Lilatón, mujer y carreras.

4000 mujeres han tomado las calle de Donosti hoy. Lo han hecho en una carrera solo para ellas. La edición nº 26 del Lilatón de Donosti.
Lo que empezó en el año 1990 reivindicando la igualdad en los premios, la práctica deportiva femenina en la calle y facilitar el salto a las carreras mixtas se ha convertido en una carrera referente para aquellas mujeres que quieren iniciarse en la competición.

Es necesario recordar que hasta hace bien poco existía la “brecha de premios” entre hombres y mujeres siendo, ¡cómo no!, superiores los de ellos a los de ellas. O que hasta 1967 ninguna mujer pudo correr una maratón. Fue entonces cuando Kathy Switzer se inscribió en la de Boston con el nombre de KV Switzer. El día de la prueba, el director de carrera descubrió que la portadora del dorsal 261 era una mujer y quiso sacarla de la prueba. La oposición de su novio y de otros corredores y la firmeza de Kathy hizo que pudiese terminarla.

Hoy he leído muchos comentarios que dicen que el Lilatón es discriminatorio porque no lo pueden correr los hombres. Tal y como afirman quienes lo pusieron en marcha, “ninguna modalidad deportiva, cuando es practicada por mujeres, recibe el apoyo mediático e institucional de apoyo y difusión que cualquier ley de igualdad de oportunidades debería exigir”. Esta es una de las razones por las que debe seguir celebrándose. Además de por impulsar a las mujeres a iniciarse en la competición en unas pruebas llenas siempre de hombres. Solo el 10% de quienes participan en carreras son mujeres.

Este es un día para que las mujeres ganen la calle. ¡Y vaya si lo han hecho!.

Esta vez no he corrido, pero he querido participar de otra manera, como voluntaria. Me ha tocado estar en la consigna, recogiendo las bolsas de las participantes, cuidándolas hasta el final de la prueba y repartiéndolas después. Me ha servido para ver la carrera desde otro punto de vista, el de las y los cientos de voluntarios que se prestan a colaborar de manera altruista para que todo salga bien.

Chicas, respecto a las bolsas: ¡qué no os vais de casa!. Habia mochilas que pesaban no menos de 20 kilos. Incluso he recogido una maleta troley porque “no se que tiempo hará cuando termine la carrera y tengo que traer muchas cosas, por si acaso”. Esta bien pensado eso pero a quienes recogen los “equipajes” les dejamos baldados. Ha sido como una sesión de fuerza en el gimnasio estar ahí. Me ha gustado la experiencia pero, sí, prefiero correr.

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Como las #irongirls ( https://www.facebook.com/TheIronGirlProject ) no nos perdemos una, hemos llevado una pequeña representación al Lilatón. Noe y Cristina han corrido y Aitziber, Iratxe y yo hemos currado en la logística. Seguimos con paso firme para conseguir nuestro objetivo, el Triatlón de la Mujer de Donosti. Ayer tuvimos sesión de resistencia con entrenamiento crossfit. Otro día os lo cuento.

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¿Raros?, no!. Excepcionales.

Ha querido el destino, o el calendario para ser exactos, que en este 28 de febrero se celebren dos acontecimientos importantes: el Día Mundial de las Enfermedades Raras y el cumpleaños de mi amigo Fran (50 añitos ya) , un gallego que lleva ya más de 20 conviviendo con la ELA, la esclerosis lateral amiotrófica. No, no voy a escribirlo con mayúsculas porque no quiero darle tanta importancia a la muy desgraciada.

A Fran le diagnosticaron esta enfermedad rara cuando la vida más le sonreía. Una pareja estupenda, una niña pequeña que era y es la alegría de sus ojos, un trabajo que le apasionaba como técnico de sonido en la radio… todo casi perfecto. Pero llegó la ELA y, como a tantos otros, le torció la vida. Poco a poco su cuerpo comenzó a paralizarse, sus brazos, sus piernas… empezó a depender de Damaris absolutamente para todo y su querida Claudia, su niña, creció viéndole sentado en una silla de ruedas.

