Yo no renuncio

 

 

El Club de Malasmadres  se define como una comunidad emocional 3.0 de madres con mucho sueño, poco tiempo, alergia a la ñoñería, con ganas de cambiar el mundo o al menos de morir en el intento… Nace hace cuatro años en una cuenta de twitter @malasmadres con el objetivo de desmitificar la maternidad y romper el mito de “la madre perfecta”. Laura Baena, su fundadora, sintió la necesidad de compartir su visión de una maternidad real, que reivindicase un nuevo modelo social de madre. Madres que luchan por no perder su identidad como mujer y que se ríen de sus intentos fallidos por ser madres perfectas. De un sentimiento individual a conectar con una necesidad social y convertirse en un movimiento tendencia que con mucho sentido del humor rompen estereotipos.

Es una comunidad que aglutina ya a más de 350 mil madres en redes sociales y que se ha convertido en altavoz de una generación con una lucha común: la conciliación. Son madres que no quieren renunciar a su carrera profesional, pero tampoco quieren renunciar a ver crecer a sus. Bajo el lema “Yo No Renuncio” han creado una asociación que, entre otras muchas cosas, pone negro sobre blanco casos de desigualdad en, por ejemplo, el cuidado de los y las hijas. Además de visibilizar el problema social de la conciliación, también es una plataforma para todos/as aquellos/as que quieran información y apoyo relacionado con la conciliación.

Tras “Yo no renuncio” llegó el estudio Somos Equipo en el que se  pone en entredicho la corresponsabilidad en el hogar. En la renuncia de la mujer además de las barreras externas, que son las que dependen de las medidas de conciliación que implanten las empresas y las leyes, existen las barreras internas que dependen de la corresponsabilidad: de la implicación del hombre en los cuidados doméstico-familiares. Estas barreras impiden que las mujeres asciendan laboralmente, reduzcan la brecha salarial y puedan luchar por una verdadera igualdad. En Somos Equipo, realizado a partir de una encuesta on line a 24.000 personas mayores de 21 años, rompen tres mitos asentados en esta sociedad.

El primero: las mujeres cuando son madres se alejan del mercado laboral para cuidar de sus hijos. Apuntan desde “Somos equipo” que en realidad no nos alejamos, sino que nos empujan a ello, a la renuncia, el 58 por ciento lo hace. Segundo: el hombre ayuda. No es suficiente. La mujer madre asume la carga de las tareas visibles pero también de las invisibles que son aquellas que suponen una carga mental no cuantificable. El 54 por ciento se encarga de estas tareas. Y el tercero: los hombres ganan más y por ello son las mujeres las encargadas de las tareas doméstico-familiares. No, aún en el caso de que la mujer aporte más cuantía económica al hogar, sigue siendo la principal responsables de las tareas invisibles. Es así en el 51 por ciento de los casos.

En el informe #13F presentado el año pasado en estas fechas, las MalasMadres concluyeron que el 80% de las mujeres tiene dificultades para compaginar su vida profesional con la familiar y personal.

Bien pues mañana, que volverá a ser 13 de febrero, las MalasMadres nos regalarán un nuevo estudio, una nueva campaña y un nuevo grito en favor de la conciliación. Seguro que los datos no nos sorprenden…

Malas Madres

MALAMADRE

Las mujeres del Club Malas Madres están preparando algo gordo. Hartas de que cada vez que dicen la palabra conciliación, alguien se encargue de contestarles que dejen de quejarse han lanzado la campaña #Concilia13F, “porque reivindicar no es quejarse”.

Por empezar por el principio, el Club Malas Madres  surgió hace año y medio de la cabeza de Laura Baena. Acababa de ser madre, se le acumulaba el trabajo dentro y fuera de casa, no llegaba a todo y empezó a sentir que no cumplía con su papel de madre. Bueno, no con el papel que se le atribuye a una madre de ser una supermujer que nunca se olvida del bocadillo de su hijo, que siempre tiene la ropa lista y preparada, que cuando le piden a su hija que lleve un disfraz a la escuela lo hace de mil amores y a mano, etc, etc, etc. Ese es un papel muy poco real, salvo que estes ante una mujer como Bree Van de Kamp, la pelirroja perfecta como madre,esposa y ama de casa de “Mujeres Desesperadas”.

La realidad dice que muchas madres de hoy compran los disfraces de sus hijos en bazares chinos, dejan que sus hijos coman en el coche, rezan para que llueva y no tener que bajar al parque porque están agotadas o dejan que cenen delante de la televisión. Son “malas madres”, una comunidad emocional a la que pertenecen ya más de 21.000 mujeres y siguen más de 90.000 en Facebook.

Si un objetivo claro tienen estas mujeres es el de desdramatizar la maternidad. Se trata de reírse, de compartir los intentos fallidos por ser madres perfectas y gritar:”soy mala madre”.

La campaña que ahora lanzan, #Concilia13F, se basa en los datos que arroja un estudio realizado por el propio Club y la socióloga Maite Egoscozabal. Preguntaron a 4.445 mujeres sobre conciliación. Los datos no pueden ser más elocuentes: un 80% de las mujeres preguntadas tienen dificultades para conciliar su vida laboral y familiar. El 41% de las mujeres que declaran no tener trabajo remunerado, no trabajan para poder dedicarse al cuidado de sus hijos/as. Lo grave es que muchas toman esta decisión después de haber tenido experiencias negativas en sus empresas tras la maternidad. Hay mujeres que renuncian a su deseo de ser madres por miedo a perder todo lo construido en su vida laboral, y así es difícil que los datos de natalidad varien.

Por dar algún dato más: 54 minutos al día es el tiempo libre que tiene una mujer que trabaja como autónoma o por cuenta ajena, un tiempo en el que entran actividades como asearse o comer. Como no podía ser de otra manera, este tiempo es valorado por las madres como un claro suspenso,un 3,9 sobre 10.

Todos estos datos no van a quedarse en un cajón. Hay cientos de estudios que hablan de la dificultad que tienen las mujeres para conciliar, y se pretende que éste no sea uno más. En septiembre, las Malas Madres van a proponer reuniones y citas a los agentes implicados en este asunto, a entidades sociales, empresariales y políticas que pueden tomar decisiones para el cambio. Van a proponer a quienes llevan en sus programas electorales la palabra “conciliación” que apuesten, de verdad, por la jornada continua, el teletrabajo, la flexibilidad horaria, la ampliación de la baja maternal y paternal y un largo etcétera de reivindicaciones, no de quejas.

Si quieres unirte al Club Malas Madres lo puedes hacer pinchando aquí. Y para participar en la campaña #Concilia13F, descargate esta imagen y llévala a las redes sociales.

Sin madres no hay niños. Sin niños no hay futuro.