Categorías de mujer

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Con Olga Herreros y su merecido trofeo

A mí esto del correr me está sirviendo de mucho. No, no solo en el ámbito personal y como afición. Me está ayudando a visibilizar situaciones sociales o políticas con las que me siento comprometida y a trabajar en favor de la igualdad entre hombres y mujeres.

Parece difícil que el mero hecho de correr sirva para todo esto pero así es. Mirad si no la gran labor que hemos realizado con la maratón del Sáhara. Entre los post de este blog, las entradas en redes sociales o lo vídeos mostrando la vida en un campamento de refugiados, más de 30.000 personas han pensado en la situación saharaui en uno u otro momento. Eso solo contando con mi trabajo, que han sido otras/os muchos los que han puesto su mirada en esa parte del mundo casi olvidada.

Y la igualdad. ¿Cómo se puede trabajar por ella desde el running? Pues hay muchos ejemplos y yo os voy a contar uno hoy.

Ayer domingo corrí la carrera de San José de Villasana de Mena. Son 10 kilómetros preciosos, atravesando pueblos cercanos y con un par de kms de trail que le dan un plus al recorrido.

Pues bien. A la hora de informarme sobre esa carrera comprobé que en las categorías había algo que chirriaba. Absoluta, masculina de más de 35 años, de 45 y de 55. Femenina de más de 35 años y de 45. Fin. Me pareció que algo faltaba porque si una mujer de más de 55 años hacía la carrera, no tenía las mismas posibilidades de subir al podio que los hombres. Nuestras categorías se terminaban a los 45.

Así que de natural preguntona que soy (deformación profesional, sí) le dije al director de carrera que faltaba una categoría. Mujer de más de 55 años. Me contestó que no la ponían porque iban muy pocas corredoras de este tramo de edad. No me pareció justo y así se lo hice saber. También en categoría masculina baja mucho el número de corredores en más de 55 y no por ello la retiran.

La buena noticia fue que a Jose Ubieta, el director de la carrera, mis palabras le hicieron darle una vuelta al tema. En unos días se puso en contacto conmigo para comunicarme que habían decidido poner la categoría femenina de más de 55 años.

Parece una tontería y que son ganas de tocar las narices, pero no. Es cuestión de igualdad. Es un pequeño paso que ha hecho , por ejemplo, que Olga Herreros, participante de más de 55 años, se haya ido a su casa con el trofeo que le correspondía. El mismo que les correspondió a los hombres de esa edad.

El trabajo en favor de la no discriminación se va haciendo pasito a pasito. Nunca mejor empleado el concepto que ahora que hablamos de carreras.

Todos y todas podemos hacer algo por conseguir un mundo más justo e igualitario. Desde nuestro trabajo o nuestras aficiones. Solo hay que ponerse las gafas de ver con ojos de mujer para descubrir pequeñas desigualdades que afean nuestra existencia.

Yo me alegro mucho, no solo de haber hecho saber a la organización que algo estaba mal en su reglamento sino también de que quienes dirigen la carrera hayan visto que ahora es mucho más justa.

Buen trabajo. Repetiré el año que viene. Hay que ir a donde se hacen las cosas bien. Durante varios años me abstuve de acudir a una carrera en la que los premios para las mujeres eran de inferior cuantía que los de los hombres. Vieron que no era justo y lo modificaron. Ahora sí voy a la Panes Potes.

A vueltas con el velo

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El velo islámico vuelve a levantar ampollas. No lo hace la kipá que utilizan los judíos para cubrir parte de su cabeza o las tocas que algunas monjas usan aún en algunos centros religiosos. Lo hace, y de forma recurrente, el velo.

Ahora, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha considerado que no es discriminatorio que una empresa privada prohíba a sus empleadas lucir el velo islámico o el uso visible de cualquier signo político, filosófico o religioso.

