La Virgen de la Cueva

Se que este post va a estar plagado de obviedades, de cosas que ya habéis pensado y dicho en estos últimos días. Mejor, en estos últimos meses.
La primera persona a la que he visto hoy, ha mirado por la ventana al levantarse y ha torcido el gesto. Otro día de lluvia.
He ido al gimnasio y quien me ha abierto la puerta ha murmujeado algo parecido a un hola. Estaba de mal humor por la lluvia.
El panadero me ha dicho que esta deseando jubilarse para irse a esas zonas que salen en el mapa del tiempo y a las que dicen que ha llegado la primavera.

Y es que pones la tele y salen esas imágenes de gente sonriendo y en la playa y se te hacen hasta raras. Crees que son de otro planeta. La chica, o el chico, del tiempo salen vestidos de colores alegres y nos cuentan, con brillo en los ojos, que ya huele a eso, a primavera.

Abres twitter y en ese patio de vecinos que es la red del pajarito, la gente pia y pia hablando de sol y, otra vez, de primavera.
El fin de semana pasado, en Sevilla, me sorprendí cuando vi pasear a un chico en pantalón corto y camiseta. Le miré como las vacas al tren. Llevaba los brazos y las piernas al aire. Y se le notaba feliz.

Si, ya se que estamos en invierno y es lo que toca, pero que el recién fallecido mes de febrero haya sido el más lluvioso de los últimos 44 años (dato de @Euskalmet) o que en todo el mes solo hayamos tenido 44 horas de sol (dato de @magarrosa) quiere decir algo. 672 horas ha tenido febrero y solo 44 de sol!. 

La climatologia imprime el caracter. No podemos ser tan alegres y divertidos como los del sur, bueno ni como los del este o el oeste, cuando nos pasamos la mayor parte del año vestidos de negro y gris y con el paraguas en la mano.

No es de extrañar que, a la mínima, los vascos copemos las plazas hoteleras de Benidorm y las Islas Canarias. Tenemos mucho hambre de sol. Tampoco es raro que surjan en Euskadi empresas como @2baskos, que se dedican a dibujar motivos lluviosos y plasmarlos en camisetas y complementos. Su público objetivo son los turistas insatisfechos por la falta de sol y los ciudadanos autóctonos desencantados por el clima que sufrimos. Su líder, la de @2baskos, es la Virgen de la Cueva.

Estamos cabreados. Aunque intentemos tomàrnoslo con filosofía y llenemos las redes sociales de mensajes vacilones sobre el tiempo en Euskadi. Lo hacemos solo como autocuidado. Es nuestra forma de lamernos las heridas que nos deja nuestro, ya no tan querido, sirimiri.

Ya lo he dicho al principio. Este es un post de desahogo personal.

Ahí esta, la Virgen de la Cueva de @2baskos ( leído chubascos).

cueva

Tarjeta negra

Hoy no ha sido fácil ponernos de acuerdo en La Tarde en Euskadi en torno a la manera de abordar el tema con el que hemos arrancado el programa: la violencia en el deporte. De hecho, no lo hemos conseguido. Eso si, nos hemos mostrado nuestras diferencias con el debido respeto.

Después de un fin de semana en el que hemos visto a jugadores pegándose en la cancha, a futbolistas agazapados en el túnel de vestuarios tras un encontronazo entre un jugador y el fisio del equipo contrario y a público insultando gravemente al equipo arbitral en un partido de la liga EBA de basket, no nos quedaba otra que echar un vistazo a lo que pasa en el deporte. 

Opinan algunos que lo de ayer en Miribilla no fue más que un calentón por parte de unos jugadores muy presionados por el público y que, a 200 pulsaciones por minuto, no pueden controlar sus impulsos. Opino yo que un deportista de élite tiene que aprender a controlar esos impulsos, sus emociones y sus ganas de partirle la cara a otro jugador por mucho que le esté tocando las narices durante todo el partido.

