La carita triste, para Rajoy

Estoy buscando cual es el “emoji” que hoy le enviaría a Rajoy si tuviese la oportunidad de hacerlo. Probablemente, y sin ánimo de ser grosera, le mandaría el de la carita triste. Ese en tono amistoso, porque, si nos ponemos como él, a buen seguro que le pondríamos una peineta bien grande. No, creo que no existe aún ese dibujito en nuestra gran colección de frutitas, banderitas, animalitos, gestitos… Le regalaría la carita triste  por ese comportamiento insultante que tuvo ayer con  Pedro Sánchez. Y mira que a mi ni fu ni fa, pero atacar de esa manera a alguien que se sube por primera vez al estrado en un Debate sobre el Estado de la Nación es una enorme falta de respeto. Es ir a cuchillo contra un novato de la forma más burda posible. Muy poco elegante estuvo, y a mi me gusta la gente con comportamientos elegantes. Digan quien digan que ha ganado el debate, para mi lo perdieron las maneras de Rajoy.

Salen hoy a relucir aquí los emoticones porque están llegando las nuevas imágenes a los teléfonos móviles. No van a ser nuevos. La única novedad que van a presentar es que esas caras de “blancos” se van a ver replicadas en caras de negros, de asiáticos y de una gran paleta de colores de piel que nos distinguen a unas razas de otras. Es un acierto porque, por ejemplo, ese muñequito con piel oscura y con turbante que identificaba a algo parecido a un otomano y lo colocaba en la categoria de “moro”, me parecía algo tremendamente racista. Tiraba de tópico, y nada tan castigador como los tópicos. Parece q a los asiáticos no les ha gustado mucho el amarillo Simpson que les han colocado. Igual con haberles rasgado los ojos un poco habia sido suficiente.

En breve, sea cual sea el color de nuestra piel, vamos a poder enviar algo más que caras blancas y manitas rosas. Además de los nuevos tonos de piel, se han incluído 32 nuevas banderas.

Parece que es una tontería esto de ampliar a seis los tonos de piel de esas caras. No lo es. Es, con pequeños detalles como estos, con los que van calando, como la lluvia fina,  actitudes de igualdad entre unos y otros. Se habla mucho de “micromachismos” cotidianos. Que la gente de otros colores no se sintiese representada en los emoticones también puede considerarse un “microrracismo”.

Cada día se envían millones y millones de caritas a través de las redes. En 2013, un grupo de científicos se ocupó de analizar las reacciones de varias personas al recibir diferentes símbolos. Concluyeron que un icono que refleja una emoción genera la misma reacción en una persona que el gesto real en un rostro humano. Comprobaron que cuando el cerebro identifica la forma de una cara sonriente, su cerebro actúa de forma similar a cuando identifica una sonrisa. Eso sí, no se que determinaron que pasaba cuando recibes, por ejemplo, la famosa berenjena. Ahí la tienes, bailalá.

El símbolo más enviado es el de la carita sonriente. Se lleva enviando nada más y nada menos que desde 1932. La usó por primera vez un científico que quiso decir a sus colegas que estaba de broma.  Hoy nos quedamos con esa sonrisa. Todos menos Rajoy, que se queda con la de enfado , por burdo.

emojis

 

“Era una puta, lo hiciste bien”

“Rubén Castro alé, Rubén Castro alé, no fue tu culpa, era una puta, lo hiciste bien”.

Este es el cántico que lleva escuchándose varias semanas en los campos de fútbol en los que juega el Betis. Quienes lo entonan son los aficionados de ese equipo y lo hacen como apoyo a Rubén Castro, uno de sus jugadores. La joya esta acusada de cuatro delitos de maltrato y un quinto de delitos leves contra su ex pareja. La Fiscalía pide dos años y un mes de cárcel para él por esos delitos, pero el fútbol no pide nada. Ni el fútbol, ni sus dirigentes, ni los futbolistas, ni algunos de sus aficionados. Deben pensar que eso son cosas de la esfera privada de Rubén Castro y que su entorno no debe tomar partido.

