Puta, que eres una puta!

Si hay una frase preferida por los agresores y maltratadores machistas es la que da título a este post, pronunciada a gritos mientras apalean, arrastran del pelo, golpean contra cualquier cosa que se encuentran en el camino, empujan por las escaleras, violan… y muy a  menudo asesinan.

Esta semana estamos viendo (por tanto viviendo) el horror “en directo”. Ya saben que  una cosa es oírlo o leerlo, y otra verlo. En este caso, el video de Estzer brutalmente apaleada en Alicante, muestra el horror y el dolor que se esconde detrás de cada mujer que sufre violencia machista. Verlo es muy, muy duro y aunque lo han pasado muchas veces por televisión, no dejo de estremecerme cada vez que lo veo. Pero también me ha estremecido saber que a este indeseable maltratador le pueden caer sólo 9 meses de prisión, incluso puede ser una condena de algo más de dos años. A mí viendo las imágenes me parece una porquería de condena. Luego se preguntan por qué todavía hay mujeres que no denuncian… Estzer, la mujer apaleada, no ha denunciado. Cuando vio las imágenes de su propia paliza no pudo ni hablar, se derrumbó y ahora tiene tanto miedo que ha asistido a declarar protegida por una mampara. Si sabe que el maltratador puede salir en nueve meses, ni me imagino lo que puede estar sufriendo. Si es que se puede sufrir más.

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Muchas mujeres han sufrido el maltrato en primera persona. Otras muchas como yo, hemos tenido cerca a alguien que lo ha sufrido. Es tal la impotencia y el dolor que no se olvida nunca. Yo viví una, cuando apenas tenía veinte años y  la recuerdo como si fuera ayer. El 25N de este año, en una lectura que hicimos en el Teatro Arriaga, narré el acto tal y como lo viví:

Lo he contado pocas veces, muy pocas, y no quise decir en la lectura que su “novio” mientras la pegaba le decía eso de “puta que eres una puta” porque no me pareció el momento, pero esa fue la realidad y ya era hora de hacerlo público, en honor de A. (cuyo novio nunca fue condenado) y en el de tantas mujeres que día a día, minuto a minuto sufren la violencia machista: 3.227 en Euskadi (denunciadas según Emakunde) entre enero y octubre de este año; hagan cuentas, 10 al día. Y sobre todo, no olviden que hay por tanto, 3.227 maltratadores (que se sepa) que han apaleado, insultado, golpeado, arrastrado, violado…

Mientras, se sigue presionando a las mujeres para que denuncien, pero el propio sistema no es capaz de garantizar su seguridad al mismo tiempo que continúa victimizándolas: son ellas las que tienen que ser llevadas a casas o lugares donde refugiarse, o estar alerta cada minuto de su vida, restringiendo así su libertad. Eso, cuando no se pone en duda la propia denuncia. Sin embargo, son los agresores los que deben estar encerrados y se hace necesario crear centros de control, porque son ellos los que comenten el delito.

Es por tanto necesario y urgente cambiar (empezando por el nombre) la Ley  Orgánica 1/2004, de 28 de Diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género / 1/2004, Lege Organikoa, abenduaren 28koa, Genero indarkeriaren aurkako babes osorako neurriei buruzkoa, ya que después de 12 años ha demostrado su ineficacia para acabar con la violencia machista, porque la prevención debe ser abordada desde otras perspectivas, porque el tratamiento de las que ahora considera víctimas debe cambiar radicalmente y sobre todo, porque las penas, así como los controles para los asesinos y agresores, deben ser mayores.  Si hay un tema importante que abordar en la nueva legislatura y por las nuevas parlamentarias y parlamentarios, es el de la vida y dignidad de las mujeres. Sin embargo, no he visto mucho movimiento al respecto, así  que ya están tardando! 

Folladores Violadores.

Algunos tipos andan por la vida con su pito en la cabeza en vez de en la entrepierna. Son esos tipos que son capaces de violar, manosear, sobar, lanzar guantazos, aporrear la cabeza de una mujer contra un escaparate o cualquier locura a elegir dentro del catálogo, “maltrate usted a una mujer” que algunos seguro llevan escondido en la bragueta.

stop machismo

Esta Aste Nagusia  bilbaina, se ha quedado entre nosotras con la crónica negra de 7 denuncias por agresiones sexuales. No voy a entrar en detalles, pero fue lanzar el txupin y a las pocas horas ya estábamos en la calle condenando los abusos sexuales a una mujer esa misma noche. Luego el rosario de Violencia Machista que ha azotado Bilbao durante nueve días, nos hizo manifestarnos de nuevo hasta tres veces y consiguió parar el viernes dia grande, la fiesta: durante una hora el recinto festivo se quedó en silencio para mostrar nuestro hartazgo y nuestra tolerancia cero con los agresores que se sacan el pito o lanzan la mano más rápido que cuando sacan la cartera.

