Matanza de Atocha: Siete días de Enero

La infame matanza terrorista de Atocha que tuvo lugar el 24 de enero de 1977 es uno de esos hechos que han quedado en la memoria colectiva como parte de los momentos más duros de la Transición.

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Cuando ocurrió yo tenía 14 años, y sinceramente lo recuerdo como una nebulosa. De esas cosas en casa se hablaba poco aunque las caras y la mala hostia, que yo no sabía interpretar, se veía en la mesa a la hora de comer y cuando se ponía la tele. Imagino que yo tenía la cabeza en otras cosas. Era una alumna de último curso de una escuela pública: una escuela franquista al uso en aquella época, y donde no  nunca olvidaré como algunas de las profesoras lloraban el día que murió Franco.

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El caso es que yo fui plenamente consciente de lo ocurrido aquel 24 de enero, dos años después, cuando formaba parte del Cine Club Potemkin en Barakaldo (luego Nosferatu) y proyectamos la película de J.A. Bardem, Siete Días de EneroNunca lo he olvidado, nunca, y sin estar por entonces muy politizada, pude oler la sangre derramada, sentir el terror de aquellas personas que estaban en el despacho a punto de morir y la indecencia, odio y sangre fría de sus asesinos que actuaban además, a cara descubierta porque posiblemente su intención fue desde el principio, matar a todas y todos los que allí estuvieran. Los asesinos fueron Francisco Albadalejo (secretario del Sindicato Vertical del Transporte Privado de Madrid y vinculado a FET de las JONS), José Fernández Cerrá, y Carlos García Juliá. Todavía recuerdo fotogramas de la película con aquel “esas manitas arriba, esas manitas…” y los disparos a quemarropa… lo huelo!

Siete días de enero - Asesinos encañonan abogados

De los asesinos poco se sabe pero Fernández Cerrá y García Juliá, autores materiales de los hechos, fueron condenados a 193 años de prisión cada uno y a 73 años, Francisco Albadalejo. Los dos primeros salieron de prisión después de cumplir sólo 15 años de su condena y nunca más volvieron a prisión. El juicio estuvo lleno de “camisas azules”  y rodeado de toda la escenografía fascista de la época. Dicen que al fin y al cabo, nunca antes se había sentado a la extrema derecha en el banquillo, pero también es verdad que no se dejó investigar más allá de los asesinos de facto porque aquella cruel matanza era sin duda, una acción premeditada y bien diseñada.

Estos tipejos cometieron un acto terrorista con el que intentaban dar la vuelta a lo que ya era inevitable, un proceso hacia la democracia que era imparable. Aquel despacho con abogados y abogadas de CCOO (Manuela Carmena era titular y se salvó porque dejó su despacho para una reunión a unos compañeros que se lo pidieron), se convirtió, en contra de lo que pensaban los asesinos y también quienes les dirigían, en todo lo contrario, y así el día de los funerales, Madrid se llenó de gente pacífica que acompañó a los féretros llorando en silencio y con rabia contenida dando una lección magistral a los asesinos y a todo el régimen que los apoyaba, de lo que quedaba por venir. Dicen las y los expertos que esa matanza fue el punto de no retorno para la democracia en España, pero la verdad es que aquellos siete días de enero pusieron en jake” a la Transición.


matanza atotxa funeral

Sin embargo, creo que estos “mártires” de la democracia no han tenido el reconocimiento que merecen. Igual es una percepción personal. Resultaron asesinados a consecuencia de los disparos: los abogados laboralistas Enrique Valdevira, Luis Javier Benavides y Francisco Javier Sauquilloel estudiante de derecho Serafín Holgado y el administrativo Ángel Rodríguez Leal. Resultaron gravemente heridos Miguel Sarabia, Alejandro Ruiz-Huerta, Luis Ramos y herida también, Dolores González casada con Sauquillo una de las víctimas mortales. Como decía, creo que nunca han sido lo suficientemente recordados tal y como se recuerda a otras personas entre todas las víctimas de la violencia. Era sin duda el final de un régimen fascista agonizante que antes que morir, mataba. Lola González que murió en 2015, siempre decía “Me desbarataron mis sueños”. Antes, había perdido a su novio a manos de la policía en la Transición.

Matanza Atotxa fotos

Sirvan estas líneas, en este exiguo post, para hacerles un pequeño homenaje, y para poner en valor la película de Bardem, más por su aportación valiente en aquellos años y su coraje en la denuncia que por su valor cinematográfico, y porque a mí con 16 años me despertó con una bofetada de realidad, a un nuevo mundo que acabó posiblemente con mi adolescencia. Sigo viéndola casi 40 años después y cada vez revivo la misma sensación. Debe ser la llama que me mantiene activa para luchar a favor de los Derechos Humanos por encima de todo y por ende contra la injusticia y la violencia venga de donde venga. #NosQuedaCaminoPorRecorrer.