Sorprende que el Betis sea un club, con minúsculas por su actitud ante la violencia, que participado en varias campañas contra la violencia de género. Claro, una cosa es predicar y otra dar trigo. Es fácil participar en un acto público, ponerse en primera línea contra cualquier tipo de violencia. Lo difícil, parece, es tomar todas las medidas necesarias para erradicar esa violencia de tu propia casa, cortar el trozo de la manzana que tiene gusano. El gusano no solo es el propio jugador sino todos los que le apoyan y convierten a la víctima en verdugo. Y los dirigentes de ese club, que miran para otro lado y se fijan en lo que hace el tal Castro unicamente como delantero y no como persona. Un deportista no puede desligar su faceta humana de la otra, la del deporte. Un deportista encarna unos valores que no concuerdan, ni de lejos, con la violencia, sea del tipo que sea. Como véis, el gusano es muy gordo y caben muchos en su tripa.

Repugna oír los cánticos machistas de esos aficionados tanto como escuchar al presidente del Betis decir que “se enteró de esto por la prensa”. Si no sabes lo que pasa en tu casa, si desconoces que uno de tus jugadores es, además de delantero, presunto maltratador de mujeres, es que no mereces estár en ese cargo.

Uno de los grandes males del fútbol es que no ataja los comportamientos violentos. Y cantar lo que cantan esos indignos, lo es. En el nuevo Código Penal se está debatiendo considerar esas actitudes como apología de la violencia de género. Si definitivamente se tipifica así, alejaremos, al menos unos metros, esa sensación de impunidad que tienen los violentos. Nada protege tanto a quien delinque como la impunidad, porque transmite la sensación de que no pasa nada y de que agredir es francamente barato.

No basta con hacer declaraciones. Hay que sacar a esa gentuza de los campos. El fútbol, como todos los deportes, es un modelo y un ejemplo de ocio y de entretenimiento. O debería serlo. No podemos permitir que nadie se vaya a su casa después de un partido tarareando “no fue tu culpa, era una puta, lo hiciste bien”.

Voy a ver lo que da de sí el Debate Sobre el Estado de la Nación que acaba de comenzar. Me da a mi que nadie se va a referir a la violencia de género en su intervención. Lo cierto es que, cada vez que se publican los datos del CIS sobre nuestras preocupaciones, busco el apunte sobre esta lacra. Y desgraciadamente veo que la violencia que sufren las mujeres no se encuentra más que allá abajo, muy lejos de los primeros puestos. Parece que no nos preocupan esas 756 mujeres, si, 756, que han muerto a manos de sus parejas o ex parejas desde 2003 hasta noviembre del 2014, que son los últimos datos de los que disponemos. Ni ese 35% de mujeres de todo el mundo que sufren malos tratos día a día.

Estaré muy atenta al Debate. Veremos si alguno de los intervinientes saca el tema. Por cierto, en el último Debate sobre el Estado de la Nación, subieron al estrado 16 políticos. Solo 4 eran mujeres. Alé, alé.

ruben-castro-644x362

 

SUB 4 y olé

El reto más grande que me habia marcado para este 2015 esta hecho. Correr la Maratón de Sevilla en menos de 4 horas.
Mi marca personal en la Maratón de Barcelona era de 4 horas, 14 minutos y 17 segundos. Le dije a Alfonso Vega, mi entrenador, que este año queria ser SUB 4. Podía ser 3.59.59, pero queria terminar en menos de 4 horas.
Pues bien, después de 16 semanas de entrenamiento y 858 kilómetros recorridos en ese tiempo, lo he conseguido. Ayer terminé la Maratón de Sevilla en 3 horas, 53 minutos y 20 segundos.

Yo no corro para tener mejor marca que nadie. Cada uno que sea feliz con la suya. Corro para demostrarme a mi misma que, cada día, cada vez, puedo ir un poco más lejos. Además de porque me abre la mente, me organiza, me pone en mi sitio y me hace sentirme fuerte, claro.

Cada una/o de los que ayer nos enfrentamos a un nuevo reto somos campeones. Tengamos o no trofeo, hayamos terminado en 3 horas o en 6, que era el tiempo máximo que daba la organización, hemos ganado. Y lo hemos hecho porque nos hemos atrevido a presentarnos, porque hemos entrenado a tope, porque le hemos robado horas al sueño para hacerlo, porque antes de ir al trabajo hemos salido a correr o lo hemos hecho después de nuestra jornada, porque le hemos robado tiempo a nuestros amigos y a nuestras familias, etc, etc, etc. No es fácil la conciliación de la vida laboral, familiar y deportiva, especialmente para la mayoría de las mujeres.

Lo he dicho más veces. La maratón es dura, muy dura. Y no solo el día de la prueba. Lo difícil son esas 16 semanas de esfuerzo, sacrificio y entrenamiento. Si lo has hecho bien, te premia. Si no, el castigo es durísimo, tanto en lo físico como en lo mental. Te agujerea.