Para saber más de eso, hemos hablado con Patricia Ramirez, la psicóloga deportiva que se hizo famosa, sobre todo, por sacar al Betis del pozo en el que estaba metido. Trabaja con deportistas de alto nivel y les prepara para los buenos y los malos momentos. Queríamos saber si un deportista tiene las herramientas necesarias para superar un momento de tensión como el que se vivió ayer en el partido entre el Bilbao Basket y el Baskonia. Opina Patricia que todo jugador debe tener una palabra clave que, en esas situaciones, aparezca en su cabeza y le ayude a superar sus impulsos violentos. Todos los tenemos y debemos controlarlos. Quienes son modelos de vida y comportamiento, más. 

Esa ha sido otra de nuestras disputas. ¿Son los deportistas modelos y espejos en los que deben mirarse nuestros hijos e hijas o, incluso, nosotros mismos?. Superación, responsabilidad, solidaridad, respeto, compañerismo. Estos son los valores de un deportista. ¿Quién no quiere que esos sean los que muevan su vida?. Los deportistas son los ídolos modernos. Niños y niñas que quieren jugar y vivir como ellos. Los pequeños funcionan por imitación; imitan a sus padres, a sus madres, a sus educadores y , en gran medida, a los deportistas. Si ellos juegan con respeto y con todos esos otros valores citados, actuarán así. Si lo hacen con violencia, les imitarán también.

Algunas peñas del basket han pedido que las dos plantillas, la del Bilbao Basket y la del Baskonia, salgan juntas y pidan perdón. Sería un gesto extraordinario después de un partido que, en solo 20 segundos, consiguió echar por tierra la labor de quienes siguen creyendo, como yo,  que el deporte tiene que ser un espacio de ocio y entretenimiento que nos haga sentir bien. Y eso solo se consigue con respeto y juego limpio. No lo perdamos. Y si no, tarjeta negra.

JuegoLimpioJavierFernndez

Lilatón, mujer y carreras.

4000 mujeres han tomado las calle de Donosti hoy. Lo han hecho en una carrera solo para ellas. La edición nº 26 del Lilatón de Donosti.
Lo que empezó en el año 1990 reivindicando la igualdad en los premios, la práctica deportiva femenina en la calle y facilitar el salto a las carreras mixtas se ha convertido en una carrera referente para aquellas mujeres que quieren iniciarse en la competición.

Es necesario recordar que hasta hace bien poco existía la “brecha de premios” entre hombres y mujeres siendo, ¡cómo no!, superiores los de ellos a los de ellas. O que hasta 1967 ninguna mujer pudo correr una maratón. Fue entonces cuando Kathy Switzer se inscribió en la de Boston con el nombre de KV Switzer. El día de la prueba, el director de carrera descubrió que la portadora del dorsal 261 era una mujer y quiso sacarla de la prueba. La oposición de su novio y de otros corredores y la firmeza de Kathy hizo que pudiese terminarla.

Hoy he leído muchos comentarios que dicen que el Lilatón es discriminatorio porque no lo pueden correr los hombres. Tal y como afirman quienes lo pusieron en marcha, “ninguna modalidad deportiva, cuando es practicada por mujeres, recibe el apoyo mediático e institucional de apoyo y difusión que cualquier ley de igualdad de oportunidades debería exigir”. Esta es una de las razones por las que debe seguir celebrándose. Además de por impulsar a las mujeres a iniciarse en la competición en unas pruebas llenas siempre de hombres. Solo el 10% de quienes participan en carreras son mujeres.

Este es un día para que las mujeres ganen la calle. ¡Y vaya si lo han hecho!.

Esta vez no he corrido, pero he querido participar de otra manera, como voluntaria. Me ha tocado estar en la consigna, recogiendo las bolsas de las participantes, cuidándolas hasta el final de la prueba y repartiéndolas después. Me ha servido para ver la carrera desde otro punto de vista, el de las y los cientos de voluntarios que se prestan a colaborar de manera altruista para que todo salga bien.

Chicas, respecto a las bolsas: ¡qué no os vais de casa!. Habia mochilas que pesaban no menos de 20 kilos. Incluso he recogido una maleta troley porque “no se que tiempo hará cuando termine la carrera y tengo que traer muchas cosas, por si acaso”. Esta bien pensado eso pero a quienes recogen los “equipajes” les dejamos baldados. Ha sido como una sesión de fuerza en el gimnasio estar ahí. Me ha gustado la experiencia pero, sí, prefiero correr.

