El año del feminismo

Terminábamos el 2017 con la noticia del hallazgo del cadáver de  la joven Diana Quer y la constatación de que el principal sospechoso durante todo este tiempo es el asesino.

Al mismo tiempo conocíamos que una menor había sido agredida sexualmente en un garaje de Barakaldo por otros cuatro menores. Hoy precisamente se celebrará una Junta de Portavoces en el Ayuntamiento de la localidad y, por la tarde, una concentración de repulsa por lo ocurrido.

Total, que empezamos el año como lo terminamos. Hablando de violencia hacia las mujeres, de condenas, de gritar basta ya sin que esto parezca tener fin.

El año 2017 ha sido un año importante para la denuncia del sexismo y la violencia de género. Lo ha sido también para el feminismo aunque tengamos la sensación de que en este asunto damos un pasito hacia delante y dos hacia atrás.

Digo que ha sido un buen año para el feminismo porque, por fin, ha habido mujeres con gran visibilidad que han denunciado algunos de los problemas que padecemos. Por ejemplo, la denuncia del acoso sexual en Hollywood ha llevado a mujeres que no tienen nada que ver con el glamour y el famoseo a salir del armario y contar que ellas también han sido sometidas a acoso. Ha habido campañas importantísimas contra los micromachismos que han sacado a la luz historias cotidianas que las mujeres callamos porque, aunque nos duelan y nos hagan sentir mal, tomamos casi casi por normales.

Hemos hablado mucho de educación y de la importancia que tiene a la hora de prevenir actitudes sexistas y machistas. Sin restarle un ápice de importancia, la educación no es suficiente. Hace falta una representación descriptiva que ponga a las mujeres en los puestos que les corresponden. Creo que ha llegado el momento de olvidarnos de las cuotas, del famoso 60/40, para poner en marcha el método cremallera, hombre/mujer/hombre/mujer. ¿Por qué? Porque se empatiza con las mujeres cuando ellas están ahí, no cuando hay hombres legislando y dirigiendo para mujeres. Necesitamos una mayor visibilidad y también una mayor representación simbólica, es decir, potenciar el liderazgo femenino y que haya cada vez más mujeres que sirvan de referentes.

Por supuesto, hay que invertir en políticas de igualdad salarial para que la brecha desaparezca y que no haya un vacío en el curriculum femenino en la etapa de la maternidad si no lo hay en el masculino. Para lograrlo sería obligatorio que los permisos de paternidad fuesen intransferibles. Actualmente las madres cuentan con 16 semanas de permiso de las cuales 10 son transferibles al padre. En 2015, sólo en un 1,9% de los casos, los padres se tomaron alguna parte de este tiempo.

Este primer post del año tenía que dedicarlo a un tema del que hablo en muchas ocasiones. Ojalá las “gafas moradas” con las que yo miro al mundo se generalicen. Sería una buena manera de comenzar un año más igualitario y menos sexista.

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