Esto es como un exámen. Si lo has preparado te sientes seguro y cuando lo haces, lo disfrutas. Ayer yo disfruté como nunca. No solo porque Sevilla es una ciudad preciosa con un público que anima a tope durante todo el recorrido; también porque los 42 kms 195 metros se me pasaron volando. Ni un momento de flaqueza. Me concentro, tengo pensamientos positivos, escribo mentalmente cosas que luego paso al papel, me veo cruzando la meta…. Y ayer tuve un pensamiento que cruzó mi mente varias veces: cómo me gusta correr maratones!.

Eso sí, no soy de hierro. A partir del km 30 te empiezan a doler las piernas, bastante para ser sincera, los brazos, la espalda en la zona lumbar por los impactos continuos, etc. En esos momento en los que el dolor se hace presente, yo miro a mi alrededor y pienso que no me esta pasando nada que no les pase a quienes están a mi lado. Todos sentimos dolor; la que corre a 3 minutos el km y el que corre a 6. ¡Estamos corriendo una maratón!. No se puede esperar otra cosa.

No hay dos sin tres. Ya voy pensando en la siguiente.

De momento estaré el domingo próximo en el Lilatón de Donosti. Es una carrera de 5 kms para mujeres. No voy a correr. Estaré como voluntaria dando el avituallamiento a las chicas que van a correr por la igualdad. Es otra forma de vivir las carreras.
Y el 8 de marzo estaré corriendo la media maratón de Santander con los @runnersbabylon, un grupo de corredores inmigrantes subsaharianos que tiene una historia increíble. Me la ha contado Mónica Arce y yo os la contaré tambien aquí. Eso otro día, que se alarga el post.

Os dejo un video q Alfonso me grabó ayer en el km 41. Para que veáis que todos/as podemos estar ahí. Sin excepción.

Ya están aquí

A los nervios, me refiero a los nervios. Han tardado en llegar, han estado yendo y viniendo, pero hoy se han instalado más en mi estómago que en mi cabeza. Son controlables, eso si.

Lo cierto es que apenas hay tiempo para pensar en ellos porque hay tantas cosas que hacer en Sevilla, hay tanta alegría y tanta gente con la que quedar para echar una cervecita (hasta el domingo a medio día, sin, cervecita sin ) que se pasa el tiempo volando. Ojalá mañana se pase igual de rápido.

Lo de la gente con la que quedar merece una explicación.

Cuando empecé en esto del correr no conocía prácticamente a nadie que estuviese metido en este lio. Hoy, llegar a la salida de una carrera o a una feria del corredor, es como jugar en casa. Siempre hay alguien con el que has quedado para correr juntos o desearte justicia antes de empezar. O para darte un abrazo sudado al terminar, un sudor de esos que no importa compartir.

Las redes sociales están jugando una baza importante en todo esto. La mayoría de los/as corredoras nos conocemos porque hemos empezado a seguirnos en twitter al ver que tenemos los mismos intereses. Hemos encontrado ahí un espacio en el que poder dar rienda suelta a nuestra afición, nuestro postureo, los ánimos pre y post prueba, etc. A mi entrenador le conocí en la red del pajarito, a todos los @RunnersColgados, a la gente de @notepares y a tantos y tantos otros a los que he ido desvirtualizando carrera a carrera.

La gente del running tiene la mente abierta. Les gusta compartir su tiempo, sus experiencias, sus trucos y sus consejos con quienes llevamos menos tiempo en esto. Por ejemplo, ayer estuve en la presentación que @spiritugonzalez hizo en la feria de su libro, “Del sueño a la meta”. Habíamos quedado para “desvirtualizarnos”. Nos vimos y parecía que nos conocíamos de toda la vida. Esa es una de las cosas buenas que tienen las redes. Te acercan a personas con las que, de otra manera, nunca coincidirías. Por cierto, si buscáis motivación, la encontráis en ese libro. Me quedo con una de las frases de Espíritu Gonzalez en la charla: “Correr te abre la mente. Es cojonudo para todo”. Amén.