Puta, que eres una puta!

Si hay una frase preferida por los agresores y maltratadores machistas es la que da título a este post, pronunciada a gritos mientras apalean, arrastran del pelo, golpean contra cualquier cosa que se encuentran en el camino, empujan por las escaleras, violan… y muy a  menudo asesinan.

Esta semana estamos viendo (por tanto viviendo) el horror “en directo”. Ya saben que  una cosa es oírlo o leerlo, y otra verlo. En este caso, el video de Estzer brutalmente apaleada en Alicante, muestra el horror y el dolor que se esconde detrás de cada mujer que sufre violencia machista. Verlo es muy, muy duro y aunque lo han pasado muchas veces por televisión, no dejo de estremecerme cada vez que lo veo. Pero también me ha estremecido saber que a este indeseable maltratador le pueden caer sólo 9 meses de prisión, incluso puede ser una condena de algo más de dos años. A mí viendo las imágenes me parece una porquería de condena. Luego se preguntan por qué todavía hay mujeres que no denuncian… Estzer, la mujer apaleada, no ha denunciado. Cuando vio las imágenes de su propia paliza no pudo ni hablar, se derrumbó y ahora tiene tanto miedo que ha asistido a declarar protegida por una mampara. Si sabe que el maltratador puede salir en nueve meses, ni me imagino lo que puede estar sufriendo. Si es que se puede sufrir más.

Imagen de previsualización de YouTube

Muchas mujeres han sufrido el maltrato en primera persona. Otras muchas como yo, hemos tenido cerca a alguien que lo ha sufrido. Es tal la impotencia y el dolor que no se olvida nunca. Yo viví una, cuando apenas tenía veinte años y  la recuerdo como si fuera ayer. El 25N de este año, en una lectura que hicimos en el Teatro Arriaga, narré el acto tal y como lo viví:

Lo he contado pocas veces, muy pocas, y no quise decir en la lectura que su “novio” mientras la pegaba le decía eso de “puta que eres una puta” porque no me pareció el momento, pero esa fue la realidad y ya era hora de hacerlo público, en honor de A. (cuyo novio nunca fue condenado) y en el de tantas mujeres que día a día, minuto a minuto sufren la violencia machista: 3.227 en Euskadi (denunciadas según Emakunde) entre enero y octubre de este año; hagan cuentas, 10 al día. Y sobre todo, no olviden que hay por tanto, 3.227 maltratadores (que se sepa) que han apaleado, insultado, golpeado, arrastrado, violado…

Mientras, se sigue presionando a las mujeres para que denuncien, pero el propio sistema no es capaz de garantizar su seguridad al mismo tiempo que continúa victimizándolas: son ellas las que tienen que ser llevadas a casas o lugares donde refugiarse, o estar alerta cada minuto de su vida, restringiendo así su libertad. Eso, cuando no se pone en duda la propia denuncia. Sin embargo, son los agresores los que deben estar encerrados y se hace necesario crear centros de control, porque son ellos los que comenten el delito.

Es por tanto necesario y urgente cambiar (empezando por el nombre) la Ley  Orgánica 1/2004, de 28 de Diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género / 1/2004, Lege Organikoa, abenduaren 28koa, Genero indarkeriaren aurkako babes osorako neurriei buruzkoa, ya que después de 12 años ha demostrado su ineficacia para acabar con la violencia machista, porque la prevención debe ser abordada desde otras perspectivas, porque el tratamiento de las que ahora considera víctimas debe cambiar radicalmente y sobre todo, porque las penas, así como los controles para los asesinos y agresores, deben ser mayores.  Si hay un tema importante que abordar en la nueva legislatura y por las nuevas parlamentarias y parlamentarios, es el de la vida y dignidad de las mujeres. Sin embargo, no he visto mucho movimiento al respecto, así  que ya están tardando! 

La violación y la mantequilla

“No quería que fingiese la humillación, quería que la sintiese”, son las palabras de Bernardo Bertolucci para describir cuál era su verdadera intención cuando rodó la famosa escena de sexo anal de El último tango en París. Haciendo esa afirmación dejaba claro que María Schneider, la actriz, era para él un simple objeto que utilizar para alimentar su ego de cineasta “conchaveando” al mismo tiempo con Marlon Brando para no decirle nada a la actriz y perpetrar la violación.

