La puerta del cielo

 

¿Qué harías si tuvieses las llaves de la puerta del cielo?. ¿Existe realmente el cielo?. ¿Y el infierno?.  Nadie ha vuelto para responder a esas preguntas así que cada uno puede, o bien imaginárselos y echarle fe, o bien no creerse nada y vivir sin pensar si hay algo tras la puerta o no.

Reyes Calderón se ha hecho esas preguntas, pero, como tantos otros, no ha encontrado respuesta. Lo que si ha encontrado han sido un montón de información acerca de algo que a mi me sonaba totalmente lejano, como de otro tiempo. Nos ha presentado su última novela, “La puerta del cielo”, y nos ha contado cosas como que en España se siguen haciendo exorcismos.

Es chulo conocer el “así se hizo” de las novelas. Ésta se la encontró Reyes en un aeropuerto. Uno de esos retrasos interminables le colocó al lado de un Obispo español y, hablando y hablando durante muchas horas, acabó confesándole que venía de hacer un exorcismo. Así empezó la historia de esa novela. A partir de ahí siete años de investigación y de mucho miedo. Búsqueda de actas de exorcismo, conversaciones en pueblos remotos y recorrido por rincones escondidos para hablar con quien ha querido contarle que ha participado en una de esas sesiones. Dice que años de mucho miedo porque ella escribe de noche, y esta novela la escribió en una solitaria casa de Galicia y con un cuchillo al lado. Si, si, con un cuchillo al lado por si alguien le atacaba. O por si venia el demonio. Esto da una idea de cómo quien escribe llega a involucrarse en la historia y sentir como real todo lo que pasa en una novela de ficción.

Cuenta Reyes que cuando alguien se pone en contacto con los estamentos de la iglesia porque sospecha que otra persona necesita ser exorcizada, se le hace una análisis psiquiátrico al sospechoso de estar poseído  y, en la mayoría de las ocasiones, acaba derivado a un centro sanitario.  Pero hay otro importante número de personas que son sometidas a esa práctica. En España hay unos 15 sacerdotes que están autorizados para realizar exorcismos, el Vaticano ha puesto el ritual online y se ha reconocido jurídicamente la Asociación Internacional de Exorcistas. En Milán, ante el aumento de la demanda, han duplicado su plantilla de exorcistas y tienen habilitada una línea de emergencia para exorcismos.

Como curiosidad  decir que en la novela de Reyes Calderón , el cura exorcista es un vasco llamado Koldo. Asegura que no solo en Galicia se habla de meigas, demonios y médiums, que también en Euskadi se habla de eso en muchos rincones. Y no habla de oídas.

Desde que comenzó a investigar para escribir esta novela, la autora dice que lleva en el bolso un frasquito de agua bendita para ahuyentar al demonio. No sabe si servirá para algo o no, pero llevarlo, lo lleva.  Estará también en la próxima Marcha a Javier de mañana, en Navarra. Allí estará Reyes, y su agua bendita para recorrer, a pié,  los 58 kilómetros que tiene el recorrido. Es una gran andarína. Haber criado a 9 hijos da paciencia para recorrer 58 kms y muchos más.

¿Existe el cielo y el infierno? ¿Y el demonio? ¿Qué habrá en el otro lado?.  La puerta del cielo.

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Con parche en el ojo

No se que tiene lo gratis, que nos encanta. Decimos que son las personas mayores quienes se vuelven locas cuando ven algo que pueden llevarse sin pagar, pero no, somos todos. O casi. Lo malo es que solo pensamos en nuestro beneficio inmediato sin ir más allá, sin pararnos a pensar en que lo gratis, puede salirnos muy caro.

El Observatorio de Piratería y Hábitos de Consumo de Contenidos Digitales y la Coalición de Creadores han publicado sus últimos datos. Por resumirlos rápidamente diremos que la piratería digital bate todos los récords en España. Casi el 88% de los contenidos digitales consumidos en 2014 fueron ilegales. El 58% de las personas que accedieron a contenidos lo hicieron como piratas, a las series de televisión accede ilegalmente un 25%, hubo 335 millones de descargas tramposas de libros, el volumen de pelis bajadas sin permiso ascendió a 877 millones y solo el 40% de los accesos a partidos de fútbol fueron legales. Si se pagase por todo lo descargado, el total de lo recaudado se acercaría a los 30.000 millones. Lo realmente recogido son 1.700.

¿Porqué piratean?. El 61% no quieren pagar por un contenido que pueden tener sin coste, el 5% dice que ya paga una conexión a internet y el 46% lo hacen porque es rápido y fácil.

