido relaciones en grupo, ni anales, ni había hecho un beso negro», como le sometieron los cinco acusados a practicar, siempre presuntamente y en palabras de la representante del Estado en el juicio.

Puede que la balanza de alguien se incline por creer a la defensa de los acusados cuando asegura que  “no son modelo de nada”, incluso “patanes”, “imbéciles” en algunos aspectos, “simples” y “primarios” con el fútbol o la relaciones sexuales, “cuantas más mejor”, pero son “trabajadores” y “buenos hijos” y se “está destruyendo” su imagen y su nombre “sin que hayan cometido el delito”. Sabemos que quien ejerce la defensa tiene que utilizar todo su argumentario, pero asegurar que la víctima podría haberse defendido “mordiendo el pene” de sus agresores es, cuando menos, una imbecilidad.

A lo largo de los días que ha durado el juicio hemos asistido a posicionamientos diversos. Los más dolorosos han sido los que han pretendido situar a la víctima en la posición de acusada. La defensa ha intentado que dudemos de ella con argumentos tan machistas como que besar a un hombre ya le da derecho a hacer contigo lo que quiera. Si no te defiendes, mal. Si lo haces, también mal. No quiero ni pensar en lo que sucede en juicios mucho menos mediáticos que este pero en los que también se juzga una violación. Y en España se producen tres violaciones al día. Tres.

El juicio esta listo para sentencia. Lo dije la primera vez que escribí sobre el. No pido una sentencia ejemplarizante, únicamente JUSTA.

Un comentario sobre “Visto para sentencia”

  1. Estoy de acuerdo en casi todo lo que expones pero creo que tu última frase contiene una trampa.

    “No pido una sentencia ejemplarizante, únicamente JUSTA.”

    Suena muy bien pero creo que no es cierta. O…al menos yo, si soy honesto, no soy capaz de decir lo mismo. No soy capaz de afirmar que quiero una sentencia “justa”. No; yo quiero una sentencia condenatoria. Aunque no sea “justa”.

    Porque creo que lo que falla de esa frase es que no le deja ningún margen al tribunal para juzgar en conciencia, en función de lo visto y oído en la sala y de las pruebas practicadas. Y para que la sentencia sea justa…tiene que obedecer a lo que el tribunal considere honesta y libremente según lo acontecido en la sala y en base a su preparación técnica como juristas. Y eso incluye la posibilidad de que el Tribunal estime que no se han probado suficientemente las acusaciones para condenar. Y si el tribunal lo estima así en base a lo practicado y en base a su libre y técnico entender…y los absuelve…también debe ser considerado una sentencia justa. Y si el tribunal tiene dudas de suficiente peso para condenar y cree que debería absolverles pero les condena para evitar la que les iba a caer en todos los sentidos y desde todos los lados…esa no sería una sentencia justa.
    Ese es el terrible callejón en el que puede verse metido el tribunal (no me gustaría estar en el pellejo de los tres magistrados).

    Querer una sentencia justa implica aceptar la que dicte el tribunal. Y creo que no es tu caso. Tampoco el mío. Yo quiero una condena, aunque sea injusta conforme a lo visto en la sala. Ojo, que no digo que sea el caso; lo más probable es que no se dé ese dilema y que el tribunal estime objetivamente que hubo violación
    y condene en conciencia, pero no podemos poner al tribunal en la tesitura al tribunal de que o condena, como todos queremos, o estará siendo injusto.

    Añado que creo que serían culpables incluso si hubiera habido algún tipo de consentimiento expreso o reconocible por parte de la víctima. Porque habría sido un consentimiento de muy poca validez. Una niña (actualmente una chica de 18 años es una niña), hasta arriba de alcohol o de lo que sea, en manos de cinco animales ya adultos y sabiéndoselas todas…no está en condiciones de dar o no dar consentimientos y si lo da…no es válido, no significa nada. En casos como este…”No es No” pero igualmente “Sí también es No”. Su Sí, en caso de haberse dado, no habría valido para seguir con esa salvajada. Y quizás se ha dado en el proceso demasiado peso al hecho de si hubo o no consentimiento tácito. Ese podía ser un enfoque.
    Pero…insisto…lo justo es que el tribunal sea libre para juzgar en un sentido u otro. ¿Aceptamos eso?

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