La ELA es una enfermedad para la que no hay cura ni tratamiento. Solo la medicina paliativa puede aliviar las consecuencias que provoca. Ésta medicina y la gente que tienes a tu alrededor.  Cuando la tienes, claro, porque no todo el mundo vive rodeado de una red social y familiar capaz de ocuparse de alguien que requiere atención las 24 horas del día.

En torno a las enfermedades raras se dan varios problemas de calado. El primero es el diagnóstico. Es habitual que la persona enferma peregrine de un especialista a otro durante años sin que los propios facultativos sepan qué le pasa. Son años de zozobra, de angustia, de incertidumbre. Cuando dan con la tecla y determinan cual es la enfermedad que sufre empieza otro calvario: luchar contra algo desconocido, poco investigado, que afecta a pocas personas y que no es importante para la industria farmacéutica. Si no van a poder rentabilizar la investigación, ¿para qué hacerla?. Esas empresas no tienen corazón. Cuando te diagnostican ELA es como si te pusiesen el mono naranja de los condenados a muerte, ya no hay escapatoria.

Total, que las personas con enfermedades raras se sienten más solas que la una. Menos mal que existen las asociaciones que arropan, acompañan, informan y cuidan tanto al enfermo como a su familia. Es muy importante la labor de estas personas que, de forma desinteresada, ayudan tantísimo.

Yo pertenezco a ADELA, la asociación que agrupa a las personas con ELA y sus familias. En un momento de mi vida les necesité y se volcaron para ayudarme. Dicen que cuando el paciente con ELA fallece ( su pronóstico de vida es de 1 a 4 años desde el diagnóstico), los y las cuidadoras quedan tan devastadas que no quieren saber más de la enfermedad ni de la asociación.  Yo seguí, y ahí estoy cada vez que me necesitan. Entiendo perfectamente a quienes deciden tomarse un respiro, pero alguien tiene que quedarse. Quien tenga fuerza para hacerlo, es mejor que se quede para ayudar a los que vengan detrás. Por desgracia, como seguimos sin cura ni tratamiento, continuarán viniendo.

Volviendo a Fran. Hoy va a celebrar su 50 aniversario rodeado de gente que le quiere. A lo largo de esos 20 años ( es una caso de “ELA de larga duración” ) Fran ha mantenido la fuerza, la alegría, la esperanza, la ilusión y el ánimo . Con muchos momentos  de flaqueza, si, de querer tirar la toalla, pero ahí, viviendo y tratando de hacer felices a quienes le rodean. Y lo consigue.

Así vivió Mikel y Txutxi y Raúl… así viven Pedro y Marisa y tantos y tantas. Así vivió mi madre, también.

Yo le he enviado a Fran un regalo de cumpleaños. Le he mandado algo que para mi representa todo lo que creo que es su vida: esfuerzo, sacrificio, resistencia, renuncia, tesón, emoción, alegría, pasión, corazón… Le he enviado mi medalla de la Maratón de Sevilla. La gané para él.

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Uxue, contra viento y marea

No recuerdo exactamente cuántas veces el barómetro del CIS ha dado el dato de que la parlamentaria Uxue Barkos es la política ( de todos, de ellas y de ellos) mejor valorada. Son varios ya. Cada vez que se publican estas estadísticas, lo primero que hago es mirar si sigue ahí, si sigue encabezando el ranking. Y sí, ahí está, contra viento y marea. Creo q esa frase “contra viento y marea” es la que mejor define a una mujer fuerte, luchadora, contundente y firme como es Uxue.

Hoy quiero hablar de ella porque se despide del Congreso de los Diputados después de 11 años de dura e intensa labor. Saltó del periodismo a la política sin miedo, convencida de que su querida Navarra merecía que alguien hablase por ella con voz de vasca y desde las entrañas. Segura de que su esfuerzo y su pelea no iban a ser en balde. No lo han sido, sin duda. Ha conseguido llevar la voz de los y las navarras hasta la cámara con tal elegancia y con tanta sensatez, que le ha valido eso, ser la política mejor valorada por la ciudadanía.