Yo estoy en contra de la piratería. Creo que la propiedad intelectual no es en ningún caso distinta a la tangible. No entiendo a quienes pagan sus alimentos, sus coches, sus vestidos, etc, etc, etc, pero no quieren pagar por un disco, una película, un libro, una serie o un partido de fútbol. Cada vez que sale este debate, los y las piratas argumentan que si bajasen el precio de los bienes culturales, no los descargarían de manera ilegal. No les creo. Quien no respeta el trabajo de músicos, escritores o cineastas, dudo mucho que sepa poner precio justo a una obra.

Esta mañana, el verdel se ha pagado en lonja a 0,46 céntimos de euro. En la pescadería se vende a casi 4 euros. No he visto a nadie cuestionar esa enorme diferencia. No nos preguntamos  por el destino de esa diferencia de precio, pero lo hacemos continuamente cuando se trata de patrimonio inmaterial.

Tampoco nos paramos a pensar en que detrás de esas páginas de descargas ilegales hay un tremendo negocio manejado por las mafias a nivel internacional. Se colabora con un ecosistema ilegal que, curiosamente, está financiado al 71% con publicidad, especialmente de sitios de apuestas o juego online.

Hay otra cosa que llama la atención de quienes descargan ilegalmente contenidos. Lo descargan todo. Que quieren leer un libro de un autor, se bajan su obra completa. Que quiere escuchar una canción de los Beatles, se descargan sus 13 discos oficiales. Que les apetece ver “Terminator”, pues se hacen con todas la pelis de Schwarzenegger. Hay gente que necesitaría varias vidas para consumir todo lo que se descarga. Y ni cuantifíca lo que vale todo lo que ha pirateado. Si lo hace, es para jactarse de lo mucho que se ha ahorrado.

En Italia han creado una comisión de vigilancia que está golpeando duro al negocio ilícito. Cuando los titulares de alguna obra denuncian que se está descargando ilegalmente su trabajo desde una página, se bloquea de inmediato. Se cierra el mercadillo. Desde mayo de 2014 se han cerrado 64 páginas de esas. Lo que se está consiguiendo es un importante despegue del mercado cultural italiano.

Si en el 2014 hubiésemos pagado por todo lo pirateado se hubiesen podido multiplicar por cinco las becas Erasmus, por ejemplo. Y en lo que al empleo se refiere, un escenario sin piratas permitiría crear 29.000 puestos de trabajo directos.

Qué decir del gobierno, incapaz de acabar con una lacra que está mermando el patrimonio cultural. Tan sencillo como que si soy músico y me roban mi instrumento, tengo que abandonar la música. Si escribo y me roban mis libros, me tendré que dedicar a otra cosa. Si hago pelis y me las piratean, tendré que cambiar de oficio para ganarme la vida. Todos salimos perdiendo; ellos se quedan sin su trabajo y nosotros sin su arte.

No robamos los alimentos que consumimos. La cultura es el alimento del alma, y ese sí lo hurtamos. El pago por contenidos no esta de moda. País de cacos.

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¡Señor, si señor!

No es difícil sentir vergüenza con este gobierno. El caso de la capitán Zaida Cantera, la militar acosada  y agredida por un teniente coronel, ha vuelto a conseguirlo. Ver en el hemiciclo al Ministro de Defensa, Pedro Morenés, hablar del caso sin mostrar ni un ápice de apoyo y comprensión hacia la mujer que asistía al debate parlamentario con la intención de evitar otros casos como el suyo,  ha sido patético. Respuesta de trámite a las palabras de la diputada Irene Lozano y compromiso genérico de “tolerancia cero frente a las situaciones de acoso sexual y por razón de sexo”.

Yo no se mucho de las interioridades del ejército, ni de si efectivamente existe discriminación por razón de sexo,  pero para eso están las militares, para contarlo. La mayoría de las veces hablan en privado, sin luz ni taquígrafos. Saben que hacerlo en público y denunciar casos como el denunciado por Zaida, puede salirles muy caro.

Yo he hablado con una de ellas. Me ha dicho que, efectivamente, el acoso y la discriminación existen en una institución que sigue comportándose como en el siglo XIX. Antes de esto me ha recordado que, solo por hablar, ya se la está jugando. Me ha recordado otros casos similares al  de Zaida.

Año 2004, el Teniente Coronel Francisco Bajo Ojeda era denunciado por una teniente médico que había sido víctima de acoso. Varias mujeres se sumaron a la denuncia. Tras la instrucción de la causa y el pertinente juicio fue condenado a un año de prisión por un delito de abuso de autoridad (en el código militar no existe el acoso) en su modalidad de trato degradante. Lo más alucinante del caso es que, siete días después de ser imputado, Bajo Ojeda fue ascendido a Coronel.

Denuncian las mujeres militares que son tratadas como si fuesen “floreros”. La mayoría de ellas , pese a su vocación militar, terminan en las oficinas realizando trabajo administrativo. Pocas son las que hacen trabajo de campo.

