Rubén Castro

La sentencia absolutoria del caso Rubén Castro ha llenado las redes sociales de mensajes violentos hacia aquellas personas que en algún momento y en uno u otro medio hablamos de este asunto cuando salió a la luz. Se ha deseado la muerte de quienes presuntamente injuriamos al futbolista, se nos ha pedido que rectifiquemos lo dicho y pidamos perdón. A mi no me costaría hacerlo, pero no voy a pedírselo a quienes acompañaban al futbolista de campo en campo al grito de “Rubén Castro alé, Rubén Castro alé, no fue tu culpa, era una puta, lo hiciste bien”, que fue de lo que la mayoría de los medios hablamos.  Ni a ellos ni a los dirigentes de un club que hizo oídos sordos a esos cánticos.

En aquel momento nadie clamó por el honor de la pareja del futbolista. No le concedieron la presunción de inocencia que sí le concedieron al jugador. El fútbol es así, hace ídolos  a los que no se les critica ni por ser denunciados por agresión, ni por estafar, ni por evadir impuestos ni por nada de nada. Pero a ella se le podían dedicar palabras como “puta” y defender que si la agredió, lo hizo bien.

Si efectivamente hay que reparar el daño moral que se haya causado al deportista, se le repara sin problemas. Pero que las varas de medir sean siempre las mismas durante todo el proceso.

A quien le ha caído la del pulpo en este asunto ha sido a Karlos Argiñano. Sus palabras fueron estas: “El otro día, en un partido de fútbol, algún futbolista del Betis que ha debido tener un comportamiento violento con su pareja… Y los aficionados aplaudiendo, vitoreando al maltratador. Me parece, me parece terrible. El fútbol hay días que me enerva, o sea, la violencia que se crea a veces en los campos de fútbol. Yo pienso en los niños y he ido siempre con ellos al fútbol y no sé si ahora iría. Hay mucha violencia, mucha, desproporcionada. Una cosa es que en el fútbol puedas gritar o desahogarte y otra cosa es que vitoreemos al maltratador, por favor. Y que los árbitros no tomen medidas…”.

Argiñano puso voz a los que muchas personas pensamos en aquel momento. Que le falto añadir la palabra “presunto” a la de maltratador, sí. Criticó la violencia que se genera en los campos de fútbol y, pese a quien pese, no le falta razón. Es uno de los problemas más graves que tiene hoy este deporte.

La sentencia relata que “no ha quedado acreditado que el Sr. Castro Martín hubiere aprovechado la importante dependencia emocional y económica que hubiere presentado” su expareja “y hubiere ejercido, de forma frecuente y reiterada en el tiempo, actos de violencia física y verbal sobre la misma, vejándola en privado con palabras tales como puta, guarra, estás sucia, achacándole a menudo que estaba con otros hombres”. Además, la sentencia recoge el informe forense de la Unidad de Valoración Integral de Violencia de Género de noviembre de 2013, que concluyó que “ambos mostraron una marcada dependencia emocional del otro, que se dio una situación de conflictos emocionales no manejados adecuadamente por ninguno de ellos“.

Las interpretaciones de las decisiones judiciales son libres pero si en el escrito pone ABSUELVO, es absuelvo, aunque la justicia siga investigando por otro motivo a Rubén Castro. El canario podría volver a ser juzgado por haber incumplido la medida de alejamiento que pesaba sobre él y con respecto a su ex pareja en un momento en el que los dos estaban en la playa.

Fiemonos de la justicia. Cuando nos gusta y cuando no.