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Estamos hartas sí, y aunque repitamos millones de veces que NO ES NO/EZ BETI DA EZ, también estamos empezando a cansarnos de decirlo. Los agresores tienen que entenderlo de una vez por todas, pero nosotras aspiramos a no tener que decir NO ni una sola vez más, a vivir la fiesta, la calle y la noche sin miedo, con libertad y sintiéndonos dueñas de nuestros cuerpos, que a ver si se enteran los de la bragueta floja, son sólo nuestros.

cuando NO es NO

Una de las agresiones más terribles ocurridas ha sido la de una violación a una menor en plena calle, por la noche. El follador violador todavía no ha sido detenido. Uno más de los que no se detiene. Una más de las 8 violaciones que se cometen al día en el estado español. En Euskadi, de enero a julio de este año ha habido 2.312 mujeres que han sufrido violencia machista, según datos de Emakunde. Piensen que detrás de cada una de ellas hay un indeseable, un violador, un baboso que en muchos casos sigue paseándose por las calles acechando a las mujeres. A mi se me ponen los pelos de punta pensar que hay más de 2.000, en este caso, que pueden estar sueltos por ahí.

manos rojas

Se merecen todo nuestro desprecio, y tienen que sentir el aliento amargo del rechazo social en su nuca. Pero al mismo tiempo, no dejo de insistir en que es necesario que de una vez por todas las instituciones pongan más recursos y hagan análisis de lo que se ha hecho hasta ahora contra esta lacra, porque algo no funciona. Hay que cuestionar lo realizado hasta el momento y poner en marcha un Pacto Social interinstitucional con medidas urgentes porque algo está fallando. Y mientras falla, las mujeres pierden su vida, su dignidad y hasta su alma. Y no exagero.

Es urgente, repito porque la noche se mueve como en aquella película de Arthur Penn, pero que se mueva de una vez por todas y para siempre, sin ellos.

Nueva legislatura, nueva Ley de Igualdad

Con el adelanto de las elecciones al Parlamento Vasco, se ponen en marcha los motores para empezar a diseñar qué queremos y necesitamos los y las ciudadanas de Euskadi de cara a la nueva legislatura. Un tema clave que hay que abordar sin duda, es el de la Igualdad entre mujeres y hombres.

Ya han pasado más de 11 años desde que entrara en vigor la Ley 4/2005, de 18 de febrero, para la Igualdad de Mujeres y Hombres en Euskadi. Esta ley fue en su momento el resultado de una gran actividad dentro de la agenda pública (con Emakunde a la cabeza) y contó con la participación de diferentes colectivos feministas y grupos de mujeres comprometidas en llevar a cabo y hacer realidad el avance hacia la igualdad. Desde su aprobación, se convierte en el marco de referencia de las políticas de igualdad en la CAE y marca un hito al integrar, dentro de sus principios generales, la perspectiva de género en todas las políticas que lleven a cabo los poderes públicos.

Sin embargo, una ley no lo es todo: a menudo se confunde la igualdad real con la igualdad formal provocando lo que se ha venido a denominar el espejismo de la igualdad” es decir, creer que como hay normas que defienden la igualdad ésta ya está conseguida. Y nada más lejos de la realidad: como afirma MacKinnon, “Mientras el dominio masculino sea tan efectivo en la sociedad (…) ni siquiera una garantía legal de igualdad entre los sexos producirá igualdad social”.

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Aunque el marco normativo para la igualdad de oportunidades es amplio, hay muchos factores que contribuyen a que la Igualdad real no sea un hecho conseguido ya que legalidad y realidad son, todavía hoy, cosas distintas. La igualdad formal no implica igualdad real ya que aunque la normativa al respecto es imprescindible, no es suficiente, siendo necesario un cambio en los valores que transformen la sociedad y erradique las desigualdades. Son necesarias leyes sin duda, pero estas deben ser cumplidas y es el estado quien deber ser garante de su cumplimiento.

Es cierto que la Ley Vasca 4/2005 fue pionera y referente para otras muchas en el estado español, pero no es menos cierto que han pasado once años y es necesaria una revisión profunda de la misma. Sobre todo porque está redactada con un lenguaje laxo en muchos casos, y falta una clara actitud sancionadora en su incumplimiento ya sea por una entidad o individuo. Al fin y al cabo, se obliga a poco utilizando verbos como fomentar o promover… y por tanto, la obligación que se deriva, es cuando menos incierta.  En este sentido, y además de otros apartados de la ley que requieren un vasto y pormenorizado análisis de cada capítulo, quiero destacar dos temas transcendentales donde esto ocurre más claramente, como son los capítulos referentes a los Planes de Igualdad y la actuación en el sector privado.

