Feas y guapas

Entre las muchas cosas que hemos visto, leído y escuchado estos últimos días en torno al asunto catalán hay algo que nos ha removido, al menos a algunos/as. Ha sido el montaje que encabeza este post y que nos ha dejado claro que, por mucho que nos empeñemos, hay quien sigue analizando a las mujeres en función de su aspecto físico sin más. Y remarcando unos estereotipos que tienen más de insulto que de otra cosa. Anna Gabriel de la CUP, a la izquierda, e Inés Arrimadas, de Ciudadanos, a la derecha.

La respuesta a la pregunta de “Y ustéd, ¿en que país quiere?” es bien sencilla.

Yo quiero vivir en un país libre en el que las mujeres tenga el mismo valor que los hombres en todos los ámbitos. Un país que valore a las personas por su inteligencia y su saber hacer y no por su físico. Un país en el que no haya imbéciles que sigan agrupándonos en “tías buenas” y “orcos”. Un país en el que las mujeres tengan la oportunidad de hacer política con mayúsculas y que, sean cuales sean sus ideas, puedan defenderlas sin importar si son guapas o no tanto. Un país en el que a ningún hombre se le ocurra hacer un montaje como el mostrado y en el que no haya cientos de varones que le rían la gracia.

Ese es el país en el que yo quiero vivir.

Además, el fin de semana ha dado para repasar los periódicos y leer qué es lo que dicen unos y otros del asunto catalán. Y digo unos y otros conscientemente porque la mayoría de los análisis están realizados por ellos y no por ellas. Alguna hay, cierto, pero, en general, la opinión que buscan los medios es la de los hombres en su mayoría.

Hace algún tiempo, un grupo de periodistas creó un listado de mujeres profesionales de diversos campos con las que contactar desde los medios de comunicación a la hora de interpretar la actualidad. Se hizo aquel listado ante la escasa presencia de mujeres en el ámbito de la opinión. Lo que se pretendía era poner en valor la opinión y el análisis de las mujeres y que los medios no se centrasen casi única y exclusivamente en el de los hombres. Pasado el tiempo, vemos que el análisis político femenino sigue estando a años luz en cuento a presencia en la prensa a la hora de explicar lo que pasa, por ejemplo, en Cataluña. Hay que aplaudir el esfuerzo que hacen algunos medios en equilibrar la balanza. Yo les recomendaría que se hiciesen con ese listado de mujeres profesionales que pueden dar otro enfoque al día a día teniendo en cuenta la perspectiva de género. Haberlas, haylas. Solo hay que buscarlas.

Hay muchos hilos de los que tirar en el tema catalán. Este no es el menos importante.

Verdades que no lo son tanto

Como la mayoría de las personas usuarias de servicios de mensajería instantánea, yo también he recibido en los últimos días docenas de imágenes mostrando lo que supuestamente sucede en las calles de Cataluña. Digo lo de supuestamente porque tal y como están las redes acabaremos por no creernos nada.

Menos mal que siempre hay alguien dispuesto a desmontar historias que se dan por ciertas y a hacer periodismo del bueno. En La Vanguardia han publicado un interesantisimo reportaje sobre la postverdad y los bulos que circulan por las redes sociales. [Enlace roto.] para leer el reportaje.

Uno de los casos de manipulación más flagrantes ha sido el de la imagen de una mujer de edad avanzada que era retirada por agentes de la guardia civil en un colegio electoral. Posteriormente se publicó una imagen de la que parecía la misma mujer abrazada a Arnaldo Otegi. Ya estaba la relación hecha. Mal hecha mejor dicho, porque no se trataba de la misma persona. Incluso el alcalde de su localidad ha salido a explicar quién es quién.  Y como este, cientos de ejemplos.

Esto nos lleva, una vez más, a la necesidad de acudir siempre a fuentes fiables. Hablo de los medios de comunicación, especialmente aquellos en los que los y las  periodistas ejercen su trabajo con profesionalidad, contrastando y sin dejarse llevar por manipulaciones. Se que esto es complicado tal y como están posicionados los medios. Son los y las trabajadoras  quienes han de denunciarlas porque, efectivamente,  sus dirigentes no lo harán. Baste como ejemplo el parón que el pasado domingo efectuaron en la redacción de TVE dado el sesgo informativo con el que se estaba tratando la cuestión catalana. Lo protagonizaron los y las redactoras y merecen el mayor aplauso por ello.

Estamos acostumbrados a utilizar filtros para modificar las fotos que queremos publicar en las redes. Esos mismos filtros debemos utilizarlos para que no nos cuelen imágenes con las que solo se pretende generar confusión.

Que nos den gato por liebre. Ese es otro de los riesgos que corremos en estos días convulsos.

 

Decidir

El domingo ha sido otro de esos días de radio. Sí, yo soy más de seguir la actualidad por la radio que por la televisión. Inmediatez manda. La he seguido también a través de las redes sociales pero, eso sí, lo he hecho con filtro y fiándome única y exclusivamente de los medios de comunicación. Quería una información certera. De un lado y de otro, pero tratada con profesionalidad.

No he hablado hasta ahora del proceso catalán. Llevamos ya muchos meses siguiéndolo y se han dicho tantas y tantas cosas que ha terminado por aburrirnos a veces. Sin embargo, el 1-O era especial, la fecha elegida para celebrar un referendum prohibido.

No voy a pararme en los asuntos políticos del tema, ni en si debe de haber elecciones en Cataluña o no, ni en si las enrocadas posiciones de unos y otros han sido las responsables de las imágenes que nos ha dejado la jornada de “votación”.

En lo que si voy a detenerme es en lo que yo he sentido al ver a personas que querían ejercer su derecho a decir lo que quieren ser y se lo niegan. Cinco años llevamos ya con este asunto y se ha negado, además, el diálogo. El gobierno calentando a sus seguidores insistiendo en que el pueblo catalán quiere liquidar el estado de derecho y la constitución y las autoridades catalanas haciendo de su capa un sayo. Es necesario un proceso de negociación política en el que ambas partes dejen pelos en la gatera. Eso es la política.

Se que muchos compañeros y compañeras que están cubriendo todo el proceso desde Barcelona han sentido un nudo en la garganta al ver las colas en los lugares de votación, personas independentistas y personas que no lo son, hombres y mujeres que han salido a la calle solo para demostrar que su única intención era expresarse libremente.

Este domingo hemos aprendido varias lecciones. Una, que el inmovilismo político es el que acaba por enfrentar a la ciudadanía y dos, que esos ciudadanos/as saben lo que quieren: votar, decidir, decir al resto del mundo qué quieren ser. ¿Qué hay de malo en eso?