Síndrome de Down

 

Cada año participo en el desfile Moda para Todos/as que organiza la Fundación Síndrome de Down País Vasco.  Es un orgullo que cuenten conmigo porque me acercan a una realidad con la que no tengo contacto a diario. Me sirve para poder hablar con personas, chicos y chicas, que tienen discapacidad intelectual y mucho que enseñarnos.

En todas las ediciones de este desfile he aprendido cosas. Hay una muy especial: he aprendido a mirar la discapacidad y el síndrome de down con normalidad. No son personas distintas a mi. Son hombres y mujeres que miran la vida de otra manera y desde otro prisma. Sin más.

Ayer les pedí a las chicas que desfilaban conmigo que contasen cómo se sienten y lo que pretendían participando en este evento. Nada mejor que escucharles. Lo pueden decir más alto pero no más claro: luchan por sus derechos.

Otra lección de vida que me llevé para casa. Eternamente agradecida.

Aquí les tenéis.

 

 

 

Mirar hacia abajo

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Tenemos la mala costumbre de compararnos con quienes tienen mucho dinero para demostrar lo pobres que somos. Jamás miramos hacia abajo para sentirnos más afortunados que otros. Siempre queremos más.

Acabamos de conocer la famoso Lista Forbes con el nombre de las diez personas más ricas del planeta. Para ser miembros del club hay que tener una fortuna personal de 1.000 millones de dólares en acciones y empresas. De lado se dejan sus bienes personales como casas o yates.

La nada despreciable cifra de 2.043 personas integran la lista. 2.043 multimillonarios, una cifra récord.

La ingente fortuna de Bill Gates, fundador de Microsoft, le consolida con comodidad como el hombre más rico del mundo. El inversor Warren Buffett reclama, tras dos años de paréntesis, el segundo lugar mientras Jeff Bezos, fundador de Amazon, se coloca por primera vez el tercero. Relega así a Amancio Ortega a la cuarta posición. El quinto es Mark Zuckerberg, patrón de la red social Facebook.

A mi hoy me apetece mirar hacia abajo. Lo podemos hacer con la ayuda de World Vision, una organización que ha publicado su “Lista de Pobres”. Nadie quiere entrar en esa lista, pero todos quieren salir. Este club esta integrado por diez niños y niñas reales cuyas familias viven con menos de un euro al día.

Carlos, 12 años, boliviano. Allí dos de cada tres personas viven bajo el umbral de la pobreza. Él y sus hermanos tienen que ayudar en la agricultura familiar para conseguir algo de dinero.

Bill tiene 6 años y vive en  Guatemala. En su comunidad se dedican a la agricultura de subsistencia y el clima condiciona enormemente las cosechas y por tanto sus ingresos. Amanda es una niña de Zimbabue de 11 años. Sus padres no tienen trabajo y la sequía que asola su región hace que no haya tierra que labrar.

Marcos, también de Guatemala, sabe que los medicamentos y la atención médica en su país son muy caros. Laura, boliviana de tres años, tiene dificultad para acceder a agua potable y Charles, que vive en Ghana, ve que este año no ha llovido lo suficiente, lo que se traducirá en una escasa cosecha y, en consecuencia, en falta de dinero para pagar vacunas o comida.

Michael y Warahamatu viven en Ghana y reconocen los esfuerzos de sus padres por abordar los gastos de su educación pero no siempre son suficientes. Jeferson tiene miedo a no estar entre el 30% de los niños de su comunidad, en Guatemala, que terminará la escuela primaria. Con solo nueve años, está en riesgo de tener que cambiar las aulas por el trabajo.

Es la otra lista. La de los pobres. Seguro que si miramos hacia abajo en vez de hacia arriba nos sentimos mucho más afortunados/as.

El anhelo de ser blanco

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Resulta que no, que Michael Jackson no es el único negro que quiso ser blanco y para ello se sometió a todo tipo de tratamientos destinados a aclarar el color de su piel. A día de hoy, no muy lejos de aquí, las mujeres de piel oscura o negra se aplican terribles procedimientos con la intención de que su piel se parezca lo máximo posible a las de “las blancas”.

En Smara, en el campamento de refugiados, tuve la oportunidad de preguntar a una médico que trabajaba allí de forma voluntaria por algo que me había llamado mucho la atención. Me había sorprendido ver cómo muchas de las mujeres tenían un extraño color en su cara. Cómo quemado, blanquecino y totalmente artificial. Me pareció que se pintaban la cara de blanco.
Me quedé ojiplática cuando la doctora me dijo que las mujeres saharauis querían parecerse lo máximo posible a las mujeres de raza blanca y para ello se aplican en la cara cremas con corticoides que les van comiendo su color normal, oscuro, moreno o negro. Por supuesto eso se esta convirtiendo en un tremendo problema de salud entre las mujeres.
No es el único lugar del mundo en el que la gente negra no quiere serlo. En África, los dermatólogos  han promovido infinidad de campañas para frenar estos tratamientos agresivos. Afirman que cada vez tienen más pacientes con la piel dañada por años de blanquemiento, en su mayoría irreversibles.
Y sabemos que muchas personas orientales se hacen la cirugía en sus ojos rasgados con la intención de parecerse lo máximo posible a las y los occidentales.
Si vamos al fondo de la cuestión, al deseo de esas mujeres o de otras personas de raza negra de querer ser blancos/as y de tener sus mismos rasgos físicos es cuando llegamos al día que se celebra hoy. La jornada mundial contra el racismo y la xenofobia.

