Los besos no se gastan

Hoy es un día de esos tontorrones, un lunes cualquiera que nos devuelve a la realidad cotidiana con el fin definitivo de las vacaciones de Semana Santa. Encontrar en la normalidad algo que nos haga sonreir no es tarea sencilla, pero haberlo, haylo.
La cosa va de besos. Hay días mundiales tan insólitos como el de la croqueta, el orgullo friki, la diversión en el trabajo o como el que se celebra hoy, el Dia del Beso.
Tiene su gracia. Se recuerda porque, tal día como hoy, entró en el libro Guinness de los records el beso más largo de la historia. Duró nada más y nada menos que 46 horas, 24 minutos y 9 segundos.

No puedo imaginármelo. Casi dos días enteros, con sus noches, besándose sin parar, ejercitándo los  8  músculos que se mueven cuando besamos. Son el elevador superior, el cigomático, masetero, bucinador, músculo risorio, orbicular de los labios y el depresor del labio inferior. Los movemos según el tipo de beso, claro, porque los hay de amigos, de madre, de novios, de abuelo, de amantes, de compañeros, de matrimonio…. y cada uno tiene su cosa.

Hay muchas curiosidades sobre el beso, como que la filematología es la ciencia que estudia sus características fisiológicas y psicológicas. O que un beso tiene efectos terapéuticos, y si es largo y apasionado, reduce la presión arterial y el colesterol en sangre.

Hay películas que hablan de besos, cuadros famosos, novelas y canciones, miles de canciones que hablan de besos. No os perdáis hoy en La tarde en Euskadi de Onda Vasca, el especial besos que hemos preparado. Además, cada uno del equipo elegirá su canción beso o para besar. No es exactamente lo mismo. Yo adelanto mi canción beso. La canta Zenet y se titula “Un beso de esos”. Dice cosas tan bonitas como que los besos valen por toda la química de la farmacia.  Tiene razón. Tambien en que hay besos que premian las ganas, besos de esos que luego te marcan, besos de esos de bésame mucho.

Y como canción para besar elijo… pues cualquiera, porque cada momento también tiene su beso.

Este ha dejado de ser un lunes tontorrón y cualquiera. Es el lunes del beso, asi q besense, señoras y señores. Como decía Raquel Martos en su primera novela: “los besos no se gastan“. Y, casi siempre, son gratis.
Aquí tenéis la canción de Zenet. Muakkkk

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Run ladies Run

Hoy va a ser un día grande. 
Yo voy a hacer una carrera de montaña en Arrigorriaga. Son 17 kms, dicen q de dificultad moderada, que correré mano a mano con mi amiga Jessica Zarkov. 
Pero al mismo tiempo voy a tener la cabeza en Brighton y en Paris, porque allí estarán Mónica Arce , debutando en maratón y Cristina Mitre enfrentándose por segunda vez a la Gran Señora. Ya he dicho alguna vez que es así como me gusta llamar a esa carrera, la maratón, porque le veo exactamente así, como una Señora que imparte justicia, te premia si le has regalado tu tiempo y tu esfuerzo y te castiga si te la has tomado a broma.
Ninguna de las tres mujeres que he citado se toman esto de correr a broma. A todas ellas las he conocido a través de las redes sociales. A las tres desvirtualicé en su momento y todas ellas se han convertido en amigas.

Las redes sociales se han convertido en punto de encuentro de muchas mujeres que corren y que encuentran en otras mujeres, sobre todo, comprensión y empatía. Porque aunque suene a pasado, todavía hay muchas que cuando deciden empezar a correr se encuentran con un muro de incomprensión a su alrededor. Ese muro es aún peor que el que se puede levantar en tu propia cabeza durante una carrera. Es el muro que se alza cuando tu pareja, tu familia, tus amigos o tus compañeros te dicen: “anda, anda, vas a correr tu con ese culo” o ” pero tu estas loca?, si tu nunca has dicho que quisieras correr!” o “hala, hala, no digas bobadas que tienes un niño al que atender”. Os aseguro que eso sigue pasando. Lo bueno es cuando esa mujer coge el mazo, derriba el muro y dice “ni estoy loca, ni digo bobadas y me da igual tener este culo o estos muslos. Yo quiero correr”.