No ha sido un camino de rosas el tránsito por la política de Uxue. El tramo político es más conocido. El personal lo es menos, aunque ella misma se encargó de que conociéramos sus sentimientos, su dolor, su rabia y su miedo precisamente en “Contra viento y marea”, el libro que publicó en el 2013, dos años después de que se le diagnosticara un cáncer de mama. Ni el cáncer logró sacarle de la arena política. Pero sufrió, y mucho. Decía entonces que el diagnóstico fue como un bofetón seco e inesperado, pero que le sirvió para saber que la vida no se para ni en los momentos más difíciles, que el cáncer de mama, como otros, es una enfermedad extendida con la que tenemos que convivir  y , sobre todo, que la familia y los amigos se convierten en bitácora.

Durante su enfermedad, Uxue se alejó lo justito de sus obligaciones parlamentarias. Hubo, incluso, jornadas en las que se levantó de la cama hecha unos zorros para acudir al hemiciclo y poder votar y sacar adelante una propuesta en la que ella creía. Y vuelta a la cama.

A Uxue, como a todas, le dolió su físico, sus uñas rotas o caídas, su cuerpo machacado y su pelo, el precioso pelo con su melena recia. Me contó que se había comprado una peluca, pero que nunca llegó a usarla. La dejó ahí, aparcada. Si iba a vivir y a luchar contra el cáncer iba a hacerlo con todas las consecuencias. Y se mostró al mundo tal cual estaba, sin aditivos, para que otras mujeres se mirasen en ella. “Tengo cáncer y voy a ganarle”, ese era el mensaje de Uxue. Nunca pensó en perder la batalla.

Siempre recordará  ese momento en el que, a la vuelta del tratamiento con quimioterapia, volvió a la Cámara y sus señorías le ovacionaron y se pusieron en pie. Se emocionó, claro, y dedicó la ovación al resto de mujeres y hombres que sufrían algún tipo de cáncer.

Ahora se despide, después de 11 años en el Congreso, la política mejor valorada. Lo hace como ella sabe, reivindicando: “Tras once años en las Cortes es triste comprobar que mi otra lengua, el euskera, sigue prohibida en esta casa. Por eso, no solo, pero por eso, esta nunca ha sido, ni será, la casa de mi padre”.

Uxue Barkos, te despediste de mi en el estudio de Onda Vasca diciendo “agur, campeona”.  Tu sí que eres una campeona.

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Os presento a mi novia

Pues ya esta aquí. Ya tengo la bici con la que voy a pasar muchas horas desde hoy y hasta que llegue el momento de disputar el Triatlón de la Mujer de Donosti, el 27 de junio. Las #irongirls estamos equipándonos para conseguir el reto de cruzar juntas esa meta.

La bici y yo nos vamos a hacer mucha compañía. Vamos a ser como novias. Toca cuidarla, mimarle, tratarle con cariño, con ilusión y con respeto porque va a ser mi compañera, y a los/as compañeras hay que tratarlas muy bien. Somos complementarias ahora.

No es nueva. Ha pasado por chapa y pintura. Un sillín nuevo, pedales, cubiertas de carretera para las ruedas, unos cablecitos, bien engrasadita y a rodar. Tampoco es necesario que invirtamos un pastizal en el material ahora. Ya habrá tiempo de ver si queremos ir más allá o no. Solo falta ajustar las medidas para que yo esté cómoda, y listo.

Por recordar, o para quien lea esto y no sepa de que hablo, las #irongirls somos un grupo de 20 mujeres que nos hemos juntado para hacer nuestro primer triatlón.  Nos prepara Aitziber Santos, una triatleta que ahora prepara su Quebrantahuesos pero que entre pedalada y pedalada nos va a dar las claves para que superemos el reto con éxito. Entre esas 20 hay mujeres que están dando sus primeros pasos en el mundo del deporte, otras que lo abandonaron por lo que las mujeres suelen abandonarlo, es decir, el cuidado de la familia y los hijos y otras que están siempre dándole a una cosa y a otra. Da igual en que grupo este cada una.  El objetivo es que las 20 terminemos el triatlón en más o menos tiempo. Y lo vamos a hacer.

A mi lo de correr no me asusta. Creo que se me da bien. Lo de nadar tampoco se me da mal. Tengo muchos largos a mi espalda y con las clases de técnica que nos va dando Aitziber estoy mejorando mucho. Lo de la bici es otro cantar. La he usado muy poco así que cualquier consejo que me queráis dar, va a ser bienvenido.