De acuerdo con la consideración siempre que se aplique a lo que apunta: cualquier signo político, filosófico o religioso. Sea del signo que sea.  Eso sí, me da cierta pena comprobar que la uniformidad ha de ser la línea que predomine. ¿Puede un cristiano trabajar con un rosario colgado del cuello? ¿Puede un judío no quitarse la kipá en su oficina? ¿Debe una mujer musulmana quitarse el velo? Que nadie se identifique, que todos/as seamos iguales y ocultemos nuestra ideología o nuestra religión. Uniformidad.

No es demasiado clara la instancia judicial porque hace otra consideración: una norma interna  sí podría resultar discriminatoria si ocasiona “una desventaja particular a aquellas personas que profesan una religión o tienen unas convicciones determinadas”.

Total, que la empresa privada puede hacer lo que quiera. Permitir o no.

La sentencia responde a una consulta del Tribunal de Casación belga sobre el caso de una recepcionista de confesión musulmana que, tras tres años en la misma empresa, fue despedida al anunciar su intención de acudir a su puesto de trabajo con el velo islámico.

Nos empeñamos en no escuchar la voz  de  las propias mujeres musulmanas, sus interpretaciones, justificaciones y explicaciones, su posicionamiento ante la obligatoriedad o la restricción al uso del velo. Se ha hablado del significado opresor hacia la mujer que significa el velo. Sin embargo son muchas las musulmanas que defienden su uso no solo por su valor religioso sino cultural.

Me quedo con la idea ya expresada por la educadora Marnia Lazreg: “Nadie debería atribuirse el derecho de hacer del pañuelo una bandera ni de obtener satisfacción de retirarlo, excepto las propias mujeres”.

 

Yo sólo quería un pijama

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Yo solo quería comprarme un pijama pero, una vez con el en la bolsa, me he dado cuenta de que he comprado mucho más. No solo he adquirido una prenda confortable, no. Ahora tengo un pijama con el que además de cómoda voy a estar guapa y sexy. Así, como lo lees.

No me había dado cuenta hasta que sentada en el metro, leí la inscripción de la bolsa en el que me habían metido el famoso pijama: pretty, confortable & sexy. Osea que comprando simplemente ropa para dormir me convertía en una mujer bonita y sexy. Me quedé bastante sorprendida al ver que a las grandes cadenas textiles les importa bien poco que no queramos utilizarlo todo y en todo momento para seducir. Yo quería un pijama para dormir. Sentirme bien, sí, pero no necesariamente sexy.

¿Alguno de vosotros ha visto impreso en la bolsa de una tienda de ropa interior masculina un mensaje que diga que con esas prendas va a ser “handsome”, el equivalente a pretty?. ¿O sexy? He preguntado y no, ninguno lo ha visto.

Como curiosa que soy he hecho una búsqueda en google para saber que se dice de las mujeres sexis. Los titulares que me he encontrado son así:

Diez consejos infalibles para ser sexy.

Cinco razones por las que las mujeres deben usar ropa interior sexy.

Diez cualidades que nos hacen sexis.

Qué debo hacer para ser una mujer sexy.

Cómo ser sexy: seis consejos que te harán irresistible.

Razones por las que las mujeres con gafas son sexis.

Etcétera, etcétera, etcétera.

Se deduce de esto que quienes piensan en nosotras y escriben para nosotras lo hacen con la firme creencia de que nuestro deseo es ser sexis en todo momento y para todas las personas.

Pues no. Yo solo quería un pijama.

 

 

Hola conejitas

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Pamela Anderson, en la última portada con desnudos antes de su eliminación en 2015

Hace aproximadamente un año publiqué un post titulado “Adiós conejitas”. Hoy vuelvo al tema pero no para despedir sino para saludar.

Entonces, nos felicitábamos de la desaparición de las imágenes de mujeres desnudas como seña de identidad de la revista Playboy . Sus directivos habían decidido que en el siglo XXI, y cuando los teléfonos, las tabletas y las pantallas están llenas de pornografía gratuita, no tenía sentido continuar con una práctica “pasada de moda” que además era criticada desde varios sectores por ser degradante para la mujer.  Aquellas imágenes hipersexualizadas y que mostraban a las mujeres como mercancía pasaban a mejor vida.