Entre las razones que dan las personas que se someten a este tipo de tratamientos hay algunas como esta:  “Me gusta la gente blanca. Los negros son vistos como peligrosos, por eso no me gusta ser negro. La gente me trata mejor ahora porque luzco blanco”.

En muchas partes de África y Asia, las mujeres de piel más clara son consideradas más bellas, se cree que tienen más éxito y más probablidades de casarse.

Un pensamiento arraigado en las mentes de muchos africanos desde temprana edad dice “si es blanco, está bien”, una creencia que ha erosionado la autoestima de millones de personas.

A lo largo y ancho del mundo se ha extendido la creencia esa de si es blanco, es bueno. Ser blanco se asocia al éxito, a la seguridad, a la prosperidad y a la buena suerte. Los blancos han conseguido hacer creer que serlo es imprescindible para alcanzar la felicidad. Nada más lejos de la realidad.

En el Día contra el Racismo y la Xenofobia hay que recordad que lo bueno no es ser blanco ni negro ni oriental ni gitano. Lo realmente bueno es la diversidad.

Somos de colores, sí.

 

 

Categorías de mujer

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Con Olga Herreros y su merecido trofeo

A mí esto del correr me está sirviendo de mucho. No, no solo en el ámbito personal y como afición. Me está ayudando a visibilizar situaciones sociales o políticas con las que me siento comprometida y a trabajar en favor de la igualdad entre hombres y mujeres.

Parece difícil que el mero hecho de correr sirva para todo esto pero así es. Mirad si no la gran labor que hemos realizado con la maratón del Sáhara. Entre los post de este blog, las entradas en redes sociales o lo vídeos mostrando la vida en un campamento de refugiados, más de 30.000 personas han pensado en la situación saharaui en uno u otro momento. Eso solo contando con mi trabajo, que han sido otras/os muchos los que han puesto su mirada en esa parte del mundo casi olvidada.

Y la igualdad. ¿Cómo se puede trabajar por ella desde el running? Pues hay muchos ejemplos y yo os voy a contar uno hoy.

Ayer domingo corrí la carrera de San José de Villasana de Mena. Son 10 kilómetros preciosos, atravesando pueblos cercanos y con un par de kms de trail que le dan un plus al recorrido.

Pues bien. A la hora de informarme sobre esa carrera comprobé que en las categorías había algo que chirriaba. Absoluta, masculina de más de 35 años, de 45 y de 55. Femenina de más de 35 años y de 45. Fin. Me pareció que algo faltaba porque si una mujer de más de 55 años hacía la carrera, no tenía las mismas posibilidades de subir al podio que los hombres. Nuestras categorías se terminaban a los 45.

Así que de natural preguntona que soy (deformación profesional, sí) le dije al director de carrera que faltaba una categoría. Mujer de más de 55 años. Me contestó que no la ponían porque iban muy pocas corredoras de este tramo de edad. No me pareció justo y así se lo hice saber. También en categoría masculina baja mucho el número de corredores en más de 55 y no por ello la retiran.

La buena noticia fue que a Jose Ubieta, el director de la carrera, mis palabras le hicieron darle una vuelta al tema. En unos días se puso en contacto conmigo para comunicarme que habían decidido poner la categoría femenina de más de 55 años.

Parece una tontería y que son ganas de tocar las narices, pero no. Es cuestión de igualdad. Es un pequeño paso que ha hecho , por ejemplo, que Olga Herreros, participante de más de 55 años, se haya ido a su casa con el trofeo que le correspondía. El mismo que les correspondió a los hombres de esa edad.

El trabajo en favor de la no discriminación se va haciendo pasito a pasito. Nunca mejor empleado el concepto que ahora que hablamos de carreras.

Todos y todas podemos hacer algo por conseguir un mundo más justo e igualitario. Desde nuestro trabajo o nuestras aficiones. Solo hay que ponerse las gafas de ver con ojos de mujer para descubrir pequeñas desigualdades que afean nuestra existencia.

Yo me alegro mucho, no solo de haber hecho saber a la organización que algo estaba mal en su reglamento sino también de que quienes dirigen la carrera hayan visto que ahora es mucho más justa.

Buen trabajo. Repetiré el año que viene. Hay que ir a donde se hacen las cosas bien. Durante varios años me abstuve de acudir a una carrera en la que los premios para las mujeres eran de inferior cuantía que los de los hombres. Vieron que no era justo y lo modificaron. Ahora sí voy a la Panes Potes.

Habemus web

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Pues sí. Una nueva página web circula ya por la red. Lo hace con la única intención de aglutinar todas las actividades que quien esto escribe realiza en su día a día. Las relacionadas con el trabajo periodístico, las iniciativas solidarias a las que me sumo y, ¡cómo no!, el running y todo lo que significa y aporta a mi vida.

Ha sido un trabajo intenso el que han hecho desde TellMeWow (gracias Urtzi Jauregibeitia e Isabel Liébana )hasta dar con la nueva web que desde ya puedes abrir, fisgar de vez en cuando, ver fotos, vídeos, leer los post de Veterana B, estar al día de proyectos, convocatorias y noticias y, sobre todo, contactar conmigo.

Todas aquellas personas que quieran contar, proponer, informar, sugerir, plantear, recomendar o presentarme algo lo pueden hacer ahora a través de www.begoberistain.com y del correo info@begoberistain.com

Espero que os guste y que me deis vuestra opinión. Para verla bonita bonita es mejor hacerlo desde el ordenador porque los dispositivos móviles no aguantan el peso del vídeo de cabecera. Se puede utilizar a través de móviles y tablets, claro, pero el ordenador te permite ver más cosas.