Las diferencias salariales están maquilladas. Por ley, el sueldo es el mismo para todos, pero un “complemento” permite jugar  con las cifras. De la misma manera que los ascensos a coronel y general se deciden “ a dedo”, esos complementos también se otorgan así.

El caso de Silvia Ruiz merece un capítulo aparte. Durante unas maniobras comunicó a su superior que le dolía el pecho. La respuesta que obtuvo fue: “hay gente deseando entrar en el ejército; si no vales para esto, déjalo”. Cuando finalizaron las maniobras,  Silvia fue arrestada durante 14 días por “falta de interés”. Ese dolor de pecho resultó ser cáncer de mama. Tras seis meses de quimioterapia, se incorporó a su destino, pero le comunicaron que no le renovaban el compromiso ( forma de llamar al contrato en el ejército ), que estaba fuera. Lo denunció, y el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura condenó al Ministerio de Defensa a readmitirle.

Lo de la conciliación familiar es una broma para las mujeres en el ejército. Una nueva orden de Defensa endurece las condiciones de conciliación  amparándose en la estabilidad presupuestaria y la capacitación de los militares. Desde febrero, solo tienen seguridad de estar libres de guardias, servicios y maniobras las militares con hijos lactantes de hasta 12 meses. Las demás, y ateniéndose a las “necesidades del servicio”, no serán exoneradas de esas actividades. El Tribunal Superior de Justicia había dictado sentencias con exención de todo tipo de guardias y servicios para las mujeres por motivos familiares. La nueva orden de Defensa, los fundamentos de esas sentencias dejan de ser válidos.

No puede notarse que una mujer en el ejército, lo es. Prohibido pintarse las uñas, pelo siempre recogido en moño, pendientes que no sobrepasen el lóbulo de la oreja, no teñirse el pelo… y así un sinfín de normas.

La capitana Zaira Cantera ha sufrido mucho, pero ha tenido la valentía de contarnos lo que pasó. Hoy ha escuchado al Ministro de Defensa con un nudo en la garganta. Ha visto como el responsable de su ministerio, que le negó ayuda cuando se la pidió, ha perdido una oportunidad de oro para denunciar la situación que viven ellas en el ejército, de criticar la desigualdad y de defenderles frente a quienes , aún hoy, creen que las mujeres que optan por integrarse en ese cuerpo, son solo floreros.

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La buena gente

A la buena gente se le distingue a la legua. Es lo que les pasa a Iñaki Gross y a Maria Jesus Salinero, que abren la boca y ya sabes que tienes delante a alguien que no se arruga cuando se trata de echar una malo a quien lo está pasando mal.

SI algo ha conseguido la maldita crisis es que la ciudadanía salga del armario en lo que a actitudes solidarias se refiere. Parece que las teníamos ahí, agazapadas, esperando a salir. Y ¡vaya si han ido saliendo!. Son miles de personas las que , por desgracia, viven a día de hoy de la caridad. Eso sí, hemos sido discretos, elegantes en esto. A nadie le gusta que se sepa que lo está pasando mal, que su estatus de antes del 2008 no es el mismo que el del 2015, que sus hijos comen de lo que otros les dan. Por eso hay muchas iniciativas que quedan como escondidas.

Yo quiero contar hoy la de Iñaki y Maria Jesús. Viendo la situación que vivían algunos de sus vecinos decidió que algo tenía que hacer para ayudarles. Pensaron y pensaron hasta que decidieron ponerse en contacto con algunos bares y restaurantes  y preguntarles qué hacían con la comida sobrante, la de los menús del día. En la mayoría de los casos le respondieron que tirarla. Y ahí estuvo la clave de la iniciativa . No existe una ley de Sanidad que obligue a tirar los alimentos sobrantes; lo que sí hay es una legislación que da unas pautas de tratamiento de esa comida.

Dejaron claro que no se trataba de recoger lo que otros no quieren sino de utilizar el excedente de las cazuelas. Los primeros restaurantes en sumarse fueron “La chuleta” y el “ Asador Donosti”. Le siguieron “Las Tablas”, de Portugalete, y “Patxi Larrotxa”. Se han involucrado tanto en el proyecto que ya no les dan el excedente de la cazuela sino que echan un puñado más para que sobre siempre. La buena noticia es que hay lista de espera para restaurantes y bares que quieren implicarse en esta iniciativa que ya se agrupa bajo el nombre de “AunaR”. Son 8 personas fijas y 7 que colaboran cuando pueden. Todos y todas de manera altruista.

