Cómplices de “la manada”

El puente festivo ha hecho que la petición de la Policía Foral Navarra de no difundir las imágenes de “la noche de la manada” hay pasado prácticamente desapercibida. Fue en los primeros días del acueducto cuando comenzaron a circular partes del vídeo que ha servido como prueba en el juicio de la presunta violación grupal en los san fermínes 2016. Y no solo fueron usuarios particulares de las redes sociales quienes compartieron las imágenes sino que hubo medios de comunicación que las anunciaban a bombo y platillo.

La Policía Navarra vino a recordarnos que distribuir y reenviar esos pantallazos e incluso es un DELITO.

El texto publicado por la policía decía exactamente:

“Asistimos a la difusión masiva de fotogramas sobre presunta agresión sexual #LaManada. Se recuerda a sus autores y RT que adquieren responsabilidad penal por delito contra la intimidad (art.197.7 CP)”.

Hasta el 1 de julio de 2015 no era delito difundir imágenes de carácter íntimo, si se había accedido a ellas lícitamente; es decir, si se habían captado con el consentimiento de la otra persona o si ésta las había dado voluntariamente. Por lo que sólo podía haber delito de “revelación de secreto”, si se había producido con anterioridad un delito de “descubrimiento de secreto”. En la última reforma del Código Penal se introdujo un nuevo apartado (197.7) por el que “será castigado con una pena de prisión de tres meses a un año el que, sin autorización de la persona afectada, difunda, revele o ceda a terceros imágenes o grabaciones audiovisuales de aquélla, que hubiera obtenido con su anuencia cuando la divulgación menoscabe gravemente su intimidad personal”.

Creo que a nadie le cabía la menor duda de que tarde o temprano asistiríamos a la difusión de esas imágenes. Me atrevería a decir que en un momento u otro veremos el vídeo completo. Por mucho que a los asistentes al juicio se les prohibiese introducir aparatos electrónicos de grabación o teléfonos móviles, sabemos que hay mil formas de realizar una grabación sin que sea detectada. En la conciencia y los valores de cada persona queda el grabar o no, el difundir o no, el querer violar la intimidad de la víctima o no. Sí, también esta la intimidad de los acusados pero, de momento, son los juzgados y encarcelados como presuntos autores. Después de haber leído las declaraciones íntegras tanto de la chica como de los miembros de la manada, me preocupa más la intimidad de ella que la de ellos.

No es la primera vez que asistimos a la divulgación de imágenes que atentan contra la intimidad de terceras personas. Hoy vuelvo a pedir lo mismo que he pedido en otras cosas: que la cadena de difusión termine en tí. Que si recibes estas imágenes, no las reenvíes ni contribuyas a que lleguen a más personas. Solo hace falta ponerse por un segundo en la piel de quien aparecen en las imágenes para saber lo que puede suponer para su proyecto de vida.

Olvidémonos de sentirnos importantes solo porque hemos recibido imágenes “prohibidas”. Ese supuesto poder nos envilece y, además, puede costarnos la cárcel. Hay que contar hasta diez antes de darle a “enviar”. O hasta cien. No sólo por las consecuencias que puede tener para nosotros si no porque contribuir a su difusión nos convierte en cómplices.

Hola, putero

Hola,putero. Así es como se titula la campaña contra la prostitución que pone el acento en el cliente y no en la prostituta.

La periodista Teresa Lozano y la actriz Zúa Méndez nos presentan cada semana en su canal de Youtube un repaso a la actualidad denunciando el machismo. En la última emisión se centran en la prostitución. Ellas ponen el acento en el cliente y no en la prostituta.

Estos son algunos de los datos que hacen públicos:

Cuatro de cada diez hombres han pagado por sexo en algún momento de su vida. España se convierte así en el primer país de la Unión Europea en consumo de prostitución, según datos de la Asociación de Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituída (APRAMP) y el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad en 2016.

La campaña denuncia que la prostitución “no va de sexo, va de poder: tú pagas por violar”. Lozano y Méndez instan a llamar a las cosas por su nombre: “Cuando tú hablas de consumidores que pagan por un servicio y de trabajadoras sexuales, yo hablo de puteros y de esclavas”.