Pero también la calle nos acerca a muchas personas interesantes. Cené con Julio Molina. Vaya crack. Se ha puesto como objetivo hacer 100 maratones en su vida. Mañana correrá la número 71. De esas 71, 31 las ha corrido en Sevilla. Llegué a Julio de la manera más tonta posible, desde la cola del baño en las pasadas fiestas del Puerto Viejo de Algorta. Esas colas interminables en la que acabas hablando con quien tienes al lado. Terminas hablando de correr, sale Sevilla y te dice que un amigo de un amigo ha corrido todas las ediciones, ha rodado por medio mundo y tal y tal y tal. Total, que el correo electrónico te contacta con él y acabas pasando un rato estupendo en su ciudad, el día antes de la maratón, haciendo una carga de hidratos.

Eso es lo que menos me gusta de los días previos a la carrera. Desde el jueves comemos arroz y pasta a saco. A medio día y por la noche. Se trata de llegar a la salida con los depósitos de glucógeno llenos a tope. Vamos, como cuanto vas a algún sitio y quieres llevar la batería del móvil lo más cargada posible y que te dure al máximo. Me cansan los hidratos, pero si no quiero que aparezca la fatiga en carrera tengo que  llenarme de ellos antes de salir. En la tierra del cazón, las papas aliñás, la mojama, los camarones, el salmorejo, el secreto, la presa ibérica y el jamoncito, yo me estoy poniendo morada a macarrones.

A pocas horas estamos ya de la maratón. Hoy un trotecito ligero para decirles a las piernas: “eh, despertad, que mañana tenéis curro”. Y descansar. Todo lo que pueda, que en Sevilla y teniendo ganas de disfrutar de todo, es difícil.

triana

 

Sensaciones en Sevilla.

Decía Dick Traum, primer corredor amputado que ganó la maratón de Nueva York, que si tuviese que elegir un día para volver a vivírlo, ese sería el de su primer maratón. Y a mi me parece un buen día para revivirlo.

Ya en Sevilla, dispuesta a correr mi segunda maratón, compruebo la diferencia que hay, en cuanto a emociones, entre la del año pasado y esta. Entonces no sabía a que me enfrentaba, era algo totalmente desconocido y la imaginación volaba solo en dirección  a la meta. Entonces, me imaginaba una y mil veces cruzando esa línea de llegada. Hasta lo soñé. Soñaba que terminaba la carrera, que recorría esos 42.195 metros y que me sentía mi propia heroína. Fue tal cual lo había soñado. Allí no me preocupé del reloj, daba igual un tiempo u otro, solo quería terminar y saber q podía hacerlo. En los días previos recibí tantos mensajes de ánimo de tanta gente, real y virtual, que pensar en ellos me dio alas para llegar a la meta.

Hoy todo es distinto. Vengo a Sevilla con la misma ilusión que la primera vez, pero ahora se a lo que me enfrento.

Dice Martin Fiz que la maratón es un tunel de agonía. Y mi compañero de Deia, Cesar Ortuzar, la define como “el gran reto del atletismo, el más puntiagudo de los desafios; una carrera que devasta el físico y agujerea la mente sin clemencia. Ese Everest horizontal desnuda a quien intenta atravesar el muro. Nadie puede esconderse. Ninguna prueba es tan despiadada y esclarecedora”.
Ambos definen perfectamente lo que es una maratón.

Hoy, a diferencia de la primera vez, se que esta carrera no te regala nada, ni un metro siquiera. Cada kilometro te lo ganas. La Señora Maratón te lo concede si tu previamente le has ofrecido tu esfuerzo, tu sacrificio, tu tiempo, tus renuncias. Ella solo hace justicia. Por eso entre los corredores no nos deseamos suerte, nos deseamos justicia.

Ahora se que, fisicamente, estoy mucho mejor preparada que la primera vez y que llego igual de fuerte mentalmente. Se que puedo mejorar respecto a la maratón de Barcelona, y a eso vengo. Por eso los sentimientos y las sensaciones son diferentes. Aterrizo en Sevilla seria, con mucho respeto y pensando en la estrategia de carrera que voy a seguir. Me he marcado un tiempo y eso lo hace todo distinto.

Agradezco enormemente tantos mensajes de ánimo, tanta gente que se que el domingo se va a acordar de mi un rato. Y que me desean justicia.

No corro sola. Tengo la inmensa suerte de llevar mi propia liebre. Alfonso Vega me ha preparado, ha entrenado conmigo, me ha aconsejado y el domingo correrá conmigo. Llevo dos piernas y dos cabezas, la suya y la mia. Salvo imponderables, lo haré. Cumpliré mi reto. Os voy contando.

sevilla