Pues eso, que en las redes encuentras a muchísimas mujeres con las que compartir afición, hacer planes y colocarte en el arco de salida. Solo hay que buscarlas, porque en el momento q a alguna de ellas le digas que necesitas orientación, apoyo o compañia para correr, la vas a tener.

Con Jessica contacté porque necesitaba apoyo para preparar la maratón de Barcelona. Hemos hecho decenas de carreras juntas y hoy compartimos kilómetros de monte, que es lo que a ella le gusta. Me apoya y me anima siempre. Su mezcla vasco/rusa le hace ser una de las mujeres más potentes que conozco.

Mónica entró en mi vida como por casualidad, en una conversación tuitera de corredores. Ya hemos compatido carreras, mesa y mantel y tenemos mil planes, entre ellos correr juntas, también con Jessica,  una maratón en 2016. Hoy debuta en la larga distancia en Brighton.

chicas

Y a Cristina Mitre, quien dió inicio al movimiento #mujeresquecorren , le conocí porque me pareció que su filosofía de vida encajaba totalmente con la mia y contacté con ella. Correr, sentirse libre, saber que puedes con todo y pelear por conseguirlo. Hemos corrido juntas en Madrid y en Gijón. Y seguiremos. Me dió la posibilidad de escribir un par de páginas en su multieditado libro #mujeresquecorren. Ya va por la séptima edición. Hoy corre la Maratón de Paris.

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Fijaros como es esto de correr y las redes que dentro de dos semanas estare en Madrid corriendo la Rock and Roll Maraton. Otros 42 que me voy a meter al cuerpo. Por primera vez ire sola. Esta vez Alfonso Vega, mi entrenador, no viene conmigo. Eso convierte a esta carrera, en la que no me pongo tiempo, en un reto. Correr sola una maratón. Lo comente en twitter y los DrinkingRunners, un grupo de corredores solidarios que están haciendo una labor increíble de ayudar a gente a correr y recoger alimentos para donar, ‪#‎kmsXalimentos‬, me han colocado en uno de sus grupos para que esté acompañada. Cada uno tiene que correr lo suyo, claro!, pero una maratón es muyyy larga y la compañia se agradece mucho. Gracias DrinkingRunners!

Volviendo al principio. Hoy es un gran día. Hoy recogemos lo sembrado. Porque todas las mujeres que aparecen en este post se esfuerzan, se sacrifican, concilian, renuncian, disfrutan, ayudan, apoyan, entrenan …. son #mujeresquecorren. Y hoy sabrán, otra vez, que las carreras son como la vida, largas y llenas de momentos difíciles pero tambien repletas de compensación y alegrias.

Se compite como se entrena. Hoy habrá justicia. No me cabe duda. Nos lo hemos ganado.

Chicas, calzaros las zapas. Podéis con todo.

Las chicas también reman.

Hoy va a ser un día histórico para las mujeres, especialmente para el papel que jugamos las mujeres en el deporte. No es que este haya sido un papel muy reflejado en los medios, ni mucho menos. No así en los resultados, donde tenemos a grandísimas nadadoras, atletas, baloncestistas, futbolistas, etc, etc, etc.

Esta tarde se disputa la legendaria regata entre Oxford y Cambridge  y no va a ser una edición cualquiera. Hoy, después de 87 años y 70 ediciones de esta competición en la que las embarcaciones masculinas de ambas Universidades se lanzan al agua en la carrera más popular y prestigiosa del Reino Unido, hoy, por fin, habrá embarcaciones femeninas. Una hora antes que ellos, saldrán ellas y recorrerán los 6,8 kilómetros que separan los puentes de Putney y Chiswick.

No es la primera vez que las mujeres de Oxford y Cambridge se enfrentan en una regata. De hecho, lo hacen todos los años desde 1927. Pero lo hacen en el exilio, en el anonimato y en distinto día. Recorren los ríos Isis y Camb, no van por el Támesis,  que cruzan las ciudades de Oxford, Cambridge y Henley, un pueblo al oeste de la capital británica.