cartel ultimo tango

He sido, lo digo en pasado porque ahora me cuesta afirmarlo, una gran devota de Bertolucci, de su Novecento, El último emperador y El cielo protector. Pero la verdad es que nunca me gustó El último tango; desde que la vi me pareció tremendamente violenta y la escena famosa de la mantequilla que tantas colas generó al otro lado de la frontera, ya desde el principio me pareció brutal. Todo ese rollo de nos conocemos y follamos sin decir los nombres en un piso vacío (quién no ha imitado lo del piso vacío en algún momento) me parecía sobrevalorado. Pero es que entonces allá por finales de los setenta y principios de los ochenta decir que aquello no te iba, sobre todo con las críticas tan sesudas que tuvo la peli, era de “estrechas”. Yo sinceramente, pude entender la atracción sexual incontenible que surgía entre Brando y Schneider (a quién no le ha pasado eso alguna vez) pero la escenificación no fue de mi gusto.

brando ultimo tango

Ahora, estas afirmaciones de pura y genuina violencia machista por parte del admirado Bertolucci, se convierten en una declaración de principios de un agresor sexual que debiera pagar por lo que hizo (Brando falleció en 2004). Es más doloroso aún, que el propio Bertolucci reconozca que ahora esto sería inaceptable pero que “entonces eran otros tiempos”. Sí, los tiempos de El Caso, donde los asesinatos a mujeres eran simples crímenes pasionales y tiempos en los que miles de mujeres maltratadas y vejadas tenían que quedarse en casa encerradas a cal y canto, muertas de vergüenza y de miedo. Y en silencio (como María Schneider) porque si iban a la policía se burlaban de ellas y si se lo contaban a alguien las consideraban culpables, condenándolas a una eterna incomprensión.

Sí Sr. Bertolucci, otros tiempos en los que usted y su amigo Marlon Brando pusieron por encima de una mujer sus superegos, y confundieron lo que debiera haber sido una ficción, con la humillación y vejación, haciendo realidad una escena de violación con mantequilla incluida (porque así seguramente hacían realidad alguna de sus fantasías sexuales) sin que la actriz lo consintiera. María Schneider que rodó esta película cuando tenía 19 años (Brando 48) lo denunció hace años, pero nadie la creyó. Como tantas mujeres que denuncian día a día su situación y se las pone en tela de juicio.

Maria el último tango

Hay veces que la perversidad machista llega a límites insospechados cuando se trata de hacer daño a las mujeres por eso mismo, porque son mujeres. Pero para algunos, de toda clase y condición, serlo significa poder cosificarlas y hacer con ellas lo que quieran. Hasta matarlas.  Yo desde luego, ya hacía pasar a muchos de los que así las consideran por la humillación a la que a menudo son sometidas. Con mantequilla… o mejor sin ella. #ErasorikEzErantzunikGabe

25N: Y al día siguiente ¿qué?

Mil mujeres en los últimos diez años. Una violación cada siete horas… 45 son las mujeres asesinadas por violencia machista en el estado español. Sin embargo, las cifras oficiales dejan la cifra en 40 ya que solo registran las que han sido asesinadas por su pareja o expareja. Esta estadística deja fuera de la cifra total a los ocho casos que están en investigación, con lo que si se confirmara que son realmente asesinatos machistas, la cifra subiría hasta 48 a fecha 25 de Noviembre, Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres/ Emakumeen kontrako indarkeriaren aurkako Nazioarteko Eguna.

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Tampoco quiero omitir una cifra aterradora: 25 menores de dieciocho años han quedado en situación de orfandad por causa de la violencia machista. Una cifra que pocas veces se visibiliza quedando en los informes como un dato más que parece no tener importancia. Todo un horror que en su conjunto debiera provocar vergüenza a cualquier país civilizado en pleno siglo XXI.

Dedicar un día del calendario a la visibilización de la Violencia Machista es algo necesario sin duda. Todos los medios de comunicación dedican páginas y minutos sobre el tema. Muchos testimonios, algunas cifras y condenas a mansalva pero desde luego, pocas preguntas necesarias a modo de crítica sobre la cuestión central que sin duda es cuestionar si se están haciendo bien las cosas porque las cifras siguen creciendo. Poca autocrítica y una carencia total de propuestas de soluciones para que no se produzca ni un asesinato más.  Por ello, un día al año no es suficiente: tenemos que estar alertas todos los días y a todas horas. Y toda esa visibilización que se produce el 25N, debiera replicarse día a día.

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Y es que además, debe ser un día también para el rechazo y la reivindicación sobre una cuestión que sin duda es central: la de los recursos que se utilizan para la prevención de esta lacra y sin duda para denunciar los recortes que en esta materia se dan. He dicho en reiteradas ocasiones que las mujeres deben ser tratadas como lo que son, personas independientes y dueñas de su libertad y que por lo tanto, la violencia machista debe ser abordada desde esta perspectiva y no desde la de únicamente hacerse cargo de las mujeres cuando ya la han sufrido, lo que nos pone en un situación de eternas víctimas. Aunque sin duda necesario, la solución no pasa sólo por órdenes de alejamiento (por cierto, a menudo inefectivas) ni pulseras a los asesinos y agresores. Pasa por medidas estructurales que tengan como objetivo transformar el sistema patriarcal que nos domina.