En este momento atienden a familias de toda Bizkaia. Les entregan la comida congelada, una vez para toda la semana. Se van sumando otras cadenas de distribución y al menú del día se le añade ya algún producto lácteo y de postre. Se trata de familias a las que hay que nutrir, no solo de esta manera sino también de forma emocional. Sufren mucho por encontrarse en esa situación pero gente como Iñaki y sus colaboradores , les están salvando la vida. Son los nuevos rostros de la pobreza, rostros desconocidos para ella hasta ahora, pero que han dado un nuevo perfil a la necesidad.

Iñaki y “AunaR” están intentando ahora recabar el apoyo de las entidades locales para poder crecer. La demanda es grande y las ganas de colaborar por parte de bares y restaurantes, también.

Vaya desde aquí un granito de arena en lo que a difusión de la iniciativa se refiere. Y el agradecimiento enorme para gente como Iñaki Gross y Maria Jesus Salinero, por dedicar su esfuerzo y su tiempo a quienes hoy lo pasan mal.

Lo dicho, a la buena gente se le ve de lejos.

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Missing

Recuerdo el tremendo impactó que, cuando se estrenó en 1982, causó la película Missing. Independientemente de su argumento político, a mi me impactó la determinación de ese padre y esa madre por buscar a su hijo, costase lo que costase. La peli cuenta la desaparición en Chile del periodista Charlie Horman tras el golpe de Estado de Augusto Pinochet.

La traigo hoy aquí porque ayer tarde, cientos de personas se dieron cita en la plaza del Arriaga en Bilbao para recordar a dos jóvenes vascos desaparecidos sin causa aparente, Hodei Egiluz, desaparecido en Amberes hace ya 507 días y a Borja Lázaro, alavés desaparecido en Colombia y del que nunca más se ha sabido desde el 8 de febrero de 2014. Ayer se celebraba a nivel mundial el día de las personas desaparecidas sin causa aparente.

Por La Tarde en Euskadi pasarón ayer Marisol Ibarrola y Sergio Lázaro. Marisol es una mujer tremendamente implicada en la búsqueda de personas desaparecidas. Tanto es así que hace cuatro años organizó el primer encuentro sobre este problema en el municipio vizcaíno de Arrigorriaga. Fue un acto pionero que surgió tras la desaparición de un vecino de su localidad. El conocer el dolor que sienten las familias de quienes desaparecen , el no poder desarrollar un proyecto de vida porque tienes un capítulo sin cerrar, el preguntarse a cada momento ¿qué habrá pasado?, hizo que Marisol dedique buena parte de su actividad a ayudar a familias que tienen un miembro desaparecido. Dice que quienes sufren una desaparición sin causa aparente no encuentran demasiado calor en las instituciones, que una vez ha pasado el protocolo, se sienten perdidos. Pero lo que no pierden nunca es la esperanza. Somos humanos y necesitamos un cuerpo al que llorar, al que enterrar, al que ver por última vez, para poder cerrar un capítulo de nuestra vida, elaborar el duelo y seguir viviendo.

Sergio Lázaro nos recordó a Borja, su hermano viajero. Fue a Colombia con unos amigos. Una noche, después de cenar y charlar, se fueron a la cama. A la mañana siguiente había ruta, pero Borja no apareció. Y hasta hoy. Más de un año de incertidumbre, de angustia, de no entender nada. También un año de trabas burocráticas. Por ejemplo, cuando alguien desaparece se le bloquean sus cuentas bancarias. En el caso de Borja, había una hipoteca y unos gastos domésticos a los que hacer frente pero como no se puede acceder a su dinero, la familia tiene que hacerse cargo, si no quieren que pierda su vivienda. Son detalles en los que no reparamos pero que complican aún más la situación. Sergio habló de dolor, de no poder parar de pensar en lo que habrá pasado y dice, como tantos otros familiares de desaparecidos, que necesita volver a verle, de una forma u otra.

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Cada día se denuncian en Euskadi cuatro desapariciones. La mayoría de ellas se solucionan sin mayor problema. Cuando se trata de gente joven las causas suelen ser las desavenencias familiares, problemas con los estudios, etc. En las personas adultas la tipología es más diversa y va desde cuestiones de convivencia y problemas económicos hasta problemas afectivos o, simplemente, querer empezar una nueva vida.

Pero no es el caso de los desaparecidos sin causa aparente.

Mariso Ibarrola leyó ayer un comunicado durante la concentración en el que se solicitaba la creación de unidades de investigación específica para desaparecidos, tanto a nivel nacional como internacional. Tambien se reclama un protocolo común para toda la UE, tener acceso a los recursos de la oficina de atención a las víctimas y disponer de un servicio de apoyo psicológico y real.

Cada año 250.000 personas desaparecen en la UE, de las que alrededor de 13.000 no aparecen jamás. En Euskadi nos faltan, por causas desconocidas, Hodei y Borja. Sus familias, sin descanso, seguirán buscando. Y los demás echando una mano en lo que podamos.

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