Otro tema crucial que hay que abordar con urgencia es el de la Violencia Machista. Hay que dar pasos importantes para avanzar en la erradicación de esta lacra que menoscaba la libertad de las mujeres y acaba con sus  vidas.  Hace falta dejar de preguntarse qué más podemos hacer y poner en marcha un gran Pacto Interinstitucional que aborde este tema de forma transversal. La Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género estatal es a todas luces insuficiente y hay que cambiarla, pero lo referente a este tema en la ley vasca, debe ser también objeto de revisión.

stop machismo

A esta ley le ha llegado la hora de renovarse a través de una reflexión profunda acorde a la situación actual. Es por ello que pienso que este debiera ser uno de los temas claves a abordar por el Parlamento Vasco en la nueva legislatura. Nuestra economía, avances sociales y por tanto el bienestar de la sociedad vasca dependen de que la igualdad entre mujeres y hombres sea de una vez por todas real y no sólo formal. Y las leyes deben estar hechas con ese objetivo. Leyes pioneras y avanzadas que se cumplan con rigurosidad, y sobre todo que sean fruto de una radical apuesta por esa transformación social que acabe con la discriminación y con la consideración de que el 52% de la población, las mujeres, sigan siendo a día de hoy, ciudadanas de segunda.

Decía Amelia Valcárcel allá por 2012: “Cada vez que (el Feminismo) ha reclamado igualdad, siempre se le ha respondido con una explicación de por qué la igualdad es imposible o una explicación de por qué la igualdad todavía no existe y su condición de posibilidad ha de remitirse a un futuro incierto”. Si el futuro está en nuestras manos, hagamos que sea cierto.

MacKinnon, C.A. 1995. “Hacia una teoría feminista del Estado”

Valcárcel, A. 2012. “La política de las mujeres”

 

Feministok Prest!!

Desolador. En el año 2015 se registraron 130.000 denuncias por violencia de género (recuerden que esta denominación sólo contempla las agresiones cometidas por parejas o ex parejas). Esta cifra que ya de por sí es escandalosa, pone los pelos de punta: 356 mujeres al día que sufren violencia machista! Y no olviden que además, faltan por un lado las que no denuncian: las que se mueren de vergüenza y no son capaces de hacerlo por no reconocer ante la sociedad que han convivido, amado y compartido vida con un agresor que muchas veces se convierte en su asesino. Y por otro lado, todas aquellas que han vivido agresiones machistas de hombres que no son o han sido sus parejas. Una cifra que como ven se queda corta si se contabilizase todo ello. Tengan en cuenta que la mitad de las agresiones contra las mujeres y niñas se produce en el ámbito familiar: padres, hermanos, tíos, primos….

feministok prest cartel

Lo más triste, y desde mi punto de vista intolerable, es que además, esta cifra no decrece anualmente: en el 2015 aumentó un 2% sobre el año anterior. Un problema a todas luces que en vez de solucionarse, se agrava y esto cuando todo el mundo (entiéndanme, las personas sensatas) condena y rechaza unanimente, pero que no hay manera de atajar porque no se toman las medidas necesarias y efectivas. Es como si la vida de las mujeres importara poco. 

En Euskadi y según datos de Emakunde, entre 2010 y 2014 hubo un incremento de un 20% de las victimizaciones de violencia contra las mujeres. Una cifra más que escandalosa, ¿no creen? Y observen: entre los agresores también hay una importante presencia de hombres jóvenes: uno de cada cuatro hombres que han ejercido violencia contra las mujeres en el primer semestre de 2015 (25%), tiene menos de 30 años.

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Es incuestionable que hay una falta de dirección en la lucha contra la Violencia Machista. Y lo afirmo porque estando todas y todos de acuerdo en el diagnóstico para su erradicación, las agresiones siguen creciendo y los asesinatos también. Si se repite hasta la saciedad que la educación es el pilar clave sobre el que hay que trabajar, es difícil de entender que en los colegios no haya un programa claro y con vocación de perdurar en el tiempo para que se eduque en Igualdad. Esto no es una cuestión de impartir una charla o unos cursillos de vez en cuando. Desafortunadamente la apuesta en este sentido deja mucho que desear.

Por otro lado, está la lucha actual contra el sistema patriarcal que a día de hoy sigue considerando a las mujeres como ciudadanas de segunda clase, abocando con ello a más de la mitad de la población a la desigualdad, la injusticia, el sometimiento, la precariedad y la pobreza. Y muy frecuentemente a la muerte.