Esto no es fácil lo sé, y no lo es porque sobre todo requiere de una apuesta fehaciente para dotar de recursos y medidas a la lucha por la Igualdad. No valen sólo palabras y no vale el politiqueo, porque  si de verdad importase la vida de las mujeres, esto debiera abordarse sin más dilación por parte de los poderes públicos.

NO a la ViolenciaMachista

Las feministas siempre hemos afirmado sin pelos en el lengua que la Violencia Machista es una #CuestióndeEstado y cuando lo hacíamos nos decían que nos estábamos saliendo del tiesto. El pasado 15 de Noviembre, quizás por la cercanía del 25N, el Congreso dio el primer paso, de forma unánime, para crear un Pacto de Estado contra la Violencia Machista. Sin duda, un gran paso que corre el riesgo de quedarse en papel mojado si no se ponen los medios suficientes para que ni una mujer más, ni una sola, sea asesinada, violada, agredida o discriminada. Me queda la duda de si la próxima noticia al respecto la tendremos el próximo 25 de Noviembre. Sería vergonzoso ¿no creen?

Coitus Interruptus!

Sin duda uno de las mejores noticias de la constitución del nuevo Parlamento Vasco-Eusko Legebiltzarra es que esté compuesto por más mujeres que hombres. Es además, un hecho histórico (en el Parlamento de 2005 hubo una mujer más) por el que hay que felicitarse, y desde luego es un buen momento para reconocer que si estamos teniendo la suerte de vivirlo, no es por casualidad y que la lucha feminista y el movimiento de mujeres tiene mucho que ver en esta podríamos decir, victoria. Justo es reconocerlo, porque muchas mujeres antes que nosotras lucharon por la participación de las mujeres en política, baste como ejemplo que nuestro derecho al voto en Euskadi cumplirá el próximo 5 de noviembre 83 años, cuando las mujeres votaron por primera vez con motivo del referéndum del Estatuto Vasco, 14 días antes que en el resto del Estado.

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Largo recorrido desde entonces. Largo y doloroso porque además de la dificultad intrínseca de llegar a entrar en el ámbito público, coto privado por excelencia de los hombres, las mujeres que lo hicieron han sufrido el castigo de la invisibilización a lo largo de muchos, muchísimos años. Mujeres que tanto en la República como después de la Dictadura franquista (durante la misma apenas hubo mujeres en cargos públicos ya que uno de los pilares de la ideología del régimen era el rol de las mujeres en el ámbito doméstico) han sido políticas que poco a poco sembraron la simiente de lo que hoy estamos recogiendo. Así que las 41 mujeres que hoy forman parte de la XI Legislatura en el Parlamento Vasco, son un logro histórico en todos los sentidos. A mí desde luego me hace sentirme muy orgullosa. Son esos pequeños pasos, que a base de insistir e insistir (y sobre todo resistir), permiten grandes avances, aunque parezca una paradoja.

la revoluicon sera femnista o no será

Ahora lo importante, diría yo lo esencial, es que esa presencia femenina se convierta en la clave de la transformación de nuestra sociedad. Más allá de los números, más allá de las fotos, en definitiva, más allá del “postureo”, los partidos tienen que aprovechar este caudal político, esta savia nueva con inteligencia, porque es indudable que el nuevo ciclo político es feminista y tienen que realizarse propuestas que apunten hacia un cambio de modelo de sociedad en el que la integración de las mujeres en la totalidad de los ámbitos de la vida y su reconocimiento por parte de todas las personas, constituya el motor del cambio global.

Es preciso por tanto poner en marcha políticas feministas en la agenda política incorporando las acciones necesarias desde una perspectiva de género, es decir que analicen cómo afectan a la igualdad social, económica o política de las mujeres para así adoptar las medidas correctoras necesarias, llegando incluso a desestimarlas si contribuyeran a aumentar la desigualdad. Y esto pasa por la imprescindible desmasculinización de la política.

We dont need another hero

De lo contrario, no vaya a ser que todo esto se quede en una especie de “coitus interruptus” que no lleve a nada y que vuelva a arrinconar a las mujeres en asuntos que sólo tienen que ver con ellas y al final no se resuelva lo urgente e imprescindible. Las mujeres han de estar en todos los ámbitos de la política: en economía, hacienda, empleo, industria y energía. Debemos liderarlos, y eso también es trabajo nuestro. Se acabó el tiempo de ser consideradas ciudadanas de segunda y comienza el futuro escrito con nombre de mujer. Un futuro en el que por supuesto nos queremos vivas y empoderadas. Un futuro en definitiva, en el que sin duda, vamos a ser protagonistas.