Hoy todo va a ser diferente. Ambas embarcaciones estarán preparadas, a las 15.50, para demostrar que su competición no es de “estilo y gracia” como decían los jueces que evaluaban al principio su regata desde la orilla, sino que es , como la de ellos, una competición de “fuerza y velocidad”.

Cuando las remeras dijeron en ese 1927 que ellas también querían participar en la regata se les dijo que aquello era imposible “anatómicamente” y hubo incluso quienes se burlaron de ellas vistiendo con mallas y zapatos de tacón. Consideraban que las mujeres eran muy delicadas y débiles para afrontar la corriente y los recodos de los ríos. Pero ellas no cejaron. Siguieron en su empeño de remar en el Támesis y el mismo día que los hombres. Y lo han conseguido. Los triunfos que en los Juegos Olímpicos ha cosechado el remo femenino y la aparición de NIM como primer patrocinador de la historia de la regata femenina han impulsado la decisión de mover a las chicas al Támesis. Bien por NIM, que puso como condición para patrocinar el evento que la competición femenina fuese en el mismo lugar y el mismo día que la masculina.

El deporte femenino va a acaparar hoy buena parte de la atención mediática. Y buena falta que nos hace porque, fijaros, las noticias exclusivamente femeninas sobre deporte no llegan ni al 5%, son breves y no llevan foto. Esta tarde, por primera vez, la BBC emitirá en directo la “Boat Race” y las previsiones apuntan a que 250.000 espectadores se acercarán al rio que atraviesa Londres.

Oye, y ya que estamos por reivindicar y hablando de embarcaciones y chicas, estaría bien que la próxima vez que las mujeres del Athletic se lleven un título, saquen la gabarra y se paseen por la Ría. A ver si nos va a parecer que fuera hacen lo que hay que hacer, y en casa vamos a mirar para otro lado.

Ya me gustaría remar hoy en Londres. Como es imposible, pues recuerdo ese momento de remar por el rio de Oxford en una visita a Estefanía Jimenez durante su estancia en esa Universidad como profesora invitada.  Bueno ahí remar, remar, no remamos nosotras. La fuerza y la “velocidad” la pone Ana San Nicolás, q además saca la foto.

Vamos chicas, vamosss

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Bares, ¡qué lugares!

Bares, ¡qué lugares!, tan gratos para conversar.

Eso dice la letra de una de las canciones de Gabinete Caligari. No son mal lugar para eso, para charlar, para encontrarse, para intercambiar cosas, para leer el periódico, para ver un partido… en fín, que los bares son como nuestra casa pero abiertos al público.

Lo que no tengo yo tan claro es que los bares sean un buen lugar para votar. Y parece que al resto de la ciudadanía tampoco se lo ha parecido a tenor del poco éxito que, en sus primera horas, ha tenido la iniciativa de Sumando-Hemen Gaude, Podemos en Gasteiz.

Ayer se daba inicio al proceso para designar a su cabeza de cartel para la lista al Ayuntamiento de Vitoria de cara a las elecciones municipales y forales del 24 de mayo. Se trata de un proceso de participación ciudadana en el que todo aquel que quiera, presentando su DNI, podrá depositar su voto en una urna móvil que recorrerá los bares Toki, Rhin, Maria Mentiras y el Fiestaleku de la capital alavesa. En principio esta previsto que estos comicios bareros concluyan el lunes 13 de abril.

Parece que la intención de quienes han puesto en marcha esta iniciativa es potenciar la “democracia participativa”. Analizando este concepto, nada que objetar. A ver quien no quiere un sistema de organización política que de a la ciudadanía una mayor, más activa y más directa intervención en la toma de decisiones. Se trata de que los y las ciudadanas asumamos un rol más activo dentro de la política. Eso si, uno de los retos de esta participación es que la ciudadanía quiera realmente ser protagonista. Y me da a mi que somos más de dejarnos llevar. Con lo que eso conlleva, claro. Queremos una sociedad y un sistema más justo, más plural y más participativo, pero nos gusta que nos lo den hecho. Votamos cada cuatro años y el resto del tiempo optamos, en la mayoria de los casos, por “dejarles hacer”.