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Como las #irongirls ( https://www.facebook.com/TheIronGirlProject ) no nos perdemos una, hemos llevado una pequeña representación al Lilatón. Noe y Cristina han corrido y Aitziber, Iratxe y yo hemos currado en la logística. Seguimos con paso firme para conseguir nuestro objetivo, el Triatlón de la Mujer de Donosti. Ayer tuvimos sesión de resistencia con entrenamiento crossfit. Otro día os lo cuento.

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¿Raros?, no!. Excepcionales.

Ha querido el destino, o el calendario para ser exactos, que en este 28 de febrero se celebren dos acontecimientos importantes: el Día Mundial de las Enfermedades Raras y el cumpleaños de mi amigo Fran (50 añitos ya) , un gallego que lleva ya más de 20 conviviendo con la ELA, la esclerosis lateral amiotrófica. No, no voy a escribirlo con mayúsculas porque no quiero darle tanta importancia a la muy desgraciada.

A Fran le diagnosticaron esta enfermedad rara cuando la vida más le sonreía. Una pareja estupenda, una niña pequeña que era y es la alegría de sus ojos, un trabajo que le apasionaba como técnico de sonido en la radio… todo casi perfecto. Pero llegó la ELA y, como a tantos otros, le torció la vida. Poco a poco su cuerpo comenzó a paralizarse, sus brazos, sus piernas… empezó a depender de Damaris absolutamente para todo y su querida Claudia, su niña, creció viéndole sentado en una silla de ruedas.

La ELA es una enfermedad para la que no hay cura ni tratamiento. Solo la medicina paliativa puede aliviar las consecuencias que provoca. Ésta medicina y la gente que tienes a tu alrededor.  Cuando la tienes, claro, porque no todo el mundo vive rodeado de una red social y familiar capaz de ocuparse de alguien que requiere atención las 24 horas del día.

En torno a las enfermedades raras se dan varios problemas de calado. El primero es el diagnóstico. Es habitual que la persona enferma peregrine de un especialista a otro durante años sin que los propios facultativos sepan qué le pasa. Son años de zozobra, de angustia, de incertidumbre. Cuando dan con la tecla y determinan cual es la enfermedad que sufre empieza otro calvario: luchar contra algo desconocido, poco investigado, que afecta a pocas personas y que no es importante para la industria farmacéutica. Si no van a poder rentabilizar la investigación, ¿para qué hacerla?. Esas empresas no tienen corazón. Cuando te diagnostican ELA es como si te pusiesen el mono naranja de los condenados a muerte, ya no hay escapatoria.

Total, que las personas con enfermedades raras se sienten más solas que la una. Menos mal que existen las asociaciones que arropan, acompañan, informan y cuidan tanto al enfermo como a su familia. Es muy importante la labor de estas personas que, de forma desinteresada, ayudan tantísimo.

Yo pertenezco a ADELA, la asociación que agrupa a las personas con ELA y sus familias. En un momento de mi vida les necesité y se volcaron para ayudarme. Dicen que cuando el paciente con ELA fallece ( su pronóstico de vida es de 1 a 4 años desde el diagnóstico), los y las cuidadoras quedan tan devastadas que no quieren saber más de la enfermedad ni de la asociación.  Yo seguí, y ahí estoy cada vez que me necesitan. Entiendo perfectamente a quienes deciden tomarse un respiro, pero alguien tiene que quedarse. Quien tenga fuerza para hacerlo, es mejor que se quede para ayudar a los que vengan detrás. Por desgracia, como seguimos sin cura ni tratamiento, continuarán viniendo.

Volviendo a Fran. Hoy va a celebrar su 50 aniversario rodeado de gente que le quiere. A lo largo de esos 20 años ( es una caso de “ELA de larga duración” ) Fran ha mantenido la fuerza, la alegría, la esperanza, la ilusión y el ánimo . Con muchos momentos  de flaqueza, si, de querer tirar la toalla, pero ahí, viviendo y tratando de hacer felices a quienes le rodean. Y lo consigue.

