Las cuentas pendientes

A casi nadie le gusta empezar un nuevo ciclo con cuentas pendientes, pero lo cierto es que la mayoría las tenemos y no pasa nada. Disponemos de todo un año por delante para solucionarlo, para arreglar lo que no quedó arreglado el año pasado o para volver a intentarlo si es que no nos gusta cómo finalizó esto o aquello.

El día clave para los buenos propósitos es hoy. Nada del 1 de enero. Después del 1 seguimos aún en plena euforia celebrativa y no estamos para poner en marcha nada que pueda llevarnos a caer en tentaciones autoprohibidas.

Es un clásico ya hablar de los propósitos para el nuevo año cada 8 de enero. Ya no hay escapatoria y lo que nos hemos prometido empezar, hacer o cumplir se nos pone delante de las narices y nos lanza un mensaje de esos de “que, ¿tú no empezabas hoy?”. Es facilísimo encontrar excusas para dejarlo para más adelante. No somo muy buenos en arrancar, pero en buscar justificación a no haber iniciado lo propuesto somos masters del universo.

Lo malo de esto es la frustración que supone el ser consciente de que un año más, procrastinas. De manera rápida y sencilla decimos que la procrastinación no es más que dejar aquello que quieres hacer para otro momento. Sin embargo no es otra cosa que un problema de autorregulación y de organización del tiempo. Si nos lo proponemos y le echamos fuerza de voluntad al asunto seguro que conseguimos nuestros objetivos. Ahora bien, estos han de ser asumibles y asequibles. De nada sirve que yo me proponga subir mañana al Everest sin oxígeno si no estoy preparada para ello. Para retos más “normales”, los típicos de empezar a llevar una vida sana, aprender inglés o dejar de fumar, estamos preparados en cualquier momento.

Una buena manera de no abandonar un objetivo es hacerlo público. Las redes sociales pueden ser buenas aliadas. Así te sentirás comprometido/a y te costará más dejarlo.

Y hay otra técnica que a mi me gusta mucho. Es la de “los dos minutos” y dice que si la próxima acción puede hacerse en dos minutos o menos, la hagas aunque no se trate de nada urgente ni prioritario.

Sentir que tienes que hacer algo y ser incapaz de ponerte a ello es una fuente importante de ansiedad. Lo fundamental será gestionar bien nuestra enegia más que nuestro tiempo. Más importante que comprarse una agenda es localizar los momentos del día en los que rindes más y te sientes más despierto/a. Por muchas herramientas físicas que tengamos si no somos capaces de aprovechar nuestros mejores momentos energéticos no alcanzaremos la meta.

Hay miles de manuales y tutoriales que hablan de cómo lograr que tu objetivo se convierta en algo real. Yo solo aporto tres palabras que te pueden llevar directa al éxito con tu reto este año: constancia, esfuerzo y disciplina. No están muy de moda estos valores pero seguro que puedes intentar que formen parte de tu vida.

¿Tienes cuentas pendientes? Hoy es el día de ponerse en marcha, ir cerrando capítulos y abrir otros nuevos.

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