Pero ¡ay!, qué poco dura la alegría cuando las cuentas de resultados no son las que los dueños del medio esperaban. Un año nada más ha durado ese compromiso de sí, seguir utilizando la imagen de la mujer en actitud provocativa (cosa que no aplaudimos) pero apostar más por el contenido periodístico.

Resulta que ahora el desnudo es normal y mostrar la desnudez no es un problema, así que lanzan una campaña enmarcada en la etiqueta #NakedisNormal (el desnudo es normal) y reclaman volver a ser quienes eran. Ahora aseguran que la desnudez no era el problema porque la desnudez no es un problema. Claro que no lo es. El problema es el uso que se hace de esas imágenes y el tratamiento que se da a sus protagonistas.

Hace un año nos planteábamos estas preguntas referidas a esas fotografías:

.. ¿La imagen muestra únicamente una parte o partes del cuerpo de la persona?.

.. ¿Muestra la imagen a una persona sexualizada que puede ser intercambiada o renovada en cualquier momento?.

.. ¿Sugiere la imagen que la característica definitoria de la persona es su disponibilidad sexual?.

.. ¿Muestra la imagen a una persona sexualizada que puede ser usada como mercancía?.

Si la respuesta es SÍ, estamos ante un uso mercantil y comercial de esas “cosas” que realmente son mujeres.

El director de la revista asegura que su publicación y su logo, el conejito, es una especie de test de la actitud de la gente hacia el sexo. “Lo que ves tú en ese conejo dice más de ti que cualquier otra cosa”, dice. Creo que la vuelta a los desnudos dice más de los dirigentes de la revista que cualquier otra cosa.

El número correspondiente a marzo y abril de Playboy contará con una portada protagonizada por la modelo Elizabeth Elam sin ropa.

 

 

Rayadores y tabletas

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Estoy casi segura de que algo tecnológico me caerá la noche de reyes. De lo que no estoy tan segura es de ir a utilizarlo tal y como me recomienda la revista Victoria, una publicación que se presenta como no apta para menores de cincuenta años. Mujeres, mujeres de cincuenta y alrededores.

Como quiera que el 2017 me va a regalar, espero, esa bonita cifra en años, eché un vistazo a lo que nos proponía a las mujeres de esa edad para que sacásemos el mayor partido posible a lo tecnológico durante las navidades.

Fijaros en las propuestas:

.. La compra directamente en casa. El secreto de hacer la compra tranquilamente está en hacerla on line porque los supermercados estarán saturados de clientes y pedidos.

.. Cuelga tus recetas en Pinterest. Puedes colgarlo todo, desde los canapés hasta el postre. Asegurate de tener el ipad a mano cuando te pongas a cocinar y así podrás fotografiar y colgar rápidamente.

.. Hazte con un termómetro digital. Un termómetro digital es la manera más fácil y segura de comprobar si el pavo está listo sin que se quede la carne seca. Mientras se hacen sírvete una copa de champán y relájate.

.. Sigue a Papá Noel. Síguele online por el mundo con una aplicación gratuíta. A tus nietos les encantará.

.. Actualiza la lista de la compra. Digitaliza tu lista de la compra navideña con las hojas de cálculo de Google. Son como las hojas de cálculo de excel pero están online. Puedes hacer listas de ingredientes y de regalos que necesitas comprar.

.. Controla los tiempos. Descárgae una app de cocina que te pueda ayudar a controlar los tiempos de cocción de tus platos.

.. Compras navideñas online. No pierdas de vista las ventas online, los códigos de descuento y las promociones.

Así, así es como nos proponen desde la revista Victoria que utilicemos la tecnología las mujeres de cincuenta. Para comprar, para cocinar, para que enseñemos nuestros platos, etc.

Me ha recordado a aquello de “el lugar de la mujer está en la cocina”. Igual hay que agradecer que nos hagan la vida más fácil añadiendo gadgets tecnológicos a las sartenes, las mandolinas y los rayadores.