Las dos activistas señalan que no ponen el centro de la cuestión en el derecho de las mujeres a prostituirse, sino en por qué el hombre cree que tiene derecho a comprar mujeres. “Tu dinero legitima lo que haces”, afirman.

Pero en estas llega Torbe, el “director” de cine para adultos, reconocido por si mismo como putero y defensor de los presuntos violadores de la manada con preguntas como esta: ” «¿Habéis visto los caretos de los tíos? ¿No os dais cuenta de que hay tres chicos que son bastante agraciados físicamente? Podrían tener las tías que quisieran, podrían ligarse a la tía que quisieran… ¿Por qué se iban a complicar la vida violando a tías?»

Llega como digo Torbe e intenta desmontar todos los argumentos de la campaña #holaputero aludiendo a la normalidad de reclamar el trabajo de las prostitutas y lo mucho que a ellas les gusta algo que hacen con absoluta libertad. Por si queréis escuchar sus valoraciones aquí os las dejo.

Lo más preocupante no son las palabras de alguien que incluso ha estado encarcelado por proxeneta y por comercializar con mujeres sino la cantidad enormes de seguidores que tiene y que jalean sus sandeces reconociéndose también como puteros. “Yo llevo con putas desde los 17. Sale más barato que salir con una tía”. “Yo soy putero 100%”. “Las putas ganan más en un mes que un ingeniero o un gerente de una multinacional” y un larguísimo etcétera de afirmaciones que nos dan el nivel al que se ponen algunos hombres que consideran que ” a estas feminazis les das 500 euros y se les quita la tontería”.

No, no se nos quitan las ganas de pelear con 500 euros ni con vuestras palabras. Es más, nos dan alas para continuar.

“Voy a contarte un secreto: ninguna de las mujeres a las que has pagado querían estar contigo”. Aquí tenéis el vídeo de la campaña #holaputero. Duelen las palabras, pero tú decides.

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Pobres toros que se las prometían felices…

Los toros y quienes los difienden se sentían felices en las Islas Baleares. Lo hacían porque su  Parlamento había aprobado la “Ley Balear de Regulación de las corridas de toros” con lo que su muerte en la plaza ya no era segura.

Esa ley de toreo sin muerte obligaba a que todos los toros que se toreasen en las plazas de esa autonomía tuviesen un mínimo de 4 años cumplidos y en cualquier caso menos de 6, además del establecimiento de pesos mínimos de los toros y la obligación de una báscula de pesaje en todas las plazas independientemente de la categoría de la plaza de que se trate.

Los animales que a torear tenían que llegar a la plaza de toros como mínimo 48 horas antes de la celebración del espectáculo taurino; no ser recluidos en los chiqueros de la plaza durante su estancia y su vuelta tras la corrida se haría desde los mismos corrales. Un veterinario debía reconocer el estado sanitario y de bienestar del animal una vez terminado el espectáculo.

La presencia de caballos durante las corridas quedaba prohibida y se establecía la limitación a tres toros por espectáculo con una duración no superior a 10 minutos. Quedaban en esta ley suspendidas las divisas, puntas de pica, banderillas, picas, farpas, estoques o espadas, verduguillos puñales ni ningún instrumento punzante que pudiese producir heridas y/o la muerte del toro.

El presidente de la plaza de la corrida podía suspenderla si no se cumplían los requisitos de la ley.

Un mundo casi feliz para los toros pero no para los taurinos ni para el Tribunal Constitucional y el propio gobierno balear que considera que no tiene competencias específicas para la protección animal en su Estatuto. Y como una cosa es el Parlamento y otra el Gobierno, este último se salta lo aprobado por los y las parlamentarias y decide presentar un recurso para que los toros dejen de ser felices y vivir tranquilos en sus islas y pasen a esperar en su particular corredor de la muerte a que les llegue el momento de saltar al ruedo.

De momento la Ley ha quedado suspendida y el Tribunal que ha admitido el recurso tiene un plazo de cinco meses para para ratificar o levantar la suspensión.

Pobres toros que se las prometían felices …..

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Mujeres vivas, no valientes

Llevo desde mis inicios profesionales, y van casi treinta años, siguiendo a Blanca Estrella Ruíz y su Asociación, Clara Campoamor. La pusieron en marcha en el año 1985 y desde entonces han trabajado con miles de mujeres víctimas de violencia de género, un término por cierto que Blanca Estrella llevó a la ONU para que fuese reconocido internacionalmente. Lo consiguió, como ha conseguido dar cobijo y amparo a mujeres que en un momento crítico de su vida no tenían a donde ir.