Así vivió Mikel y Txutxi y Raúl… así viven Pedro y Marisa y tantos y tantas. Así vivió mi madre, también.

Yo le he enviado a Fran un regalo de cumpleaños. Le he mandado algo que para mi representa todo lo que creo que es su vida: esfuerzo, sacrificio, resistencia, renuncia, tesón, emoción, alegría, pasión, corazón… Le he enviado mi medalla de la Maratón de Sevilla. La gané para él.

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Uxue, contra viento y marea

No recuerdo exactamente cuántas veces el barómetro del CIS ha dado el dato de que la parlamentaria Uxue Barkos es la política ( de todos, de ellas y de ellos) mejor valorada. Son varios ya. Cada vez que se publican estas estadísticas, lo primero que hago es mirar si sigue ahí, si sigue encabezando el ranking. Y sí, ahí está, contra viento y marea. Creo q esa frase “contra viento y marea” es la que mejor define a una mujer fuerte, luchadora, contundente y firme como es Uxue.

Hoy quiero hablar de ella porque se despide del Congreso de los Diputados después de 11 años de dura e intensa labor. Saltó del periodismo a la política sin miedo, convencida de que su querida Navarra merecía que alguien hablase por ella con voz de vasca y desde las entrañas. Segura de que su esfuerzo y su pelea no iban a ser en balde. No lo han sido, sin duda. Ha conseguido llevar la voz de los y las navarras hasta la cámara con tal elegancia y con tanta sensatez, que le ha valido eso, ser la política mejor valorada por la ciudadanía.

No ha sido un camino de rosas el tránsito por la política de Uxue. El tramo político es más conocido. El personal lo es menos, aunque ella misma se encargó de que conociéramos sus sentimientos, su dolor, su rabia y su miedo precisamente en “Contra viento y marea”, el libro que publicó en el 2013, dos años después de que se le diagnosticara un cáncer de mama. Ni el cáncer logró sacarle de la arena política. Pero sufrió, y mucho. Decía entonces que el diagnóstico fue como un bofetón seco e inesperado, pero que le sirvió para saber que la vida no se para ni en los momentos más difíciles, que el cáncer de mama, como otros, es una enfermedad extendida con la que tenemos que convivir  y , sobre todo, que la familia y los amigos se convierten en bitácora.

Durante su enfermedad, Uxue se alejó lo justito de sus obligaciones parlamentarias. Hubo, incluso, jornadas en las que se levantó de la cama hecha unos zorros para acudir al hemiciclo y poder votar y sacar adelante una propuesta en la que ella creía. Y vuelta a la cama.

A Uxue, como a todas, le dolió su físico, sus uñas rotas o caídas, su cuerpo machacado y su pelo, el precioso pelo con su melena recia. Me contó que se había comprado una peluca, pero que nunca llegó a usarla. La dejó ahí, aparcada. Si iba a vivir y a luchar contra el cáncer iba a hacerlo con todas las consecuencias. Y se mostró al mundo tal cual estaba, sin aditivos, para que otras mujeres se mirasen en ella. “Tengo cáncer y voy a ganarle”, ese era el mensaje de Uxue. Nunca pensó en perder la batalla.

Siempre recordará  ese momento en el que, a la vuelta del tratamiento con quimioterapia, volvió a la Cámara y sus señorías le ovacionaron y se pusieron en pie. Se emocionó, claro, y dedicó la ovación al resto de mujeres y hombres que sufrían algún tipo de cáncer.

Ahora se despide, después de 11 años en el Congreso, la política mejor valorada. Lo hace como ella sabe, reivindicando: “Tras once años en las Cortes es triste comprobar que mi otra lengua, el euskera, sigue prohibida en esta casa. Por eso, no solo, pero por eso, esta nunca ha sido, ni será, la casa de mi padre”.

Uxue Barkos, te despediste de mi en el estudio de Onda Vasca diciendo “agur, campeona”.  Tu sí que eres una campeona.

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