Es por todo ello, que el sábado 9 de abril se celebrará en Gasteiz una Jornada contra las Violencias Machistas: ¡FEMINISTOK PREST!, organizada por el movimiento feminista de toda Euskal Herria para mostrar nuestro hartazgo, nuestro rechazo a todo tipo de violencia contra las mujeres y para demostrar que no nos quedamos con los brazos cruzados, que seguiremos luchando en las calles, en los medios de comunicación que pongan a nuestro alcance, y en todos aquellos sitios posibles nos dejen o no, ocupando las calles y gritando el  lema de la jornada: “Vuestras violencias tendrán respuesta”@FeministokPrest #MachismoMata

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La ablación del clítoris: un horror silenciado

El 6 de febrero, es la fecha elegida por las Naciones Unidas para celebrar el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina (MGF), una práctica reconocida internacionalmente como una violación de los Derechos Humanos de mujeres y de las niñas en todo el mundo.

mutilacion-genital-femeninaEsta práctica que consiste en la ablación del clítoris*, tiene consecuencias gravísimas para la salud física y psicológica de las mujeres no sólo en el momento que se realiza, sino de por vida. De hecho, estos actos han sido considerados desde la comunidad internacional como un grave atentado a la integridad de las mujeres que lo sufren. 

Bajo el manto de la tradición disfrazada de ritual, que sirve de justificación para las culturas que lo realizan, se esconde una única realidad: privar a las mujeres de placer a la hora de tener relaciones sexuales. Es decir, coartar su independencia y libertad y en definitiva, controlar su sexualidad. Un tema que ha preocupado siempre a las sociedades patriarcales que no aceptan bajo ningún concepto que las mujeres decidan por sí mismas qué tipo de sexualidad quieren y cómo desean vivirla. Hay muchas formas, todas denunciables, de coartar esta libertad pero si cabe, esta es una que urge erradicar. Las sociedades más arcaicas, muchas veces basándose en la religión (cada cuál la suya, aunque todas hostiles con las mujeres) siempre han defendido todo tipo de subterfugios para que las mujeres no puedan ser dueñas de sus vidas y sus cuerpos. Es una sintonía tan repetida que si sólo aburriera no estaría mal, pero es que MATA. Piensen también, en la prohibición del aborto que condena a las mujeres que lo practican en malas condiciones, a una muerte segura o a efectos terribles para su salud. Todo va de lo mismo.

Se piensa, o mejor se quiere creer que esto ocurre en lugares lejanos donde la gente carece de cultura. Por ejemplo, en Kenia la prevalencia de la ablación del clítoris es del 70%. Yo fui testigo en unas vacaciones en dicho país de tal hecho. Estábamos visitando una aldea masai, cuando me llamó la atención una choza cerrada a cal y canto con dos guerreros masais, lanzas en alto, custodiando la puerta. Pregunté qué pasaba allí dentro porque el resto de chozas estaban completamente abiertas a la panda de guiris que andábamos por allí haciendo fotos y comprando pulseras. Cuando me explicaron que dentro había dos niñas a las cuales se les había practicado la ablación hacía unos días, sentí una especie de arcada vital que me tuve que marchar. Pero nadie más lo hizo. Por supuesto, me tacharon de feminista loca y trataron de convencerme de que hay que respetar las tradiciones de las culturas que visitas…¿culturas que matan? me preguntaba. No pude hacer nada evidentemente, excepto quejarme y decir que era inadmisible. Pero lo que tenía que haber hecho es quitarles las lanzas a los supuestos guerreros, abrir la puerta y llevarme a esas niñas a un hospital… Todavía me pesa no haberlo hecho consciente de que probablemente no me lo hubieran permitido, pero no hay día que no me pregunte si aquellas niñas consiguieron salir vivas de su secuestro o quizás murieron en el intento, como les ocurre a tantas mujeres cada día.

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El problema está en que además de en estos lugares, ya no tan remotos, este tipo de prácticas se detectan a la vuelta de la esquina de donde vivimos. Según la Organización Mundial de la Salud, entre 100 y 140 millones de mujeres y niñas han sido sometidas a la mutilación genital. África y Yemen son los principales países, pero las cifras están aumentando en Europa, Australia, Canadá y los Estados Unidos, principalmente entre los inmigrante procedentes de África y Asia Sudoccidental.

En el Estado español, son 17.000 las niñas que pueden estar en peligro de sufrirla, y en Euskadi, donde Emakunde ha puesto en marcha un programa de prevención, son 800. A mí, pensar en tantas mujeres sometidas a estas salvajes prácticas me hiela el corazón, pero sobre todo, me sigue quedando la terrible frustración de si podemos hacer algo más. Como cuando estuve en Kenya. Mientras, ¡mucho dolor!

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* Existen tres técnicas para la ablación del clítoris. 1) La escisión: resección parcial o total del clítoris y de los labios menores, con o sin recorte de los labios mayores.2) La clitoridectomía: resección parcial o total del clítoris, sin tocar los labios. 3) La infibulación: estrechamiento de la abertura vaginal (coserla) para crear un sello mediante el corte y la recolocación de los labios menores o mayores.