Me gusta tener otro reto por delante. Y más este en el que hay mujeres que nunca han pasado por un arco de llegada. Van a flipar porque esa sensación se te graba en la cabeza y en el corazón. Una vez que lo pruebas es difícil que no lo repitas.

Ha venido a La tarde en Euskadi  ( www.facebook.com/latardeeneuskadi ),  Cristina Soria. Le llaman la coach de la tele. Yo prefiero decir que es una motivadora. Ha publicado “Sí. Tú puedes”. Me ha gustado porque no es un libro teórico, es como un cuaderno de ejercicios. Va proponiendo tareas que nos ayudan a conocernos mejor y a intuir por donde pueden ir nuestros retos. Te enfrenta a tus miedos y a tus frustraciones  y sirve para manejarlos y conseguir lo que te propongas. Si quieres, claro.

Si al levantarte de la cama, te miras y te dices: “Sí. Tú puedes”, no va a haber qué o quién te pare. Las #irongirls solo necesitamos ahora las zapas, el traje de baño y la bici. Sabemos que sí, que podemos.

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La carita triste, para Rajoy

Estoy buscando cual es el “emoji” que hoy le enviaría a Rajoy si tuviese la oportunidad de hacerlo. Probablemente, y sin ánimo de ser grosera, le mandaría el de la carita triste. Ese en tono amistoso, porque, si nos ponemos como él, a buen seguro que le pondríamos una peineta bien grande. No, creo que no existe aún ese dibujito en nuestra gran colección de frutitas, banderitas, animalitos, gestitos… Le regalaría la carita triste  por ese comportamiento insultante que tuvo ayer con  Pedro Sánchez. Y mira que a mi ni fu ni fa, pero atacar de esa manera a alguien que se sube por primera vez al estrado en un Debate sobre el Estado de la Nación es una enorme falta de respeto. Es ir a cuchillo contra un novato de la forma más burda posible. Muy poco elegante estuvo, y a mi me gusta la gente con comportamientos elegantes. Digan quien digan que ha ganado el debate, para mi lo perdieron las maneras de Rajoy.

Salen hoy a relucir aquí los emoticones porque están llegando las nuevas imágenes a los teléfonos móviles. No van a ser nuevos. La única novedad que van a presentar es que esas caras de “blancos” se van a ver replicadas en caras de negros, de asiáticos y de una gran paleta de colores de piel que nos distinguen a unas razas de otras. Es un acierto porque, por ejemplo, ese muñequito con piel oscura y con turbante que identificaba a algo parecido a un otomano y lo colocaba en la categoria de “moro”, me parecía algo tremendamente racista. Tiraba de tópico, y nada tan castigador como los tópicos. Parece q a los asiáticos no les ha gustado mucho el amarillo Simpson que les han colocado. Igual con haberles rasgado los ojos un poco habia sido suficiente.

En breve, sea cual sea el color de nuestra piel, vamos a poder enviar algo más que caras blancas y manitas rosas. Además de los nuevos tonos de piel, se han incluído 32 nuevas banderas.

Parece que es una tontería esto de ampliar a seis los tonos de piel de esas caras. No lo es. Es, con pequeños detalles como estos, con los que van calando, como la lluvia fina,  actitudes de igualdad entre unos y otros. Se habla mucho de “micromachismos” cotidianos. Que la gente de otros colores no se sintiese representada en los emoticones también puede considerarse un “microrracismo”.

Cada día se envían millones y millones de caritas a través de las redes. En 2013, un grupo de científicos se ocupó de analizar las reacciones de varias personas al recibir diferentes símbolos. Concluyeron que un icono que refleja una emoción genera la misma reacción en una persona que el gesto real en un rostro humano. Comprobaron que cuando el cerebro identifica la forma de una cara sonriente, su cerebro actúa de forma similar a cuando identifica una sonrisa. Eso sí, no se que determinaron que pasaba cuando recibes, por ejemplo, la famosa berenjena. Ahí la tienes, bailalá.

El símbolo más enviado es el de la carita sonriente. Se lleva enviando nada más y nada menos que desde 1932. La usó por primera vez un científico que quiso decir a sus colegas que estaba de broma.  Hoy nos quedamos con esa sonrisa. Todos menos Rajoy, que se queda con la de enfado , por burdo.

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