No tiene pelos en la lengua la presidenta de Clara Campoamor, ni se arruga ante situaciones complicadas. Ha criticado las medidas que se han diseñado pero no se han puesto en marcha para luchar contra esa violencia, se ha presentado como acusación particular en cientos de casos y ha aplaudido aquellas leyes o normativas que contribuyen a dar pasos en favor de las mujeres y su lucha por la igualdad.

Hablo hoy de Blanca Estrella y Clara Campoamor porque acaban de iniciar una campaña con el objetivo de pedir el indulto para aquellas mujeres condenadas en Euskadi por haberse defendido de sus agresores. Aseguran que es una realidad que se da cada día en los juzgados: si te has defendido con una patada, un golpe o un arañazo puedes acabar en la cárcel o ser castigada con varios meses de trabajos sociales. Si el agresor denuncia, puede pasar. Se pregunta Blanca Estrella cómo es posible que estemos animando a las mujeres a denunciar los malos tratos y que en algunos casos terminen siendo delincuentes.

Claro, si corres el riesgo de ser además de apaleada, castigada por la justicia, te lo piensas dos veces antes de denunciar. Hay mujeres que han ido a interponer denuncia contra su pareja por violencia de género y se han encontrado con que él ya ha presentado un parte de lesiones. Ella ha sido condenada a tres meses de cárcel y él a nueve. ” Si lo llego a saber, no denuncio”. Efectivamente. Esto ha llevado a que al menos un 30% de las denuncias sean retiradas por miedo a la sentencia. Una pareja llega al juzgado y cada uno aporta su parte de lesiones. La Fiscalía les avisa de que si siguen adelante ambos serán sancionados. La mujer retira la denuncia o no llega a interponerla.

Blanca Estrella Ruiz ha dicho muchas veces que queremos mujeres vivas, no valientes. Lo que hace falta es que las mujeres víctimas de violencia de género se sientan protegidas por la justicia y no cuestionadas por ella.

El informe que están elaborando se presentará ante el Parlamento Vasco, el Gobierno español y la Judicatura. Seguiremos el trabajo de esta asociación y su presidenta, una mujer incansable al frente de la lucha por la igualdad.

 

 

Lucecitas

Reconozco que me gusta el brillo de la Navidad. Sus lucecitas, el hilo musical navideño en todos los comercios y calles, los árboles cargados de bolas, los destellos de los adornos … todo. Me gusta porque me hace sentir feliz y me da alegría. No tanta como el sol, pero casi.

Entiendo a quienes protestan porque desde el mes de noviembre nos rodeen de dulces, de villancicos y de falsos árboles. A mí también me parece que es demasiado pronto, pero tal y como anda el patio en todos los terrenos, el social, el político, el deportivo y el que quieran ustedes imaginar, un poco de luz viene bien.

Que sí, que lo que mueve a las empresas a decorar sus locales cada vez antes y a los ayuntamientos a encender sus calles sin que haya llegado diciembre es un interés económico. Hay que mover el mercado, hay que dar un empujón a los y las consumidoras para que se gasten el dinerito en regalos y viandas de Navidad. Nos crean necesidades que tal vez no tengamos y acabamos por gastarnos más de lo previsto porque el marketing que todo lo puede, nos anima a hacerlo. Es como si los villancicos y las luces tuviesen una atracción fatal y desde el interior de los comercios alguien nos dijese “entra y llévatelo todo”.

Sí hay maneras de zafarse de esto sin llegar a ser el grinch, esa personas que se enfada cuando llega esta fecha y pasa todas las fiestas de mal humor. Con hacer un ejercicio de autocontrol, de filtrar los mensajes que nos llegan continuamente para que compremos y compremos sin límite, conseguiremos disfrutar de la Navidad sin dejarnos los ahorros y la piel en el intento. Consumo responsable. Ese es el único modo de no sufrir ahora y mucho menos cuando lleguen los justificantes de la visa.

Ayer salí de la emisora y me encontré en una Gran Vía llena de luces. Así está ya toda la ciudad. Sentí una punzada de nostalgia pero sí, me sentí feliz.

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