La idea no es mala. Que todos y todas podamos votar a los candidatos a los que posteriormente les daremos nuestra confianza, o no. Ahora, una urna de cartón forrada de blanco y con el logotipo de Sumando-Hemen Gaude rodando de bar en bar para que lo hagamos, no creo que le de el toque de seriedad que esa votación requiere. Estupefactos se quedaron los/as periodistas que acudieron a registrar los primeros votos para contarlos. No llegaban. 

Los organizadores de la votación aseguran que no tienen dinero para una urna de metacrilato. Esperan que “por fin llegue la democracia” para tener más opciones. 

A mi me gustaría más poder votar con listas abiertas, poder votar a un partido y tener influencia en el orden de los/as candidatas. De momento, como decían los Celtas Cortos, “nos vemos en los bares”. A mi me gusta tomar café y leer el periódico. Para votar, prefiero otros espacios.

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Gitanos trapaceros.

El colectivo gitano ha rodado un vídeo con el que vuelve a pedir a la RAE, a la Real Academia Española de la Lengua, que retire la definición que figura en el último diccionario de la palabra gitano.

Merece la pena verlo. Es una sucesión de apariciones de niños y niñas que van diciendo qué les gusta hacer y que les gustaría ser en el futuro. Les gusta jugar a papás y a mamás con sus amigas, tomar helados, pintarse las uñas, si tuviesen un barco se irían de viaje, a Hawai o a Miami. Alguno quiere estudiar derecho y a otra le van más las matemáticas, la lengua…

Son niños y niñas. Son gitanos.

En un momento de vídeo se les pide que cojan el diccionario y busquen la palabra gitano. Se encuentran con que, entre las distintas acepciones, una de ellas les equipara a “trapacero”. Y van leyendo: “trapacero, persona que emplea trapazas con astucia, falsedad y mentira con el ánimo de engañar.”

Leído esto, se les cambia la cara. Abren mucho los ojos, se quedan serios y dicen cosas como “los gitanos no hacemos eso”, “es una mentira”, “eso lo hacen también otras personas”, “no me parece justo”, “no me gusta que diga eso el diccionario”.

El uso que hacemos de la lengua nos define. Recuerdo, hace ya muchos años, haber utilizado términos como “gitanada” para referirme a algo feo y sucio. O la noche de San Juan, en la que todos y todas llegábamos a casa diciendo “huelo a gitano” porque el olíamos a humo. Afortunadamente esos tiempos pasaron y algunos hemos hecho un esfuerzo, con absoluto convencimiento, para evitar ese lenguaje discriminatorio y estigmatizante.

Desde que se publicó el nuevo volumen del diccionario, el colectivo gitano ha peleado por que esa definición de gitano desaparezca. Consideran que contribuye a mantener y reforzar la imagen social negativa de los gitanos. No ha habido suerte.

La RAE asegura que no va a censurar ni quitar del diccionario la acepción polémica porque se trata de uno de los usos del castellano actual. Se ha comprometido a buscar fórmulas para que se entienda su significado peyorativo, pero nada más.

Argumentan que el diccionario no puede sustituir a la educación a la hora de erradicar los usos inconvenientes de las palabras. Puede que tengan parte de razón, pero estarán conmigo en que el diccionario, el manejo y uso que hacemos del lenguaje, lo definen ellos. Forman también parte de la educación de la ciudadanía.

Otra de las peticiones que han lanzado desde la Fundación Secretariado Gitano es la retirada de algunos programas de televisión en los que se reproducen imágenes estereotipadas y caricaturescas de las familias gitanas. Hacer espectáculo de una comunidad étnica ayuda muy poco a combatir la brecha entre unos y otros.

Es un buen momento para hacer un ejercicio de revisión de nuestro lenguaje y de nuestras actitudes. Especialmente los y las periodistas. Jugamos una importante influencia en la sociedad y debemos contribuir a desterrar tópicos. Pongámonos a ello.

#Yonosoytrapacero

trapacero